¿Valoras tus relaciones de pareja pasadas como un fracaso?

La Ruptura de pareja no es un fracaso

La sensación de haber fracasado tras una ruptura de pareja

Una de las sensaciones más frecuentes tras una ruptura de pareja, además de la rabia o la tristeza, es la sensación de fracaso. Se ha invertido mucho tiempo, se ha ofrecido todo lo que una persona enamorada puede dar a otra, y se ha roto un vínculo que muchos esperan eterno. Da igual si la ruptura se lleva a cabo de forma unilateral o por decisión mutua, lo cierto, es que acostumbra a quedar un resquemor por el tiempo empleado en una relación que, a la postre, no es para siempre. Al tiempo que se produce una ruptura de pareja, se rompen también otros vínculos, como los de algunos amigos, la familia e incluso se truncan ilusiones por llevar a cabo algunos proyectos comunes.

También es fácil que el sentimiento de fracaso vaya acompañado de un deterioro de la autoestima, especialmente en las personas que finalmente no han tomado la decisión. Pueden sentir que no son los suficientemente buenos para que otra persona les acepte como pareja y generalizar un pensamiento de ineficacia o de infravaloración.

Ciertamente, la ruptura de pareja es un momento de contradicciones (nostalgia, libertad, tristeza, alegría…) y de afrontamiento de nuevas rutinas. De alguna manera, independientemente de lo buena o mala que haya sido la relación, la ruptura da lugar a una nueva etapa, desconcertante y diferente, en la que las personas nos encontramos fuera de nuestra “zona de confort” ya que nos enfrentamos a un nuevo escenario en el que ya no contamos con la otra persona. De alguna manera, rompemos con nuestra anterior “estabilidad” y “seguridad”, económica, social, o familiar.

Sin embargo, está en nuestra mano analizar nuestra relación con otra perspectiva, que nos permitirá evitar esa sensación de fracaso.

En la mayoría de ocasiones, el tiempo nos aporta una nueva visión más positiva de nuestra extinta relación

Es curioso que cuando pasa el tiempo y superamos el duelo, solemos recordar los buenos momentos vividos durante esa relación y tendemos a relativizar los malos. De esta forma, somos capaces de darle un nuevo sentido a la experiencia de pareja que nos ayudará a entender que en toda relación existen buenos y malos momentos, y que sobretodo, toda relación es un aprendizaje.

Quizás no guardes buenos recuerdos de lo que la otra persona te ofrecía, quizás la otra persona te defraudó en demasiadas ocasiones, pero siempre te quedará el recuerdo de lo que tú sí que le ofrecías y la otra persona no te llegó a reconocer nunca. Quédate con las buenas sensaciones que te producía todo lo que hacías por la otra persona: cuando en un día de lluvia te mojabas para esperarla con un paraguas, cuando le preparaste aquella fiesta sorpresa, cuando organizaste aquel viaje fantástico en el que lo pasastéis tan bien, cuando cocinabas aquél plato especial que tanto le gustaba o cuando estabas dispuesto/a a ayudar a ese familiar de ella que siempre se metía en problemas.

Saca lo mejor que diste de ti mismo/a y recupéralo porque lo mejor de tí sigue en tí y puede que tu ex no lo valorara suficientemente, pero es un problema de tu ex, y no tuyo. Aprende a valorar todo lo positivo que has vivido porque, sin duda, esa experiencia, que para nada es un fracaso, te permitirá tener nuevas relaciones satisfactorias y plenas.

¿Y tú, cómo valoras tus relaciones de pareja pasadas?

Si tienes sólo dos minutos, te agradecería que participaras en esta encuesta, en la que NO recogeremos ningún dato personal y que nos servirá para hacer un estudio estadístico sobre la valoración de nuestras exparejas en función de una serie de factores.

Puedes acceder a la encuesta pinchando aquí.

Gracias

Baltasar Santos

Actitud i Més