besar: arte o ciencia (3/3)

epstein-barrEl último post de esta serie “besar: arte o ciencia” trata sobre la enfermedad del beso, o mononucleosis infecciosa, enfermedad que, según he podido comprobar hoy, no es del todo conocida, a pesar de ser muy común. Así que ahi va este artículo que intenta recopilar información sobre esta enfermedad.

La mononucleosis infecciosa, también conocida como fiebre dura, fiebre glandular, enfermedad de Pfeiffer o vulgarmente como enfermedad del beso (o a veces como “mono”), es una enfermedad infecciosa causada por el virus de Epstein Barr (VEB) que pertenece a la misma familia del virus del herpes. Con mucha menos frecuencia puede ser producida por el Citomegalovirus y en un 1% de los casos por Toxoplasma gondii.

Aparece más frecuentemente en adolescentes y adultos jóvenes, y los síntomas que la caracterizan son fiebre, faringitis o dolor de garganta, inflamación de los linfonodos y fatiga.

Se transmite principalmente por el intercambio de saliva: a través de besos, al beber del mismo vaso o de la misma botella, y al compartir comida o bebidas con otras personas. Aunque el tiempo durante el cual una persona con la enfermedad es contagiosa varía, las personas pueden ser contagiosas mientras tengan los síntomas (la fiebre normalmente cede en 10 días y tanto la inflamación de los linfonodos como la del bazo se curan en un mínimo de 4 semanas o en unos cuantos meses después, incluso llegando a alcanzar el año). Asimismo, el virus puede vivir durante varias horas fuera del cuerpo.

El virus de Epstein Barr es la causa más común de la mononucleosis infecciosa. A este virus también se le asocia con ciertas neoplasias como el linfoma de Burkitt africano, el carcinoma de nasofaringe indiferenciado y enfermedades linfoproliferativas. Datos epidemiológicos y serológicos sugieren la asociación entre el VEB y la enfermedad de Hodgkin, aunque la exacta contribución del virus al desarrollo de este tumor no es conocida. Está en investigación el papel que pueda desempeñar el VEB como cofactor en la patogénesis del cáncer de cuello uterino.

En cuanto a los síntomas, la fiebre es una de las características más comunes. Los ganglios linfáticos suelen estar inflamados, generalmente en forma moderada, haciéndose accesibles a la palpación en todas las zonas, incluyendo los ganglios epitrocleares que se perciben por encima del olécranon o codo, pero con neto predominio de los cervicales. Si bien las adenomegalias carotídeas son las de mayor tamaño, las cervicales posteriores son las más características. Suelen ser simétricas, libres, elásticas y sensibles a la palpación. Puede haber adenomegalias profundas, sobre todo en hilios pulmonares y mediastino. En la mitad de los casos se acompañan de esplenomegalia, y en el 10 por ciento, de hepatomegalia.

La faringitis es de características variables, desde eritematosa hasta pultácea (levemente purulenta) o úlceromembranosa. El síndrome dérmico está caracterizado por una erupción generalmente de tipo exantemático, en la mayoría de los casos fugaz, y ocasionalmente asociada con un verdadero exantema. Otros síntomas frecuentes son: escalofrío, diaforesis (sudoración excesiva), cefaleas (fuertes dolores de cabeza), artromialgias (dolor en músculos y/o articulaciones), astenia (decaimiento, agotamiento). Desde el punto de vista hematológico lo característico y de capital importancia diagnóstica es la linfocitosis con presencia de linfocitos atípicos. Los síntomas pueden ser también náuseas y vómitos, así como fatiga extrema y apatía.

En la gran mayoría de los casos, no se necesita otro tratamiento aparte de las medidas generales de soporte como reposo y buena hidratación.2 El reposo recomendado depende del estado general del paciente y puede ser solo relativo; además de lo anterior se recomienda que los niños y jóvenes con esta enfermedad eviten la actividad física de contacto (deportes como fútbol, baloncesto, etc.) durante 4-6 semanas, ya que se estima que estos pacientes tienen un mayor riesgo de rotura esplénica de origen traumático incluso tras pequeños traumatismos.3

También puede considerarse el uso de algunos fármacos como:

Paracetamol e ibuprofeno para aliviar la fiebre y el malestar general.

Los corticosteroides no están indicados de forma general, pero sí pueden considerarse en casos con importante crecimiento de las amígdalas faríngeas y demás tejido linfoide regional con compromiso de la vía aérea.

Los fármacos antivirales (aciclovir, etc.) no han demostrado ninguna eficacia en el tratamiento de esta enfermedad.

Fuente: wikipedia. https://es.wikipedia.org/wiki/Mononucleosis_infecciosa (1-09-2015)

Un besazo todos y todas.

Besar: ciencia o arte (2/3)

beso2Lo prometido es deuda, así que este segundo post sobre la ciencia del beso está dedicada a la parte más psicológica, aunque estrechamente ligado a la neuroquímica.

El deseo de besar hasta tiene un nombre científico: filemamanía. Como decíamos en el anterior post, siempre queremos más, porque el beso es una droga natural, debido a la influencia de la oxitocina.

Psicológicamente, los besos son una buena medicina contra la depresión (tal vez la mejor). La boca es el órgano erógeno más cercano al cerebro, y para que nos hagamos una idea, el beso involucra un área cerebral más extensa que la que se relaciona con los genitales.

En relación a la fisiología del beso, cuando cerramos los ojos y fundimos nuestros labios con nuestra pareja en un abrazo apasionado, las pulsaciones cardíacas se incrementan hasta 130 por minuto, se libera adrenalina, baja la tasa de colesterol y al intercambiarse bacterias, se refuerza el sistema inmunitario… Sí, besar significa cuidarse en salud. Cuando una madre besa a su bebé absorbe algunos gérmenes del pequeño pero al mismo tiempo estimula la producción de sus defensas.

Históricamente el beso ha tenido también un valor psicológico: el del compromiso, y no sólo desde un punto de vista de fidelidad de pareja. Yannick Carré, explica que en la Edad Media, el beso tenía el valor de un contrato. De hecho, para sellar el juramento de fidelidad mutua entre el señor y su vasallo, ambos se daban un beso en la boca.
En la actualidad, el beso tiene sobre todo un poder terapéutico y psicológico.

Hoy día, el beso es una demostración de cariño, de amor, de respeto, de amistad. Con un beso se comunican muchísimas cosas. A través del beso, las parejas desarrollan una mayor propensión a crear lazos estables, que permitirían la procreación y cuidado de los descendientes.

¿Son todos los besos iguales?

La respuesta es no. Además de las diferencias entre los besos de diferentes personas, algo que entraría en el terreno del beso como “arte”, tanto para la mujer como para el hombre el primer beso es clave para continuar la relación. Los primeros besos son los que más información química proporcionan de la compatibilidad o incompatibilidad de la pareja.

Según el profesor Alain Montadon, autor del libro “El beso: ¿qué se esconde tras este gesto cotidiano? (ed. Siruela)”, el deseo de besar no se produce si no se alcanza un acuerdo con el olfato. El olor de la piel es o bien muy atrayente o muy repulsivo.

Las atribuciones que hombres y mujeres damos al beso son diferentes. Para el hombre, el beso es la primera fase del apareamiento. Para la mujer, el beso sirve para valorar el grado de compromiso del hombre en la relación que pueda surgir. Las mujeres valoran el aliento, el sabor y hasta la salud de los dientes, pero tal y como decía antes, el papel fundamental es el del olfato, aún más incrementado durante la ovulación. Como consecuencia, las mujeres están menos dispuestas a tener relaciones sexuales con alguien cuyo beso no encaje con sus preferencias sensoriales y emocionales. Es decir, que si un hombre no sabe besar, dificilmente acompañará a esa mujer a la cama.

¿Está el beso en crisis?

Eduardo Brik, psicólogo y expresidente de la Asociación Madrileña de Terapia de Pareja, afirmaba que: “Se habla a diario de orgasmos y posturas sexuales, pero hemos olvidado el arte de besar. Se ha perdido romanticismo”. Miren Mirrazabal, directora del Instituto Kaplan y presidenta del comité científico del X Congreso Español de Sexología, reconoce que “antes las caricias y los besos se prolongaban más, así como los juegos eróticos. Ahora (…) los adolescentes adelantan el coito y se ha reducido el tiempo de la seducción, todo se hace más de prisa”. No es sólo un problema que afecte a los más jóvenes. Las parejas de adultos, casados desde hace años e inmersos en la rutina, tampoco prestan demasiada atención al beso. “Todos nuestros pacientes dicen que respetan el beso y las caricias, que tienen importancia, pero la realidad es distinta. Si el coito dura en promedio entre 15 y 30 minutos, no nos queda mucho tiempo para el resto. Con el tiempo, junto al cortejo, el beso va desapareciendo”, según Mirrazabal.

En conclusión amigos y amigas, es necesario recuperar el valor del beso, los abrazos y las caricias prolongadas, eróticas y seductoras, aquéllo que denominamos “prolegómenos” en una relación sexual. Junto al placer que nos reportan estos gestos, nuestro cerebro recibe inputs fundamentales que nos aportan información no consciente sobre nuestra pareja y nuestra relación. Si todo ello, además, nos proporciona un beneficio para nuestra salud física y psicológica, no hay razón para que no nos besemos.

Un beso a todos y a todas, y ¡bésense mucho!.

Besar: arte o ciencia (1/3)

besoSeguramente, todos tenemos en nuestra memoria grandes besos llenos de amor y deseo. Sin duda, las personas que han podido comparar besos y besadores/as, saben perfectamente que besar es todo un arte. Sin embargo, nos ocuparemos aquí del beso como ciencia, y trataré de explicar tres aspectos: el intercambio químico de saliva, el significado psicológico del beso, y la enfermedad del beso. Dada la extensión prevista de este tema, dedicaré un post a cada uno de ellos, empezando por la cuestión química. Vamos al lío.

Para empezar, decir que la ciencia que investiga el beso se denomina filematología (no confundir con “filetelogía” o “ciencia de darse el filete” como simpáticamente me decía un alumno).

¿Qué información obtenemos con el beso?

El beso tiene una función “natural” para la supervivencia de la especie. El intercambio salivar que se produce durante el beso es en realidad un intercambio químico que nos ayuda a escoger la pareja más adecuada. Con un beso se activan hasta unos 30 músculos faciales, 17 de ellos relacionados con la lengua, se transfieren 9 miligramos de agua, otros 0,18 de sustancias orgánicas, 0,7 de materias grasas, 0,45 de sales minerales, además de millones de gérmenes, bacterias y microorganismos, y se queman, a lo largo de tres minutos, unas quince calorías. El beso es fundamentalmente una cuestión química.

La saliva masculina tiene testosterona que se transfiere a la mujer provocándole apetito sexual. Los besos húmedos, además, ayudan al hombre a medir los niveles de estrógenos de la pareja femenina para hacerse una idea de su grado de fertilidad. A las mujeres, la información química salivar les sirve para detectar el estado del sistema inmune de su pareja, y saber si se cuida.

Según Helen Fisher, profesora de antropología en la Universidad Rutger y experta mundial en la biología del amor, el ser humano tiene tres sistemas cerebrales para permitir el emparejamiento y la reproducción. El primero es el deseo sexual, alimentado por la testosterona, tanto en hombres como en mujeres. El segundo sistema regula el amor pasional u obsesivo y parece estar vinculado a una actividad elevada de la dopamina, un estimulante natural. El tercero de los sistemas, controla el apego gracias a la acción de la oxitocina, y permite a una pareja permanecer unida suficiente tiempo como para criar hijos. El beso, probablemente, permite que se estimulen esos tres sistemas, según esta antropóloga.

Además, besarse reduce los niveles de cortisol, la hormona del estrés, y aumenta los niveles de oxitocina, siempre y cuando besemos a la persona adecuada. Esta última hormona, la oxitocina es una droga natural, que se produce cada vez que nos besamos e influye en funciones básicas como el enamoramiento, el orgasmo, el parto o la lactancia, y está asociada con la afectividad, la ternura y el contacto físico.

Si aún te quedan excusas para no besar no te pierdas el siguiente post sobre el tema.