5 minutos para tí: crea tu futuro.

pasado Aunque la ciencia está dando pasos agigantados que desmontan todo lo que hasta ahora se conoce de la línea del tiempo (física cuántica), las mayoría de personas tenemos una serie de creencias, valores, formas de comportarnos y expectativas que se basan en las experiencias del pasado y que han moldeado nuestra “actual” forma de ser.

Si decimos que una persona es aquéllo que “cree ser”  muchos dudarán. Si decimos que una persona puede ser aquéllo que “quiere ser” otros muchas dudarán. Bien, para todos ellos, fin del post. No pretendemos convencer a nadie.

M me decía que es un inútil porque todo el mundo le ha considerado siempre así. P cree que es una mujer que solo merece la atención de un hombre hasta llegar al orgasmo, porque las experiencias que ha tenido así siempre han sido así. R se considera a si mismo como una persona que no merece ser amada, porque sus relaciones nunca han funcionado. K tiene 70 años y se considera hecho un chaval porque se comporta como tal, y sin embargo S, con 50 años, se considera acabado porque se comporta como tal.

Las circunstancias influyen, pero que condicionen nuestra propia felicidad, nuestra actitud hacia la vida, o nuestra forma de comportarnos cimages-3on nosotros mismos y con los demás, eso es algo que solo depende de nosotros.

Los que hayais llegado a esta línea, bien por curiosidad o bien por que estais de acuerdo en que somos aquéllo que creemos y podemos ser aquéllo que queremos, seguramente habeis oído hablar del poder de la atracción.

La mochila de nuestra experiencia pasada puede llegar a pesar mucho. Te propongo un trato: quítate la mochila un ratito (siempre estás a tiempo de recuperarla). Siéntate en un lugar tranquilo, mejor en contacto con la naturaleza (si no puedes mira hacia el cielo, el mar, la montaña o sitúate al lado de algún árbol o jardín). Respira hondo e intenta aparcar problemas y preocupaciones por un momento.

Si has llegado hasta aquí, piensa ahora en que eres una persona viva y libre y que tu ser está conectado a todo cuánto te rodea. Tú influyes en lo que te rodea igual que lo que te rodea influye en tí. Igual que tú no puedes condicionar todo lo que te rodea, no permitas que timages-2odo lo que te rodea te condicione a tí. Aparta de tí durante un rato, cualquier creencia o exigencia hacia tí misma o hacia los demás.

Repítete: “soy una persona viva y libre. Las experiencias que voy a vivir dependen en gran medida de lo que yo quiera” “si quiero amar, amaré y si quiero ser amada, permito serlo” “si quimages-4iero vivir experiencias positivas, pienso en ellas y hago aquéllo que está en mi mano para vivirlas” “No importa cómo me consideren otras personas, solo importa lo que yo crea de mí, y creo que mi futuro depende de aquéllo en lo que me focalice en el presente”. “El universo va a abrirme puertas donde antes solo veía paredes, y es mi decisión atravesar las puertas o no”. “No hay excusas. No hay frustración. Hay voluntad de ser y comportamientos para serlo”.

Recoge tu mochila si crees que debes hacerlo, y si no, hazle una foto para no olvidar el aprendizaje conseguido de tu experiencia y sigue tu camino solo con la foto que pesa menos que la mochila. Ahora no solo estás viva y eres libre sino que además te puedes comportar como tal.  Da gracias al universo por ello. Céntrate en tus deseos, disfruta del día y de todo lo bueno que vas a ir experimentando.  Que tengas un bonito día. Nada es imposible.

Namasté.

 

 

 

 

 

Guía para no sentirse solo en un mundo interconectado.

soledad

El ser humano es un ser social por naturaleza. Necesitamos relacionarnos con otros para vivir en armonía. Sin embargo, los embates de la vida a veces pueden conducirnos a sentirnos solos a pesar de estar unidos a un tejido universal del que todos y todo formamos parte. Si aún así nos sentimos solos estamos ante un síntoma que refleja que no entendemos esa conexión universal y que por tanto,  nos percibimos como separados del resto.

Las personas que experimentan de esta forma la soledad sufren tristeza, desasosiego, desesperanza, autocompasión, ira o culpabilidad.  Todas ellas emociones negativas y que nos apartan del camino del equilibrio emocional. Frente a estas emociones, tal vez debamos practicar los tres elementos anti-soledad:  La toma de conciencia, la aceptación, y la conexión.

La toma de conciencia.   Tome unos minutos de reflexión, preste atención a las sensaciones de su cuerpo, a su respiración, a la tensión/distensión de sus músculos. Intente expirar el doble de lento que cuando inspira. Haga su respiración cada vez más profunda, e intente aflojar los músculos de la cara y esbozar una pequeña sonrisa.

Fíjese ahora en sus pensamientos. Sus pensamientos crearán su realidad, así que tome conciencia de ellos, y evalúe si sus pensamientos son los mejores para alcanzar la realidad que persigue. Si no es así, piense diferente.

Aceptación. Muchas personas  tratan de huir de la soledad, bien durmiendo, bebiendo, drogándose, o entreteniéndose con la tv. No huya de esta situación. Compréndala y acéptela. Todos en algunos momentos de nuestra vida tenemos poca o ninguna compañía. ¿es eso tan malo?. Absolutamente no. Siempre estamos conectados con aquellas personas que forman parte de nuestro pasado y de nuestro presente. A ellas podemos recurrir mediante una reflexión sincera, acerca de cómo abordarían ellas los problemas.  Aunque estés sol@, pensar en los demás nos conecta al mundo al que pertenecemos, pues nunca estamos solos. Puede que no seamos autosuficientes, y que necesitemos la ayuda de los otros, pero eso no es estar solos.

Conexión. Piensa que existen millones de personas en el mundo que también se sienten equivocadamente solos.  Busca a algunas de esas personas y comparte tus experiencias.  Tira de agenda de contactos del teléfono, de tus correos electrónicos, o de tus redes sociales…. comunícate con la gente sin ser autocompasivo. Piensa en los demás y los demás pensarán en tí.  Mándales un abrazo, o aún mejor, queda para dárselo. Permítete  conectar realmente con los demás y te ayudará a sentirte emocionalmente más fuerte y parte del mundo.

Baltasar Santos