¿por qué abandonar es más convincente que seguir?

abandonar Desistir, abandonar, dejar, renunciar… Cuando en nuestro pensamiento se inculca esta idea, siempre cala más fácilmente que luchar, repensar, seguir, esforzarse. ¿Por qué?.

Estamos programados para una gratificación inmediata. Normalmente luchar, repensar, seguir, esforzarse y otros verbos de acción suponen un esfuerzo, una planificación, un trabajo cognitivo y/o físico para conseguir una gratificación…pero a más largo plazo. Nuestro cerebro nos engaña haciéndonos decantar por la parte fácil: la de dejar algo que nos agobia, la de abandonar aficiones o personas que no sabemos si nos llenan, renunciar a trabajos que sólo tendrán recompensa en el tiempo. Esta es la realidad, cuando abandonamos, estamos evitando enfrentarnos con aquéllo que nos cuesta o nos duele enfrentar. Preferimos estar anclados en lo que viene a denominarse nuestra “zona de confort”, retroalimentada por pensamientos erróneos que nos llevan a la parálisis y al inmovilismo, en lugar de perseguir decididamente nuestras recompensas. Preferimos creernos las coartadas y excusas autoimpuestas, que apostar por lo que hoy vemos lejano.

No nos referimos a aquellas actividades, situaciones o personas que son claramente tóxicas para nuestro bienestar, que requieren un cambio, sino de todas aquellas otras que necesitan que seamos fuertes, persistentes y consistentes para conseguir nuestros objetivos. En esa decisión, juega un papel fundamental algunos pensamientos intrusivos como “¿para qué voy a seguir si no lo voy a conseguir?” , “necesito dejarlo por un tiempo a ver si me vienen nuevas ilusiones”, o aún peor: “nada de lo que intente me va a salir bien”. Esos pensamientos significan un motín que tiene como objeto disuadirnos de seguir esforzándonos, y conseguir la gratificación inmediata que supone no esforzarse, ni luchar.

La incerteza del futuro sólo se soluciona con la reflexión y el trabajo diario. Anticipar el fracaso nos conduce a una ansiedad, a un “no puedo soportar la incertidumbre” que nos lleva al abandono y a seguir anclados en la situación presente. Visualizar el futuro con vista larga y una buena dosis de realidad, no conduce a la autosatisfacción personal y una vida plena. Los miedos se superan enfrentándose a las situaciones. La ansiedad que nos paraliza nos lleva a la perpetuidad de esos miedos.

Antes de abandonar…distingamos bien entre lo fácil y lo adecuado, porque sólo con lo adecuado conseguiremos nuestras metas.

Tu hijo va a cambiar: ¿todos preparados?

La adolescencia es un periodo del desarrollo biológico, psicológico, sexual y social, en el que el joven se enfrenta a grandes cambios y grandes retos. La manera en que los afronte marcará de forma notable su futuro.

Algunos de los grandes cambios que afrontará, son:

  • Cambios físicos que configurarán su imagen adulta.
  • Descubrimiento de la propia identidad (psicològica, identitat sexual …).
  • Descubrimiento de la identidad del grupo (relaciones, amistades, lealtades, afectos)
  • Cambios en la autonomía individual.
  • Cambios emocionales y afectivos.
  • Cambios en las relaciones con los otros. (padres, hermanos…)
  • Maduración sexual.
  • Descubrimiento de nuevos intereses y motivaciones.

A menudo, ni padres ni jóvenes están preparados para estos cambios, y el cambio de roles que se precipita. Padres y adolescentes pueden experimentar una época de desconcierto y confusión, en la que el soporte emocional y afectivo juegan un papel fundamental para el adecuado desarrollo de los jóvenes.

El taller de preparación a la adolescencia de Actitud i Més tiene como objetivo orientar a jóvenes y padres acerca de los cambios que van a acontecer durante la adolescencia, y preparar el futuro de los jóvenes en las mejores condiciones.

El partisano en tu espejo.

El movimiento partisano estuvo ligado a la resistencia ante los Nazis. Sus milicianos eran mujeres y hombres dispuestos a luchar por un futuro mejor. Nuestro partisano psicológico es nuestro mejor aliado para conseguir nuestros objetivos. Imagen de wikipedia: http://en.wikipedia.org/wiki/Soviet_partisans

El término “partisano” es una hermosa palabra que nos evoca al romanticismo de la resistencia, a la lucha clandestina por lo justo, y a sentimientos de solidaridad con otros partisanos, que son minoría en un mundo ocupado.

En sentido estricto, un partisano es un guerrillero que se opone a un ejército de ocupación; su utilización se asocia con frecuencia a organizaciones clandestinas de resistencia en la Segunda Guerra Mundial.  Sin embargo, la acepción que le daremos en este post hace referencia a ese “yo” que nos habla a cada uno de nosotros, y nos anima a hacer lo correcto, a pesar de que nos invadan esas fuerzas de ocupación llamadas “Pereza” ,”Impulsividad” y “Ansiedad” (en adelante, el ejército de la PIA).

Ese partisano que nos defiende es el que se sobrepone a la adversidad y al ejército de la PIA, haciéndonos fuertes para hacer algo que estábamos posponiendo, o sencillamente para seguir haciendo algo, que aunque nos cueste algún esfuerzo, nos conduce a algo bueno. La motivación, el esfuerzo y la resiliencia son los grandes aliados de nuestro partisano. La pasión, el positivismo centrado en la realidad y la ilusión son sus grandes amigos.

Aunque muchos piensan que los partisanos tienen la guerra perdida, los propios partisanos saben que se pueden perder algunos combates, pero que resistir es vencer.  Afortunadamente, todos tenemos un partisano dentro de nosotros. Sólo hace falta mirarse al espejo, y dejarte influir por la fuerza,  la pericia,  el honor y la actitud de tu guerrillero partisano. La victoria está en tus manos.

 

 

 

 

1 minuto y una frase al día para reducir el estrés

Un diálogo interno positivo y automotivador es la clave del éxito. Los problemas están ahí, pero la manera de enfrentarlos la decides tú.

Aquello que nos decimos a nosotros mismos puede dañar seriamente nuestra autoestima o conducirnos al éxito. Vd puede decidir.  La relajación y un diálogo interno positivo nos alivian del exceso de estrés.

Nuestro cerebro está preparado para interpretar las palabras otorgándoles un significado. En el momento en que a una palabra le atribuímos un significado negativo, en nuestro cerebro se ponen en marcha un proceso bioquímico adecuado a ese significado, que se relaciona con la alarma, con la alerta cortical, el estrés o las preocupaciones.  Algunas de esas palabras negativas son las que nos decimos a nosotros mismos: no voy a ser capaz, soy un perfecto inútil, todo me tiene que pasar a mí…

Marcos Robert Waldman , coautor de Las palabras pueden cambiar tu cerebro, (Penguin Group, 2013), dice que hay muy pocas personas que sean conscientes de la forma en que se hablan a si mismos. Según Waldman, nuestro cerebro se encuentra en un continuo diálogo interno entre el hemisferio izquierdo, centrado en la resolución de problemas y toma de decisiones, y el hemisferio derecho, que constantemente genera miedos, dudas y preocupación.

La relajación y un diálogo interno positivo nos alivian del exceso de estrés.

En cuanto a la relajación, podemos relajarnos en cualquier lugar y situación en apenas un minuto (o un segundo, cuando se adquiere experiencia). Pruebe uno de estas técnicas:

  • Bostece 10 veces aunque no le apetezca en ese momento. Le aseguro que a partir del 5 bostezo, el resto serán naturales.
  • Acaricie lentamente su antebrazo con la punta del dedo durante 1 minuto.
  • Respire profundamente durante 1 minuto, haciendo que su expiración dure el doble de tiempo que su inspiración.
  • Concéntrese durante 1 minuto en una imagen o recuerdo positivo aislándose momentáneamente de su entorno.

 Estos ejercicios de relajación le conducen a una menor actividad en la parte del cerebro que genera emociones negativas, desplazando su atención a los pensamientos y palabras que tienen lugar en su mente en el momento presente. Céntrese en el aquí y el ahora: es el momento de generar un diálogo interno positivo.

Pregúntese ¿cuál es su cualidad interior más valiosa?.  Escriba la primera palabra que le venga la mente: su honestidad, su tranquilidad, su altruismo… Emplee 1 minuto cada mañana en centrarse en esa palabra. Escríbala en una tarjeta que lleve siempre consigo en la cartera y recurra a ella cuando sea necesario. Una frase también sirve. Por ejemplo, mi frase o lema es “luchar por lo posible, aceptar lo irremediable…y tener la sabiduría suficiente para elegir en cada momento entre lo uno y lo otro”

La práctica de estos ejercicios no tienen ninguna contraindicación. Utilícelos con constancia y en poco tiempo experimentará los cambios hacia un estado de ánimo menos estresado, más optimista y más eficiente.