La técnica de la Silla Vacía

y de repente, la silla vacía

¿En qué consiste la técnica de la silla vacía?

La Técnica de la silla vacía es una técnica empleada en psicología. Aunque en un principio es una técnica muy trabajada dentro de la psicoterapia y más concretamente dentro del psicoanálisis y la terapia Gestalt, hoy su utilización está muy generalizada a otras corrientes psicologicas.

En Actitud i Més utilizo esta técnica para crear un diálogo entre el paciente y un ser que no existen, que puede ser la propia personalidad del individuo o bien una persona fallecida o que forma parte de nuestro pasado, o bien para recrear una situación conflictiva del pasado o una situación temida del futuro.

La Técnica de la silla vacía transforma la sesión de terapia en una situación ficticia. Nos permite conectarnos emocionalmente con nuestra propia experiencia para integrarla en nuestra vida, permitiendo que se desbloqueen algunas emociones que van a permitir que el paciente avance hacia su equilibrio y bienestar.

Durante la sesión, lo que se hace en todos los casos es hacer que el paciente cambie de silla, que asuma otro rol, para ver los acontecimientos desde otra perspectiva. Por ello, además de las dos sillas habituales utilizadas en el despacho de la consulta, se añade una tercera silla en la que la persona es inducida a imaginar que alguien o algo está sentado allí, para luego dirigirse a ella como si realmente estuviese presente.

Inicialmente, la persona proyecta una parte de su personalidad, una persona ausente, un sentimiento o una situación determinada con la que mantiene un conflicto,  para dar paso a un diálogo. Después, el paciente pasará a ocupar la silla vacía cambiando así de perspectiva. De esta forma, el intercambio de roles y de sillas favorece un diálogo que permite desbloquear aspectos que impiden al paciente avanzar en su bienestar.

Trabajando una situación o acontecimiento significativo para el paciente.

La técnica de la silla vacía permite trabajar sobre un acontecimiento que ha marcado a la persona alterando su vida de manera significativa. Una situación traumática como por ejemplo, un fallecimiento, un abuso sexual, una agresión o un despido laboral pueden ser situaciones sometidas a análisis por medio de esta técnica.

A través del contacto con las emociones y pensamientos que se evocan sobre esa situación pasada, la persona logrará expresar aquello que no pudo expresar entonces, y de esta forma, dará un significado diferente al hecho traumático, y descubrirá nuevas formas de afrontar y responder ante tal situación.

Trabajando el duelo ante una separación o fallecimiento

Por medio de la imaginación, la persona evoca a una persona que ya no está presente en el entorno actual del paciente, pero que sigue ocupando un lugar importante en su mente.  Este ejercicio permite que la persona se dirija directamente a esa persona imaginaria que ocupa la silla, transmitiéndole en el presente todas las emociones que le hizo sentir en el pasado y en la actualidad. El objetivo es lograr un efecto catártico.

Especialmente interesante es la situación imaginaria en la que la persona evocada es uno mismo, en el pasado o en el futuro.

Trabajando la silla como un espejo de la propia personalidad

En este caso, el paciente proyecta en la silla diferentes aspectos de su propio YO: necesidades, miedos, inseguridades, sentimientos, incapacidades, sentimientos, etc.  Cuando la persona proyecta aspectos de su propia personalidad en la silla vacía, le permite verse como un observador externo, descubriendo una visión más imparcial de si misma, y favoreciendo su autoaceptación incondicional.

Beneficios de la técnica de la silla vacía:

La técnica de la silla vacía puede ser de gran utilidad para:

  • Expresarnos y beneficiarnos de un cambio de perspectiva.
  • Distanciarnos y/o aprender a relacionarnos de otra manera con personas, situaciones o aspectos de nuestra personalidad que nos resultan difíciles.
  • Encontrar recursos internos y estrategias de afrontamiento que nos permitan desbloquear conflictos.
  • Descubrir nuestra capacidad de análisis, de introspección y de autosanación.
  • Descubrir la potencia del diálogo por encima del enfrentamiento o la negación.
  • Autoaceptarnos y/o aceptar las situaciones o personas que nos evocan un conflicto.
  • Centrarnos en el presente extrayendo las lecciones adecuadas del pasado.

Conclusión

La técnica de la silla vacía consiste en establecer un diálogo con un estímulo que nos produce malestar, que no aceptamos, o que nos sigue provocando emociones de ira, odio, tristeza o indefensión.  El objetivo es dialogar con lo que nos produce malestar, y explorar y manifestar lo que sentimos y cómo lo sentimos para convivir de forma más equilibrada y saludable con las experiencias negativas que nos ocurren.

Baltasar Santos

Psicólogo