El sol y las buenas emociones: helioterapia.

Helioterapia; ideal en estos días de sol.

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Tomar el sol con regularidad y con prudencia (evitando las horas de máxima radiación), el sol fortalece nuestro estado de ánimo.  El sol es la base de la energía vital y aporta importantes beneficios para la salud, entre los que destacan:

Estado de ánimo:  La radiación solar promueve la síntesis de la serotonina, un neurotransmisor que interviene en la sensación de bienestar, previniendo depresión, ira, ansiedad….

Colesterol:  La luz solar es fundamental para metabolizar el colesterol, por ello los niveles de colesterol se reducen en las personas durante los veranos. Los días luminosos impulsan activan a las personas: hacemos más ejercicio, más deporte, salimos más…, 

Dieta: El verano en el hemisferio norte nos trae cosechas de productos vitamínicos, con bajo contenido en grasas, y repletos de antioxidante. Una dieta basada en productos “solares”, como el tomate, la judía verde, las frutas…los productos de temporada, nos aportará al organismo las vitaminas necesarias para un funcionamiento óptimo de nuestro cuerpo y nuestra mente.

Sistema circulatorio: Presión arterial y corazón:  El sol provoca dilatación de las arterias de la piel reduciendo la presión arterial. Al mismo tiempo, la exposición al sol disminuye los niveles de hormonas paratiroideas, beneficiando un funcionamiento óptimo de nuestro corazón. 

Vitamina D: La exposición solar activa la vitamina D, fundamental en la mineralización de los huesos y de los dientes, previene el raquitismo y la osteoporosis.

Cansancio y Sexualidad: Los rayos del sol incrementan ligeramente los niveles de testosterona, hormona del deseo, lo cual, unido al efecto de los rayos ultravioleta sobre la producción de melatonina (hormona que ayuda a definir los ciclos de sueño), hace que nos encontremos más despiertos, descansados y dispuestos a las relaciones sexuales. 

Para conseguir estos efectos es recomendable una exposición de  entre 5 y 10 minutos diarios de sol, evitando las horas de máxima radiación (de 10h a 17h).

Escuchemos a nuestras emociones

Podemos afirmar que las emociones positivas son nuestras mejores amigas y que debemos escucharlas, al tiempo que hacemos caso omiso de las emociones negativas como la ira o la rabia, que nos podrían llevar al desastre, la enfermedad o la muerte. Sin embargo, ¿sabemos exactamente cuándo nos sentimos culpables , temerosos , solos o felices?

Cuando somos capaces de identificar las señales que nos transmiten las emociones, éstas son capaces de ayudarnos a  tomar decisiones. Resulta genial gestionar adecuadamente nuestras emociones, tanto las positivas como las negativas, porque todas ellas son valiosas y nos indican algo que es importante para nosotros.

Emociones  como la ira nos hacen comportarnos negativamente porque tendemos a mantenerlas dentro, o a expulsarlas fuera “de golpe y porrazo”.  Cuando tenemos una emoción dentro de nosotros , con el tiempo , tiende a crecer en fuerza y ​​poder. Así, ” la ira ” puede convertirse en ” el odio”, ” furia ” y “violencia” .

Cuando tratamos de ” no sentir ” una emoción que se avecina , o ” No queremos estar enfadados” o “celosos”, estamos intentando meter esa ira dentro de nosotros, igual que si acumulásemos gases y más gases en nuestra propia casa.  Finalmente, todo explota… así que porqué ir acumulando emociones negativas? por qué acumulamos gases?.

¿Cuántos de nosotros hemos prometido que no nos vamos a enojar en una situación particular, y terminamos estallando en cólera?. Está claro que no tenemos que “aguantar” para luego “perder el control”, y sentirnos culpables con frases como “”No pude evitarlo. Mi rabia se hizo cargo y no pude detenerla ” .

La ira, los celos, y otras emociones negativas, toman las riendas de nuestra conducta cuando intentamos detenerlas. En cambio, si nos permitimos reconocer la emoción, experimentándola  y, seguidamente,  trabajamos en ella… seremos capaces de liberarla sin mayores daños.

Hemos de ver las emociones como nuestras aliadas. Simplemente están tratando de decirnos algo, de hacernos prestar atención a algo.  Identificarlas a tiempo es el inicio de un gran aprendizaje que nos lleva a comunicarnos mejor con nosotros mismos y con los otros.

Si somos capaces de identificar las señales que acompañan a la emoción de sentirse sólo, podremos hacer cambios en nuestras vidas para cambiar esa energía negativa en algo positivo: por ejemplo, podemos pedir un abrazo , disfrutar de algo que levanta el ánimo a través de la música, la lectura, o dar un paseo por el campo.  Tan pronto como lo hacemos, dejamos de sentirse solos.

Baltasar Santos

Gestión emocional en los centros de trabajo.

Hay empresas que año tras año consiguen excelentes resultados. En la mayoría de ellas, el ambiente laboral es definido por personas que deciden trabajar con dedicación y compromiso, y que promueven un ambiente de camaradería para trabajar de forma colaborativa, para hacer frente a los problemas de forma solidaria, y para celebrar con alegría los éxitos del equipo.

Se trata de empresas modernas cuyos directivos son conscientes del valor de contar con personas motivadas, implicadas y comprometidas que permiten conseguir una empresa competitiva e innovadora.

Cuando ello se logra, los profesionales se sienten felices y orgullosos de pertenecer a una organización que valora su talento y aprecia su individualidad. Los profesionales se sienten afortunados y con renovado compromiso hacia la organización, cuando se implantan ambientes laborales, cálidos, inclusivos y compartidos que favorecen la expresión de emociones positivas en dinámicas e interacciones, que promueven la felicidad y el bienestar, tanto individual como colectivo.

Es necesario repensar el rol de los departamentos de Recursos Humanos en el diseño e implantación de políticas y procesos para  motivar, implicar y fidelizar a los profesionales. No es algo utópico. La gestión emocional de los centros de trabajo tiene un impacto positivo en los balances y cuenta de resultados.

La misión principal de los directivos y líderes de equipo debe centrarse en la planificación y desearrollo de un ambiente laboral saludable y feliz donde los profesionales puedan expresarse, compartir sus sueños, metas y proyectos de vida, uniendo objetivos organizacionales y objetivos de los profesionales.

Los índices de siniestralidad, de motivación, de compromiso así como la resolución de incidencias y conflictos y la gestión del cambio,  mejoran cuando las empresas desarrollan un alma y un corazón que vea más allá de las gráficas de rendimiento y desempeño.

Humanizar las organizaciones introduciendo la gestión emocional de sus integrantes, hace aumentar la competitividad empresarial y da lugar a ambientes solidarios, estimulantes y comprometidos.