10 tareas para fortalecer tu autoconfianza

10ejerciciosNunca es demasiado tarde para desarrollar la autoconfianza. Todos podemos despertar sintiéndonos fuertes, confiados y capaces, preparados para conquistar al mundo.

La autoconfianza es una habilidad que se puede mejorar, practicándola. Por ello, te presento 10 ejercicios para mejorar tu autoconfianza.

La frecuencia de estos ejercicios depende de tí. Tomátelo como un gimnasio psicológico al que acudir cuando quieras, y que no te costará dinero ni sudor. Contra más practiques mejor para tí, pero al lado de cada ejercicio te añado la periodicidad que sugiero que te plantees para un resultado óptimo.

Ahí van los 10 ejercicios:

1.- Organízate el día: (diario)

Piensa las cosas que vas a hacer, si es posible, con un día de antelación. Intenta poner cada día alguna actividad en la que destaques o con la que disfrutes especialmente. Siéntete eficiente realizando las actividades que te has programado. Ves tachando las tareas que has realizado a medida que las completes.

Puedes hacer tu lista de tareas en papel, o si te gusta más, puedes hacerlo con un organizador de tareas como google keep. No olvides volver a este planning cuando hayas leído este post entero.

2.- Habla con extraños: (diario)

Habla con el dependiente, con el panadero o con el camarero, deséale buenos días y muéstrale una sonrisa. Haz algún comentario positivo sobre el día. Comprueba que la gente está deseando hablar con personas como tú.

3.- Busca una gratificación a medio-largo plazo: (semanal)

Planifica un viaje, un fin de semana fuera, un concierto, un curso de formación que te gustaría hacer… algo que te guste. Establece una fecha prudencial para llevarlo a cabo. Apúntalo en tu lista de deseos.

4.- Encuentra tu motivación: (cada vez que sea preciso)

Muchas veces hacemos cosas que no queremos hacer, que pensamos que no nos aportan nada y que nos debilitan energéticamente por la manera en la que las abordamos. Pueden ser reuniones de trabajo, reuniones familiares, u otro tipo de actividades. Sea cual sea la actividad que vayas a realizar, piensa en la razón por la que la vas a realizar: por dinero, por placer, por hacer un bien a alguien,…. si no encuentras la razón sencillamente no la realices, pero piensa antes en las consecuencias que tendrá.

Puedes aprovechar positivamente cualquier actividad, por desagradable que sea, planteándotela como una prueba o como un reto.

5. Fíjate en tu lenguaje corporal. (diario)

Vigila tu postura. Mantén tu espalda erguida cuando camines, cuando estés sentado ante el ordenador o cuando hables con otras personas. Busca tu centro, el eje central que atraviesa tu cuerpo desde la coronilla de tu cabeza hasta tu zona sacra. Encuentra ese eje no tangible y mantén tu columna vertebral paralela al mismo.

Fíjate en cómo te expresas cuando hablas con los demás. Tu postura, el contacto de los ojos, el movimiento de tus manos, y sobretodo practica la sonrisa.

6. Plantéate un cambio en tu rutina diaria (diario)

Prueba un nuevo restaurante, o atrévete con una nueva comida. Haz algo nuevo para tus sentidos. Ves a un museo si no acostumbras a hacerlo. Ves sólo al cine, o a un concierto. Cambia al te si hasta ahora tomabas café. Empieza a gestionar tu twitter o tu cuenta de instagram. Introduce un cambio, por pequeño que sea, en tu rutina diaria.

7. Ves solo a algún lugar y disfruta de esa libertad. (semanal)

La seguridad en uno mismo se adquiere asumiendo la responsabilidad de explorar terrenos desconocidoses por tu cuenta. Ves a algún lugar nuevo tu solo, aprende y disfruta de esa experiencia.

Utiliza wikiloc para registrar la actividad, o haz fotos en instagram

8. Haz ejercicio físico. (diario)

“Mens sana in corpore sano”. Sea cual sea, tu estado físico plantéate un ejercicio a tu medida que suponga un reto para tí. Camina, corre, juega a baloncesto, ves en bici, nada o haz fitness. No es necesario que te machaques, simplemente haz diariamente algo más de ejercicio del que haces habitualmente.

Puedes plantearte monitorizar el ejercicio que realizas con aplicaciones para móvil como por ejemplo google fit

9. Muéstrate amable con los demás (diario)

Muestra tu mejor cara con los demás. Dí buenos días sonriendo, y hasta luego con una sonrisa cuando te marches. Hazle algún comentario positivo a alguien tipo “me gusta eso que dices, eso que haces, esa camisa, ese corte de pelo, ese perfume…”.

10. Reflexiona al final del día y agradece (diario)

No importa que seas o no creyente. La espiritualidad no es lo mismo que la religión. Dedica 5 minutos por la noche para pensar en lo bueno que te ha sucedido durante el día, y lo bueno que has aportado a quienes te rodean. Siéntete satisfecho y en continuo aprendizaje. Agradece al mundo, al universo, a tu dios, o a ti mismo lo bueno que nos ocurre y llénate de energía para abordar el día siguiente. Practicar uno o dos minutos de respiración abdominal acostumbra a ser un truco maravilloso para relajarte y estimular tu glándula pineal.

Baltasar Santos

Actitud i Més

¿Cómo mejorar tu autoestima?

La autoestima se desarrolla gradualmente durante toda la vida, a medida que vamos comprendiendo y aprendiendo del mundo que nos rodea, adquiriendo experiencias que nos dictan cómo nos enfrentamos a las situaciones y de ahí, cómo nos definimos a nosotros mismos.

Cada etapa aporta impresiones, sentimientos e incluso, complicados razonamientos sobre el Yo. El resultado es un sentimiento generalizado de valía (o de incapacidad) que se llama Autoestima.

Para desarrollar la autoestima positiva se necesita tener una actitud de confianza frente sí mismo y actuar con seguridad frente a terceros, ser abiertos y flexible, valorar a los demás y aceptarlos como son; ser capaz de ser autónomo en sus decisiones, tener comunicación clara y directa, tener una actitud empática, es decir, capaz de conectarse con las necesidades de sus congéneres, asumir actitudes de compromiso, ser optimista en sus actividades…etc.

También incluye aprender de los errores, cuando una persona se equivoca y es capaz de reconocer y enmendar su equivocación, no se limita a auto-culparse, ni culpar a los otros.

Tener actitud creativa y ser capaz de asumir los riesgos que implica una nueva tarea y evitar la crítica destructiva nos preparará emocionalmente para fortalecer nuestra Autoestima.

Por tanto, la autoestima se construye diariamente con nuestra propia percepción y la interacción con las personas que nos rodean.

En muchas ocasiones los demás se encargan de validarnos o desconfirmarnos la idea que tenemos sobre nosotros mismos, por lo que pueden tener un aspecto positivo constructivo (nos analizamos, validamos nuestras fortalezas, mejoramos nuestros defectos…) y un aspecto negativo destructivo (nos comparamos, aceptamos la crítica sin cuestionar, nos venimos abajo, desciende nuestra autoestima)

Tres son las dimensiones básicas que agrupan a los diferentes factores que componen la autoestima:

1. Relación con uno mismo

Necesitamos conocernos, hacernos conscientes de nuestro potencial y nuestras necesidades reales; conseguir amarnos incondicionalmente y confiar en nosotros para lograr objetivos, hacer cambios positivos independientemente de las limitaciones que podamos tener o de las circunstancias externas que estemos viviendo:

  • Autoconocimiento, ¿Qué piensas de ti? ¿Reconoces tus necesidades, habilidades, cualidades, debilidades, limitantes, etc.?
  • Autoaceptación, ¿Te aceptas tal y como eres? ¿Perdonas tus errores?
  • Autovaloración, ¿Valoras tus cualidades? ¿Valoras tus esfuerzos?
  • Autosuperación, ¿Lideras tu vida? ¿Sabes lo que quieres?
  • Autorespeto, ¿Permites que te traten mal? ¿Aceptas tus emociones?

2. Relación con las experiencias vividas

Estamos influidos por diversos factores a lo largo de nuestro crecimiento (físico y emocional) por lo que cada experiencia cuenta, cada hecho y cada persona aporta su grano de arena en la concepción que tenemos sobre el mundo. Por lo que la relación que tengamos con nuestro pasado, presente, y planes de futuro influirá en cómo somos actualmente, y en cómo nos valoramos:

Lo que se dice y se cuenta, ¿Cómo cuentas tu vida? ¿Cuál es tu carta de presentación?
Vive en lo mejor de ti, ¿Comparto más mis fracasos que mis éxitos? ¿Soy capaz de ver el lado bueno de las cosas?

Observa y rescata el aprendizaje de un pasado doloroso, ¿Tus experiencias dolorosas condicionan tu presente? ¿Eres capaz de sacar un aprendizaje de ello?
Revive el pasado triunfal, ¿Recuerdas tus logros? ¿Estás orgulloso/a de ellos?
Observa de forma neutral, ¿Qué cambios quieres o necesitas? ¿Estás creciendo?

3. Relación con los demás o espejo social

Observa qué es tuyo y qué de los demás, ¿Quién puede llevar razón?
Atrévete a recibir lo que hay bueno para ti, todos tenemos derecho a experiencias positivas sin desconfiar o ponerlas en cuarentena por considerarlas “anormales para nosotros”.

Ser asertivo/a, tu comunicación también es importante. Aprende a gestionar las críticas, algunas serán constructivas y otras destructivas, hay que cuidarse de las últimas.

En definitiva, la autoestima está compuesta por una serie elementos que pueden afectar más o menos a nuestra condición, y que tomados en consideración harán que logremos su clara mejoría y en consecuencia un mayor bienestar psicológico y personal con nuestra situación.

Dependencia emocional: ¿qué es? y ¿cómo vencerla?

La dependencia emocional es una de las razones por las que las personas más visitan al psicólogo. Pero, ¿qué es la dependencia emocional?

Podemos definir la dependencia emocional como una manera de vivir las relaciones afectivas, de forma que éstas están completamente desequilibradas en base a que la persona dependiente se somete, idealiza y magnifica al otro. Para el dependiente esta situación afecta de forma negativa a su autoestima, y a su salud física y/o mental. Pese al malestar y al sufrimiento que la relación les causa se sienten incapaces de dejarla, siendo nulos los intentos de dejar la relación. La dependencia emocional conlleva un intenso miedo a la soledad y pánico a la ruptura, que en caso de producirse conduce a la vivencia del síndrome de abstinencia: con intensos deseos de retomar la relación pese a lo dolorosa que esta haya sido, pensamientos obsesivos, y síntomas de ansiedad y depresión, los cuales desaparecen de forma inmediata en caso de reanudarse la relación o comenzar una nueva que sustituya la anterior.

Los dependientes emocionales tienen una necesidad excesiva de afecto y de ser queridos y tratarán de conseguir este afecto a lo largo de sus diferentes relaciones de pareja. Muestran una clara resistencia a perder la fuente de seguridad y afecto que constituye su pareja. Son frecuentes las distorsiones cognitivas como el autoengaño y la negación de información que le proporciona su entorno. Poco a poco estas relaciones tan destructivas se van fortaleciendo, de modo que al sujeto le resulta cada vez más difícil salir de ellas.

Cuando las personas emocionalmente dependientes emocionalmente tienen una relación de pareja con una persona excesivamente controladora, narcisista o sádica, se incrementa el desequilibrio de la pareja hasta el punto de que pudieran llegar a darse malos tratos psicológicos y/o físicos que el dependiente emocionalmente no sabría afrontar de otro modo que asumiendo su propia culpa.

Sin llegar a ese extremo, no son infrecuentes las relaciones de pareja basadas en la dependencia emocional de uno de los miembros de la pareja, más frecuentemente, pero no sólo, mujeres.

¿Qué hacer?

1. RECONOCER QUE HAY UN PROBLEMA

El primer paso, siempre es analizar y reconocer que existe un problema.

-Tu felicidad se centra en una sola persona. No disfrutas de nada que no sea estar con la persona a la que amas.

-Tu alegría y tu tristeza están en manos de esa persona. Si te sientes amada, todo es perfecto, y si te rechaza, todo es horrible. Dependes de tu pareja para estar bien o mal.

– Evitas a toda costa llevarle la contraria para evitar conflictos y discusiones porque te invade el temor a molestar o a ser rechazada.

– Antepones el deseo de tu pareja al tuyo propio. Vives como si tu vida estuviera controlada por las decisiones que toma tu pareja.

– Sólo te sientes bien contigo misma si te sientes querida. Si no es así, no puedes disfrutar de las otras facetas de tu vida. Cuando estás sola, te deprimes, tu autoestima baja y no eres capaz de disfrutar de la vida.

– Cuando las cosas van mal en la relación, lo atribuyes a tu culpa o responsabilidad.

– Confundes tu felicidad con la de tu pareja. A menudo renuncias a cosas que te hacen feliz en beneficio de tu pareja.

-Prefieres sufrir, antes que dejar a la persona a la que estás enganchada. Crees que no tienes la fortaleza suficiente para salir adelante sin esa persona a la que quieres.

-Necesitas al otro. Estás con él por necesidad, pero no por verdadero amor.

-Tu pareja se convierte en el epicentro de todo lo que pasa en tu vida, hasta el punto que conviertes sus amistades, su familia, su trabajo y sus aficiones, en las tuyas propias, abandonando o renunciando a las que son de verdad propias.

-La ruptura se vive con una gran ansiedad porque consideramos que es una catástrofe la vida sin esa persona.

2. HAZ UN LISTADO DE COSAS QUE TE PERJUDICAN DE TU PAREJA Y DE COSAS QUE HAS HECHO POR AMOR O CARIÑO

Si quieres eliminar la dependencia emocional de tu vida, empieza a hacer un listado de cosas que has llegado a hacer por tu pareja (o ex pareja), y que a ti te perjudicaban. Date cuenta de las cosas que has hecho por él sin tener en cuenta tu propio bienestar personal, y a partir de ahora priorízate a tí lo primero.

Piensa en todas esas cosas que tu ex-pareja hacía y que te han perjudicado. Piensa en aquéllas cosas que a tí no te gustaban pero que has hecho por él, para contentarle o para no perderle. Quizás has dejado de lado a tu familia, a tus amigos, tus actividades, tu trabajo?. Piensa si esa persona te ha tratado con el respeto que te mereces. ¿Sientes que le has mendigado amor?. Es muy importante que te des cuenta del sufrimiento que has experimentado. Piensa en todo lo negativo que te ha traído esa relación y de esta manera reforzarás tus ganas de cambiar y de eliminar la dependencia emocional.

3. QUIÉRETE A TI MISMA PARA PODER SER QUERIDA POR OTRA PERSONA.

La dependencia emocional acostumbra a ir acompañada de una evidente falta de autoestima. Valora todo lo bueno que hay en tí, tus fortalezas. Persigue tus sueños, y sé consciente de los objetivos que has alcanzado en tu vida al margen de esa persona. Sólo si te quieres a tí misma podrás ser querida de verdad por otra persona, a la que podrás amar sinceramente y no por necesidad.

Siéntete satisfecha viviendo sóla, siendo consciente de los éxitos que vas alcanzando. Diseña una rutina de actividades y llena tu tiempo con tus obligaciones, pero también con tus aficiones, relaciones de amistad, etc. Desarrolla tus habilidades, labra tu futuro, dedícate tiempo, mira a tu alrededor para disfrutar de las pequeñas cosas, y sobre todo cuídate y quiérete como mereces.

Pensamientos erróneos: yo no valgo.

billeteEs común pensar que amarse a si mismo es egoista. Sin embargo, el amor que somos capaces de dar a los demás tiene mucho que ver con el amor propio. Dyer define el amor como “la capacidad y la buena disposición para permitir que los seres queridos sean lo que ellos elijan para si mismos, sin insistir en que hagan lo que a ti te satisficiera o te gustase”.

No todo el mundo puede decir que tiene amor propio ni que es capaz de amar a los otros.  Cuando somos capaces de reconocer en nosotros mismos nuestra valía, ya no existe la necesidad de que los demás te lo reconozcan o refuercen continuamente.

Si logras amarte a ti mismo y a los demás según esa definición, no amarás porque necesites ser amado sino porque tienes la verdadera capacidad de amar, ser generoso y eso en si mismo te satisface.

Hemos de acabar con los pensamientos que recogen un solo concepto de uno mismo: soy bueno, soy malo…porque todo es relativo y cambiante dependiendo de cómo actuemos en la vida.

Sigan el siguiente ejemplo. Imaginen un billete de 500 euros (yo una vez vi uno). ¿cuánto vale ese billete?: Muy bien!: 500 €. Ahora arruguenlo, escupan sobre él, corten un trozo. ¿cuánto vale el billete ahora?. Exacto!!!: sigue valiendo 500 €. Pues las personas también tenemos un valor intrínseco que es independiente de lo que nos arruguen, escupan o intenten destrozar. Valemos por el simple hecho de ser humanos.

Es tan absurdo supeditar el valor de una persona a los logros que consigue, como tirar el billete de 500 € porque alguien lo ha arrugado. El resultado de sus actividades, aunque éste no haya sido lo bueno que se esperaba, no determina el valor de la persona.

1 minuto y una frase al día para reducir el estrés

Un diálogo interno positivo y automotivador es la clave del éxito. Los problemas están ahí, pero la manera de enfrentarlos la decides tú.

Aquello que nos decimos a nosotros mismos puede dañar seriamente nuestra autoestima o conducirnos al éxito. Vd puede decidir.  La relajación y un diálogo interno positivo nos alivian del exceso de estrés.

Nuestro cerebro está preparado para interpretar las palabras otorgándoles un significado. En el momento en que a una palabra le atribuímos un significado negativo, en nuestro cerebro se ponen en marcha un proceso bioquímico adecuado a ese significado, que se relaciona con la alarma, con la alerta cortical, el estrés o las preocupaciones.  Algunas de esas palabras negativas son las que nos decimos a nosotros mismos: no voy a ser capaz, soy un perfecto inútil, todo me tiene que pasar a mí…

Marcos Robert Waldman , coautor de Las palabras pueden cambiar tu cerebro, (Penguin Group, 2013), dice que hay muy pocas personas que sean conscientes de la forma en que se hablan a si mismos. Según Waldman, nuestro cerebro se encuentra en un continuo diálogo interno entre el hemisferio izquierdo, centrado en la resolución de problemas y toma de decisiones, y el hemisferio derecho, que constantemente genera miedos, dudas y preocupación.

La relajación y un diálogo interno positivo nos alivian del exceso de estrés.

En cuanto a la relajación, podemos relajarnos en cualquier lugar y situación en apenas un minuto (o un segundo, cuando se adquiere experiencia). Pruebe uno de estas técnicas:

  • Bostece 10 veces aunque no le apetezca en ese momento. Le aseguro que a partir del 5 bostezo, el resto serán naturales.
  • Acaricie lentamente su antebrazo con la punta del dedo durante 1 minuto.
  • Respire profundamente durante 1 minuto, haciendo que su expiración dure el doble de tiempo que su inspiración.
  • Concéntrese durante 1 minuto en una imagen o recuerdo positivo aislándose momentáneamente de su entorno.

 Estos ejercicios de relajación le conducen a una menor actividad en la parte del cerebro que genera emociones negativas, desplazando su atención a los pensamientos y palabras que tienen lugar en su mente en el momento presente. Céntrese en el aquí y el ahora: es el momento de generar un diálogo interno positivo.

Pregúntese ¿cuál es su cualidad interior más valiosa?.  Escriba la primera palabra que le venga la mente: su honestidad, su tranquilidad, su altruismo… Emplee 1 minuto cada mañana en centrarse en esa palabra. Escríbala en una tarjeta que lleve siempre consigo en la cartera y recurra a ella cuando sea necesario. Una frase también sirve. Por ejemplo, mi frase o lema es “luchar por lo posible, aceptar lo irremediable…y tener la sabiduría suficiente para elegir en cada momento entre lo uno y lo otro”

La práctica de estos ejercicios no tienen ninguna contraindicación. Utilícelos con constancia y en poco tiempo experimentará los cambios hacia un estado de ánimo menos estresado, más optimista y más eficiente.

Celos “bestiales”

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Los celos no son una emoción únicamente humana, tal y como ha demostrado un estudio de dos científicas de la Universidad de San Diego (UCSan Diego), en EE.UU. En efecto, mediante su experimento, han demostrado que los perros experimentan celos cuando sus dueños muestran afecto hacia un perro de peluche, al que perciben como un rival. Los que convivimos con perros ya lo sabíamos, pero ahora queda científicamente probado.

¿Por qué se dan los celos?: tanto en humanos como en canes existe un instinto innato de supervivencia, que nos hace ser competitivos ante otros miembros de nuestra especie. Las relaciones sociales importantes (las materno-filiales, amistades, o a de pareja) nos satisfacen algunas de las necesidades consideradas básicas tanto en perros como humanos: las de alimentación y cuidado, las afectivas y las sexuales. Cualquier competidor puede poner en serio riesgo la satisfacción de estas necesidades básicas. Nuestra reacción es la activación del sistema nervioso simpático ante lo que consideramos una amenaza, y por ello, reaccionamos con una activación vegetativa exagerada, y en muchas ocasiones con agresividad (los celos son la tercera causa de homicidios).

Sin embargo, lo que encontramos curioso e incluso divertido en nuestras mascotas caninas, porque consideramos sus celos como una señal de cariño hacia nosotros, no lo es tanto en los celos humanos.

Aunque hay hombres y mujeres que perciben en los celos de su pareja una señal de amor, la gran mayoría de personas que conviven con parejas altamente celosas perciben que los celos son señal de desconfianza y de egoismo de una persona que se cree propietaria del afecto. Aunque no existen datos acerca del índice de rupturas que se deben a los celos, sí que podemos afirmar que en todas las parejas en las que se manifiesta de manera recurrente los celos, los interrogatorios, la desconfianza, y en ocasiones, el espionaje (whatsapp, agendas, correos…), la relación de pareja se deteriora.

¿Cómo hacer frente a los celos? Los celos esconden un miedo a la pérdida de un ser querido y de las necesidades que nos satisface. Para intentar sentirse seguros, las personas celosas proceden a un ritual de pesquisas e interrogatorios encaminados a “descubrir” cualquier indicio de infidelidad en las parejas. A menudo, las parejas acceden (con desagrado) a colaborar en tales pesquisas, ofreciendo respuestas detalladas de lo que se ha hecho durante el día, con el objeto de aplacar los celos de su pareja. Sin embargo, mediante esta acción no se consigue nada más que “mantener e incrementar” los celos, y acostumbrar a la pareja celosa a seguir preguntando e interrogando cada vez que en su mente se construye una mórbida idea celosa.

Lo mejor que se puede hacer obviamente es acudir a tu psicólogo de referencia para intentar trabajar aspectos como la confianza, la autoestima, el respeto, la comunicación y poner en cuestión creencias irracionales y mitos socialmente construídos sobre la vida en pareja. Además de ello, se debe proceder a una “extinción” de la conducta del sujeto celoso (la interrogación, el continuo cuestionamiento,…), que se consigue cuando el celoso no puede obtener la seguridad que necesita, cuando la pareja se niega a detallar su agenda, sus contactos y sus actividades diarias. Obviamente, esta negativa es dura para la persona celosa, pero con la repetición de esta secuencia, aprende a no buscar seguridad sobre su pareja en la “investigación”, algo que sin duda agradecen enormemente las parejas de las personas celosas.

Es evidente, que paralelamente hay que ayudar al celoso a aplacar su ideación fantástica proporcionando seguridad en si mismo/a, autoestima, y comprensión acerca de las relaciones afectivas.

¿Te atreves a descelarte?