La adolescencia es el periodo crítico en el desarrollo cerebral

Es en la pubertad cuando se establecen las conexiones nerviosas que especializan a hombres y mujeres en capacidades y habilidades diferentes. 

hemisferios
Las diferencias en las conexiones neuronales señalan habilidades diferenciadas.

Los cerebros masculinos tienen cada hemisferio más conectado entre su parte frontal , y su parte dorsal (de adelante hacia atrás), dotando al hombre de mayor capacidad y habilidad viso-espacial y motora.

Los cerebros femeninos en cambio, lo que muestran es mayor conectividad entre los dos hemisferios, de forma transversal, lo que dota a la mujer de mayor capacidad en habilidades sociales, creatividad, memoria, capacidad de captar y expresar emociones e intuición.

El estudio, de  Ingalhalikar et al. , 2013 ). puede ayudar a explicar algunas de las diferencias clásicas entre hombres y mujeres, según sus autores.

Trabajar la inteligencia emocional y las habilidades sociales en la adolescencia es fundamental para un óptimo desarrollo de las personas.
Trabajar la inteligencia emocional y las habilidades sociales en la adolescencia es fundamental para un óptimo desarrollo de las personas.

Me parece importante resaltar que una parte de esa diferenciación sináptica es debida al efecto hormonal que predispone a desarrollar esas capacidades diferenciadas de una forma más eficiente, siempre que la persona experimente esas habilidades en la relación con su entorno, es decir, siempre que las ponga en práctica.   Sin embargo,   la otra parte de esas diferencias en la interconexión cerebral se debe a factores sociales y culturales, a factores de género, que igualmente predisponen a desarrollar ciertas actividades más relacionadas con la parte afectiva y emocional del cerebro en el caso de las mujeres, o actividades más motrices, físicas y relacionadas con la acción, y la coordinación viso-espacial, en el caso de los hombres.

¿Seguro que es posible que hombres y mujeres desarrollemos también las conexiones neuronales del otro sexo?. Sin duda, los sistemas educativos deberían incluir la inteligencia emocional y el deporte como asignaturas obligadas en todos los niveles de la enseñanza, pero especialmente en primaria y secundaria. Aprender a ser personas completas, autosuficientes y solidarias. Seguro que así no habrá informe PISA que  nos impida sonreir.

¡Echa el freno, madaleno!

keepcalmUna de las grandes diferencias entre un estilo de vida saludable y el estrés excesivo es la velocidad con la que vivimos.

Mi amiga Clara tiene una curiosa teoría al respecto: dice que el ser humano tiene predeterminado un número de respiraciones a lo largo de su vida. Las personas que viven la vida a tope, estresadas en exceso, sin tiempo material para llevar a cabo sus propósitos, lo viven todo con mucha más intensidad, respirando mucho más deprisa que el resto, como si les faltara el aire, o como si el aire se fuera a acabar. Estas personas, además de ser propensas al bloqueo por estrés y a la ansiedad, tienden además a vivir menos años.

En cambio, las personas que se toman sus tareas con tranquilidad, sin prisa pero sin pausa, son mucho más ordenadas y eficientes en el cumplimiento de sus compromisos. Su gestión del tiempo es tan buena que sacan tiempo para el trabajo, para el ocio, para la familia, para los amigos, para las aficiones y para sí mismos. Son personas que tienen una respiración acompasada, lenta y profunda, y eso les lleva a vivir más tiempo y más saludablemente.

Aunque Clara reconoce que es una teoría no comprobada y disparatada, la verdad es que la velocidad con la que vivimos y la frecuencia de la respiración son indicadores potentes del grado de estrés o de relajación con el que vivimos, y eso está ligado a la generación de cortisol. La liberación de cortisol en respuesta al estrés es saludable en pequeñas cantidades, sin embargo, el exceso de cortisol como consecuencia de un estilo de vida estresado continuamente tiene efectos muy negativos sobre la salud: incrementa el nivel de azúcar en sangre, suprime la acción del sistema inmunitario, disminuye la formación ósea, estimula la secreción ácida gástrica y daña el hipocampo (memoria, emociones, aprendizaje)…entre otros efectos.

Por esas razones, vivir deprisa puede ser sinónimo de morir joven (sin necesidad de tener un bonito cadáver). Es muy recomendable, frenar nuestro ritmo, ordenar nuestro tiempo y nuestras actividades, y cada vez que detectemos un acelerón de nuestra respiración, tomarse un tiempo para respirar lenta y profundamente. Llevar a cabo tus actividades y compromisos con calma y de forma relajada y “una detrás de la otra”, te llevará a ser más eficiente en el trabajo, y a vivir más saludablemente. “Si tienes prisa, vístete despacio”.

Inteligencia emocional como asignatura ¿qué opinas?

Inteligencia emocionalSomos muchos los educadores y psicólogos que reclamamos la inclusión de una asignatura obligatoria para que los niños y jóvenes aprendan a descubrir y gestionar sus propias emociones, tranquilizar sus mentes, relajar su cuerpo, aprender de los errores y sentirse cómodos con sus propias emociones y las de los demás.

La empatía, la asertividad, la planificación de objetivos, la resiliencia, la resolución de conflictos (en la familia, en el aula, en la vida) son competencias tan relevantes como las matemáticas o la lengua, para el completo desarrollo de las personas. El mayor beneficio de implantar esta asignatura en los currículums escolares sería una educación tanto emocional como a nivel de consecución de objetivos en la vida: académicos, profesionales, en las relaciones sociales, con respecto a uno mismo…

¿Y Vd qué opina?: ¿Debería incluirse como asignatura obligatoria?.

¿cómo influyen las discusiones de los padres en los hijos?

niño tristeEs importante normalizar los desencuentros en la pareja. Las desaveniencias conyugales es algo que hay que ver como “normal” desde el momento en que entendemos que las relaciones entre personas tienen puntos de acuerdo, pero también puntos de desencuentro. El mito de la “media naranja” no es más que eso… un mito.  Cada persona tiene una historia detrás, unas experiencias, una familia, unos amigos, unos éxitos y unos fracasos que han marcado decisivamente una determinada manera de relacionarse con los demás, incluyendo la pareja.  Lo importante no es que existan conflictos sino cómo se abordan los conflictos.

Es a la hora de abordar los conflictos conyugales cuando se descubre el estilo de comunicación y de afrontamiento de los problemas existente en una pareja. Los reproches, las generalizaciones y los estilos de comunicación pasivo-agresiva están a la orden del día.  Cuando las discusiones, las discrepancias de pareceres exceden los umbrales de la buena educación, la escucha activa y el debate, a menudo nos encontramos con gritos, faltas de respeto, llantos o “te dejo de hablar”. ¿cómo influye todo eso en los hijos?.

Para empezar, los hijos, por pequeños que sean no son ajenos a las discusiones. Pueden no entender el contenido de la discusión, pero entienden que existe una discusión. Cuando los niños ven que sus dos referentes discuten pueden tener lugar varias consecuencias, a corto y largo plazo, puesto que de ser frecuentes, marcarán la forma en que el niño se relacionará con los demás en el futuro.

  • Los niños se desorientan. Si Papá y Mamá lanzan mensajes diferentes y no sabe a quién hacer caso. Las discusiones entre los padres crean un estado de indefensión en el niño, puesto que se ve impotente para evitar que sus dos referencias más importantes discutan. El mundo interno del niño tiembla. 
  • Los niños aprenden pautas de relación. Si papá y Mamá se gritan, el niño aprende a gritar en caso de desacuerdo. Más tarde, el grito puede convertirse en agresión, en hacer valer su argumento por la vía de la imposición o de la fuerza.  Si los papás debaten, el niño aprenderá a dialogar como mecanismo de afrontamiento de los conflictos.
  • Si los papás lloran, el niño aprenderá a descargar emocionalmente mediante el llanto.
  • Si los papás se dejan de hablar, el niño aprende que el silencio y el ignorar a la otra persona es un modo de resolver problemas.

Hace poco unos padres me explicaban que se habían dejado de hablar durante 1 mes, pero que sin embargo, cada uno de ellos individualmente había mejorado la relación con las hijas: “durante ese mes la relación con mis hijas era como una balsa… eran obedientes, se portaban bien….”.  ¿Por qué cambian las hijas en su comportamiento?. Pues una posibilidad muy probable es que las niñas crean tener cierta responsabilidad en las discusiones de los padres; ¡culpa!, y por ello hacen lo posible para no irritar a los padres.  También puede generarse miedo: que las niñas sientan miedo ante la posibilidad de que sus progenitores les dejen también de hablar a ellas cuando no hacen las cosas bien.

En cualquier caso, INDEFENSIÓN, CULPA y MIEDO son palabras mayores para cualquier persona, y máxime para un menor, en pleno desarrollo de sus esquemas de razonamiento y relación.

Conclusión: la discusión entre los padres es normal, pero hay que aprender a no enviar mensajes contradictorios a los hijos, afrontar las discrepancias de forma civilizada (cualquiera que sea el motivo de discusión), y por supuesto, nunca discutir ni delante de los hijos, ni dejar que visibilizen u oigan la discusión o sufran las consecuencias de una comunicación pasivo agresiva y de unas emociones paternas y maternas mal gestionadas.

En cambio, aprender a gestionar las discrepancias y los conflictos de forma asertiva y constructiva es uno de las mejores enseñanzas que se le pueden inculcar a un niño. 

 

 

 

 

El sol y las buenas emociones: helioterapia.

Helioterapia; ideal en estos días de sol.

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Tomar el sol con regularidad y con prudencia (evitando las horas de máxima radiación), el sol fortalece nuestro estado de ánimo.  El sol es la base de la energía vital y aporta importantes beneficios para la salud, entre los que destacan:

Estado de ánimo:  La radiación solar promueve la síntesis de la serotonina, un neurotransmisor que interviene en la sensación de bienestar, previniendo depresión, ira, ansiedad….

Colesterol:  La luz solar es fundamental para metabolizar el colesterol, por ello los niveles de colesterol se reducen en las personas durante los veranos. Los días luminosos impulsan activan a las personas: hacemos más ejercicio, más deporte, salimos más…, 

Dieta: El verano en el hemisferio norte nos trae cosechas de productos vitamínicos, con bajo contenido en grasas, y repletos de antioxidante. Una dieta basada en productos “solares”, como el tomate, la judía verde, las frutas…los productos de temporada, nos aportará al organismo las vitaminas necesarias para un funcionamiento óptimo de nuestro cuerpo y nuestra mente.

Sistema circulatorio: Presión arterial y corazón:  El sol provoca dilatación de las arterias de la piel reduciendo la presión arterial. Al mismo tiempo, la exposición al sol disminuye los niveles de hormonas paratiroideas, beneficiando un funcionamiento óptimo de nuestro corazón. 

Vitamina D: La exposición solar activa la vitamina D, fundamental en la mineralización de los huesos y de los dientes, previene el raquitismo y la osteoporosis.

Cansancio y Sexualidad: Los rayos del sol incrementan ligeramente los niveles de testosterona, hormona del deseo, lo cual, unido al efecto de los rayos ultravioleta sobre la producción de melatonina (hormona que ayuda a definir los ciclos de sueño), hace que nos encontremos más despiertos, descansados y dispuestos a las relaciones sexuales. 

Para conseguir estos efectos es recomendable una exposición de  entre 5 y 10 minutos diarios de sol, evitando las horas de máxima radiación (de 10h a 17h).