Amor y deseo son dos cosas diferentes

“Amor y deseo son dos cosas diferentes; que no todo lo que se ama se desea, ni todo lo que se desea se ama”.

Miguel de Cervantes Saavedra

Con esta elocuente frase Cervantes diferencia claramente dos conceptos que a menudo se presentan juntos es una relación de pareja, y sería lo deseable, y en otras ocasiones la falta de uno de ellos es el detonante para una ruptura. Vayamos por partes.

En una relación de pareja satisfactoria debe haber presencia de los siguientes factores:

  • Una buena comunicación. Esencial para crear conexión y confianza, y fundamental también para afrontar los problemas que surgen en toda relación. Los reproches y la comunicación pasiva-agresiva son un cáncer para muchas relaciones. Una comunicación fluída en la  que todo se pueda hablar es la base de una buena relación.
  • Intereses compartidos: aunque en una relación ideal es satisfactorio que cada persona tenga sus propios intereses y motivaciones, su propio círculo de amistades y sus propias aficiones, es deseable que una parte de todo eso se comparta; es decir, que existan amigos en común, aficiones en común y entretenimientos comunes.
  • Proyectos en común: Tener hijos o no, el hogar familiar… compartir los proyectos y construir juntos ese proyecto es muy importante para  el futuro de una relación.
  • Confianza y respeto: La confianza mútua y el respeto por la otra persona son pilares fundamentales en una relación. Si no hay confianza aparecen los enfados, el control de la intimidad del otro, los celos, las discusiones y demás pensamientos negativos que están detrás de muchas rupturas.
  • Intimidad: la relación de pareja se sustenta en la privacidad de una parte importante de la interacción. Parejas que todo lo cuentan o que permiten a las familias irrumpir en la relación sin el permiso de ambos, pueden desembocar en problemas.
  • Deseo sexual. Sobrevalorado por muchos pero infravalorado por muchas parejas es también muy importante, sobretodo al inicio de una relación. Si existe todo lo demás pero no existe deseo sexual cuando una pareja se conoce, la relación no tirará adelante.
  • Amor: Difícil de definir. Sentimiento de vivo afecto e inclinación hacia una persona o cosa a la que se le desea todo lo bueno, aunque hay una segunda definición más conflictiva: Sentimiento de intensa atracción emocional y sexual hacia una persona con la que se desea compartir una vida en común.

Cuando una relación lleva tiempo, si todo lo demás funciona puede que el deseo sexual no sea tan necesario. Sin embargo, para iniciar una relación puede existir compenetración, amistad, buena comunicación, pero si no existe deseo sexual, si no hay pasión…nunca la habrá. Por ello, es difícil que una relación de pareja pueda fructificar sin deseo, aunque existan profundos sentimientos de amor y cariño hacia la otra persona.

¿Puede amarse sin deseo?

Si consideramos amor como querer lo mejor para la otra persona, sin duda. Es, además, un sentimiento muy positivo. Sin embargo, si una persona ama y desea y la otra ama pero no desea, dicha relación puede resultar muy frustrante para ambos y la relación difícilmente seguirá adelante.

¿Puede haber deseo sin amor?

Por supuesto que sí. Muchas relaciones espontáneas y de corta duración se basan en el deseo sexual pero no en el amor. Si ese es el tipo de relación que se quiere establecer por ambas partes no hay problema.

¿En una relación larga, se mantiene siempre el mismo nivel de deseo sexual?

Salvo excepciones, lo normal es que el deseo sexual de las primeras fases de una relación dejen paso a otros factores igualmente importantes que irán ganando terreno; por lo que la pérdida de deseo sexual, siempre que no sea absoluta y que exista diálogo en la pareja, no tiene porque ser definitiva. Además, en el deseo sexual  intervienen muchos factores, como el estrés, las tareas del día a día, el cansancio, la rutina que pueden hacer que el deseo sexual se pierda durante un tiempo y se recupere más tarde.

¿Y en una relación nueva, qué pasa si existe amor pero no existe deseo sexual en una de las dos partes?

Como decíamos antes, es una relación frustrante para ambos. La persona que ama pero no desea puede sentirse culpable o que algo falla en ella, y la persona que ama y desea pero que no es deseada puede sentirse herida o sentir dañada su autoestima. La comunicación aquí vuelve a ser un factor fundamentar para ahuyentar culpas y reproches, y que se preserve el amor entre las personas. Sin embargo, difícilmente esa relación prosperará como relación de pareja. Si ambos no se desean al inicio de una relación, el deseo puede aparecer más tarde, sin duda, pero no es lo habitual. Al revés sí que puede pasar. Que dos personas se atraigan físicamente y que más tarde surja el amor.

 

Baltasar Santos

Psicólogo colegiado 18365.

 

 

 

 

 

 

Besar: ciencia o arte (2/3)

beso2Lo prometido es deuda, así que este segundo post sobre la ciencia del beso está dedicada a la parte más psicológica, aunque estrechamente ligado a la neuroquímica.

El deseo de besar hasta tiene un nombre científico: filemamanía. Como decíamos en el anterior post, siempre queremos más, porque el beso es una droga natural, debido a la influencia de la oxitocina.

Psicológicamente, los besos son una buena medicina contra la depresión (tal vez la mejor). La boca es el órgano erógeno más cercano al cerebro, y para que nos hagamos una idea, el beso involucra un área cerebral más extensa que la que se relaciona con los genitales.

En relación a la fisiología del beso, cuando cerramos los ojos y fundimos nuestros labios con nuestra pareja en un abrazo apasionado, las pulsaciones cardíacas se incrementan hasta 130 por minuto, se libera adrenalina, baja la tasa de colesterol y al intercambiarse bacterias, se refuerza el sistema inmunitario… Sí, besar significa cuidarse en salud. Cuando una madre besa a su bebé absorbe algunos gérmenes del pequeño pero al mismo tiempo estimula la producción de sus defensas.

Históricamente el beso ha tenido también un valor psicológico: el del compromiso, y no sólo desde un punto de vista de fidelidad de pareja. Yannick Carré, explica que en la Edad Media, el beso tenía el valor de un contrato. De hecho, para sellar el juramento de fidelidad mutua entre el señor y su vasallo, ambos se daban un beso en la boca.
En la actualidad, el beso tiene sobre todo un poder terapéutico y psicológico.

Hoy día, el beso es una demostración de cariño, de amor, de respeto, de amistad. Con un beso se comunican muchísimas cosas. A través del beso, las parejas desarrollan una mayor propensión a crear lazos estables, que permitirían la procreación y cuidado de los descendientes.

¿Son todos los besos iguales?

La respuesta es no. Además de las diferencias entre los besos de diferentes personas, algo que entraría en el terreno del beso como “arte”, tanto para la mujer como para el hombre el primer beso es clave para continuar la relación. Los primeros besos son los que más información química proporcionan de la compatibilidad o incompatibilidad de la pareja.

Según el profesor Alain Montadon, autor del libro “El beso: ¿qué se esconde tras este gesto cotidiano? (ed. Siruela)”, el deseo de besar no se produce si no se alcanza un acuerdo con el olfato. El olor de la piel es o bien muy atrayente o muy repulsivo.

Las atribuciones que hombres y mujeres damos al beso son diferentes. Para el hombre, el beso es la primera fase del apareamiento. Para la mujer, el beso sirve para valorar el grado de compromiso del hombre en la relación que pueda surgir. Las mujeres valoran el aliento, el sabor y hasta la salud de los dientes, pero tal y como decía antes, el papel fundamental es el del olfato, aún más incrementado durante la ovulación. Como consecuencia, las mujeres están menos dispuestas a tener relaciones sexuales con alguien cuyo beso no encaje con sus preferencias sensoriales y emocionales. Es decir, que si un hombre no sabe besar, dificilmente acompañará a esa mujer a la cama.

¿Está el beso en crisis?

Eduardo Brik, psicólogo y expresidente de la Asociación Madrileña de Terapia de Pareja, afirmaba que: “Se habla a diario de orgasmos y posturas sexuales, pero hemos olvidado el arte de besar. Se ha perdido romanticismo”. Miren Mirrazabal, directora del Instituto Kaplan y presidenta del comité científico del X Congreso Español de Sexología, reconoce que “antes las caricias y los besos se prolongaban más, así como los juegos eróticos. Ahora (…) los adolescentes adelantan el coito y se ha reducido el tiempo de la seducción, todo se hace más de prisa”. No es sólo un problema que afecte a los más jóvenes. Las parejas de adultos, casados desde hace años e inmersos en la rutina, tampoco prestan demasiada atención al beso. “Todos nuestros pacientes dicen que respetan el beso y las caricias, que tienen importancia, pero la realidad es distinta. Si el coito dura en promedio entre 15 y 30 minutos, no nos queda mucho tiempo para el resto. Con el tiempo, junto al cortejo, el beso va desapareciendo”, según Mirrazabal.

En conclusión amigos y amigas, es necesario recuperar el valor del beso, los abrazos y las caricias prolongadas, eróticas y seductoras, aquéllo que denominamos “prolegómenos” en una relación sexual. Junto al placer que nos reportan estos gestos, nuestro cerebro recibe inputs fundamentales que nos aportan información no consciente sobre nuestra pareja y nuestra relación. Si todo ello, además, nos proporciona un beneficio para nuestra salud física y psicológica, no hay razón para que no nos besemos.

Un beso a todos y a todas, y ¡bésense mucho!.