Sin miedo al Miedo

Psicología: Taller de 6 horas

taller

El mes de agosto es un buen mes para hacer un parón y dedicarse algo de tiempo a uno mismo. Romper con la rutina que nos lleva y nos trae por un camino que no nos gusta, y reflexionar y trazar el plan de acción para conseguir tus metas, tus sueños, tus objetivos.

Nada que dependa de nosotros es imposible. Nuestras únicas limitaciones son las que nos autoimponemos de forma consciente o inconsciente. Te ayudamos a identificarlas y vencerlas, para que puedas conseguir el cambio que necesitas.

Este taller, especialmente diseñado para tí,  se puede realizar de forma individual o en pareja, y lo dividimos en tres sesiones para que te de tiempo a poner en práctica lo aprendido y vencer las dificultades que se te presenten,

En la primera sesión, te explicaré brevemente en qué consiste el taller, y acto seguido nos centramos en tí, en tu situación actual, en tus sueños y en aquéllo que te limita. Veremos cosas acerca de los miedos, de las amenazas que todos tenemos y como afrontarlas con éxito. Veremos tus limitantes externos y los internos. En esta primera sesión, practicaremos dos técnicas de relajación: 1 para los que se relajan bien, y otra técnica para los que creen que no se pueden relajar (veremos!, Hmmm). Acabamos la primera sesióny ejercicios para casa.

En la segunda sesión, dibujarás tu futuro, hablaremos de tus metas y de cómo conseguirlas. Trabajaremos PNL para tratar los limitantes internos y para potenciar tus recursos.  Dibujarás o diseñaras tu futuro ideal, y te enseñaré la forma de conseguirlo. Practicaremos Mindfulness (y si no sabes lo que es, te lo explicaré y te enseñaré a concentrarte en el aquí y el ahora).

En la tercera sesión repasaremos todo lo conseguido, analizaremos las dificultades y te daré alguna herramienta más para que te sea más fácil conseguir lo que te has propuesto. Veremos tu personal branding (marca personal) y te daré indicaciones para mejorarla (si es el caso). Nos centramos en tus objetivos, metas y sueños…. y te daré un plan de acción por escrito para que lo lleves a cabo.

Estas tres sesiones de 2 horas cada 1 sólo te costarán 99 euros, y si haces tu reserva abonando el taller antes del 11 de agosto, te regalo 1 mes de coaching mediante whatsapp válido para todo el mes de septiembre. De esta forma, me tendrás a tu lado mientras pones en marcha tu plan de acción.

Puedes hacer tu reserva enviandome un whatsapp al 615.142.891 (mi nombre es Baltasar), enviándome un correo electrónico a bsantos@actitudimes.com , o rellenando el siguiente Formulario de reserva

Efectos beneficiosos de la Salsa y la bachata sobre la salud física y psicológica.

feeldance

Hoy os voy a hablar de una práctica con grandes efectos beneficiosos para la salud física y el equilibrio psicológico de las personas, especialmente indicada para aquellas personas a las que os cuesta más relajaros haciendo ejercicios de respiración profunda y meditación. Se trata de la salsa y la bachata.

Sí, en efecto, hoy os voy a hablar del baile, y en especial de estos dos tipos de danza. Si no os lo creeis, podeis empezar esta misma semana con el amigo César de El Vendrell, en el Feel Dance SBK, en la planta superior del conocido “Rustic”. Más abajo os doy información de horarios y precios.

Generando endorfinas.

Para empezar, el baile es un ejercicio que te ayuda a generar endorfinas. Como algunos ya sabeis, las endorfinas son unas sustancias (técnicamente se conocen como péptidos opioides endógenos) que funcionan como neurotransmisores que se producen en la glándula pituitaria y el hipotálamo, y cuyos efectos son  analgésicos y de sensación de bienestar. Así que de entrada, se recomienda para combatir dolores, estados de melancolía, tristeza, así como para potenciar la sensación de bienestar de las personas.

Las endorfinas implican una acción farmacológica semejante a la actividad de los corticoesteroides o la morfina pero a diferencia de los medicamentos producidos artificialmente por la industria farmacéutica, las endorfinas son producidas por esa gran farmacia que es nuestro propio cuerpo.

Aumento de la capacidad respiratoria, resistencia y salud cardiovascular.

Como es un ejercicio aeróbico tiene efectos positivos sobre tu capacidad respiratoria, sobre tu resistencia física y sobre tu salud cardiovascular.

Mejora tu capacidad de relacionarte con los demás.

Bailar es una actividad que puedes realizar solo, en pareja o en grupo, y que potencia habilidades de expresión artística y coordinación motriz, pero también de habilidades sociales: el contacto con otras personas, trabajo en equipo, coordinación y sincronización con otras personas. Sus beneficios lo hacen una práctica recomendable para personas que necesiten reforzar cualquiera de estas habilidades, para personas que quieren vencer su timidez, o simplemente ampliar su red de contactos.

Creatividad  e inteligencia emocional.

Hablábamos antes de la generación de endorfinas. Bailar es una terapia que te libera de tristezas, rutinas estresantes, frustraciones del día a día, permitiéndote adquirir estrategias para combatir el estrés, la tristeza o la ira, y desarrollando también nuestra parte creativa y nuestra inteligencia emocional.

Ejercicios como el baile te permiten desconectar tu parte consciente de los problemas del día a día, para volver a abordarlos después con nuevas fuerzas y otra perspectiva. La creatividad se desarrolla permitiendo a la mente desconectar para dedicarse al ocio, lo que se conoce con el nombre de procrastinar de forma eficiente, para volver a dedicarse a la resolución del problema posteriormente.

Vencer la timidez

Mediante la danza, se aprenden habilidades de afrontamiento a la sensación de ridículo, o de miedo a equivocarse, que acompañan la mayoría de problemas de timidez y fobia social. La danza nos desinhibe ante las miradas de los demás y nos obliga a entrar en contacto con otras personas, mirar de frente, comunicarnos verbal y con la mirada y los gestos, favoreciendo por tanto, nuestras habilidades sociales y nuestra propia autoestima.

Ergonomía: salud postural y física.

En tanto que ejercicio, ayuda a quemar calorías, mantenerte en forma y bajar de peso, si esa es tu pretensión, pero además ayuda a tu equilibrio y a cambiar tu postura corporal, mejorando tu salud postural (problemas de espalda y cuello sobretodo).

Romper con la rutina.

Sin palabras. Todo el mundo sabe lo que quiere decir romper un poco con el día a día y liberarnos de obligaciones y deberes cotidianos.

En definitiva, tanto por sus efectos sobre la salud física como la salud psicología y social, la bachata y la salsa son actividades altamente recomendables y económicas. Os dejo seguidamente, los horarios y precios de Feel Dance SBK en El Vendrell.

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Te quiero pero no estoy enamorado de ti

El amor es sin duda uno de los sentimientos que causan más emociones positivas, pero también negativas cuando no es correspondido. En consulta clínica, detrás de muchos problemas de desequilibrio emocional, y también en terapias de pareja, el concepto “amor” es uno de los más analizados. Sin embargo, y aunque la literatura poética, narrativa y científica han llenado millones de páginas hablando del amor, durante las últimas semanas he formulado una simple pregunta a 10 personas diferentes: ¿cómo definirías el amor?

Las respuestas, como no podía ser de otra manera, han sido muy diferentes, constatando que aunque todos conocemos y utilizamos el término, su significado puede llegar a ser muy diferente para cada uno de nosotros, razón por la que he escrito esta entrada sobre diferentes acepciones del amor referido a las relaciones de pareja.

Según la Real Academia de la lengua española, la palabra amor se puede relacionar con 14 significados diferentes, de las que destaco las cuatro principales:

1. m. Sentimiento intenso del ser humano que, partiendo de su propia insuficiencia, necesita y busca el encuentro y unión con otro ser.
2. m. Sentimiento hacia otra persona que naturalmente nos atrae y que, procurando reciprocidad en el deseo de unión, nos completa, alegra y da energía para convivir, comunicarnos y crear.
3. m. Sentimiento de afecto, inclinación y entrega a alguien o algo.
4. m. Tendencia a la unión sexual.

Sin embargo, y aunque, en general,  cualquiera pueda verse identificado con alguna de estas acepciones, de las entrevistas realizadas y de la propia reflexión, ninguno nos hemos visto identificados plenamente, con ninguna de ellas. Por esa razón creo que puedo concluir que esta etiqueta verbal es claramente insuficiente para englobar la multitud de significados diferentes que otorgamos los seres humanos a esa palabra.

En dos de las entrevistas realizadas, las personas se sentían identificadas con la primera de las acepciones de la RAE. Sin embargo, ¿es ese sentimiento positivo?. Afirmo que no. Partir de la propia insuficiencia y necesitar encierran en carencias y sentimientos negativos puesto que cuando la persona amada no corresponde, el sentimiento se torna en frustración, tristeza…cuando no da lugar a trastornos como la depresión.

La mayoría de entrevistados/as se han visto identificados/as con la segunda acepción. Analicemos:

  • Sentimiento hacia otra persona.
  • Esa persona nos atrae de forma natural.
  • procuramos reciprocidad.
  • hay un deseo de unión.
  • la persona amada nos completa, nos alegra, nos da energía para convivir, comunicarnos y crear.

Pues aunque ocho de las personas entrevistadas estaban más o menos de acuerdo con esta acepción, nadie estaba absolutamente de acuerdo. Me explicaré:

Sobre La persona nos atrae de forma natural:  Las distintas experiencias subjetivas sobre el amor constatan que no siempre nos enamoramos de las personas que nos atraen de forma natural, sino que existen muchísimos matizes diferentes.

Hay quien para se enamora a simple vista; hay quien conoce a una persona que NO le atrae de forma natural pero se enamora de ella por su forma de ser; hay quien necesita que la persona corresponda con unos determinados cánones subjetivos de belleza física; hay quien necesita que la persona sea intelectualmente compatible y el tema físico es secundario…etc, etc.

sobre procuramos reciprocidad: Aunque ese sentimiento es mayoritario, no todo el mundo que se ha enamorado procura ser correspondido. A veces, las situaciones sociales, culturales o las propias creencias y valores hacen que una persona enamorada no procure esa correspondencia, convirtiéndose ese amor en lo que algunos denominan “amor platónico”.

sobre el deseo de unión: Podríamos decir lo mismo que en el párrafo anterior, pero además aún en el caso del deseo de unión efectiva, esta unión puede adoptar múltiples formas: la convivencia, la unión física incluyendo la relación sexual, la unión física sin relación sexual, la unión “espiritual” o conexión “mental” sin necesidad de proximidad física, y otro largo etc.

La persona amada nos completa: A veces es así, pero en otras ocasiones , bajo mi modo de entender, de una forma más positiva, las personas ya estamos completas antes de amar.

La persona amada nos alegra: En este caso, todas las entrevistas han coincidido en que sí. La persona amada nos alegra, aunque cuando se espera correspondencia y no la obtenemos, puede no darse esa alegría.

Energía para convivir, comunicarnos y crear: Nuevamente aquí, no todos los entrevistados coinciden en la definición. Algunas personas se han sentido enamoradas de personas que no le han dado energía, con las que ha habido problemas de comunicación y con las que han visto mermada su capacidad de crear, sin sentir por ello, que su amor ha menguado.

Por tanto, se me antoja claramente insuficiente cualquier etiqueta verbal para definir la pluralidad de emociones, sentimientos y expectativas que cada persona tenemos sobre el amor.

Siguiendo esta investigación, he recurrido al libro “Te quiero, pero no estoy enamorado de ti” de Andrew Marshall, en el que se habla de la evolución del amor por distintas fases, y en el que se describe el concepto de Limerencia.

La Limerencia o primera fase del amor

 Limerencia (o también amor obsesivo) es un estado mental involuntario que resulta de una atracción romántica por parte de una persona hacia otra, combinada con una necesidad imperante y obsesiva de ser respondido de la misma forma. La psicóloga Dorothy Tennov acuñó el término limerence en 1977, publicándolo en 1979 en su libro Love and Limerence: The Experience of Being in Love (“Amor y limerencia: la experiencia de estar enamorado”). Aquí, se describe el concepto que resultó de su trabajo durante la década de los 60, al entrevistar a más de 500 personas sobre temas románticos

La limerencia puede en algunos casos ser exactamente lo que uno trata de expresar cuando dice que está “locamente enamorado” (en inglés “having a crush”), aunque este estado, a diferencia de un enamoramiento a primera vista, puede durar meses o años. Se caracteriza por una gran cantidad de pensamiento intrusivo y pronunciada sensibilidad a eventos externos que pudieran reflejar la disposición del objeto limerente hacia el individuo. Puede ser experimentada como intensa alegría o como extrema desesperación, pudiendo esto variar dependiendo de la situación respecto de la otra persona.

Cuando una persona se enamora, y siente “mariposas en el estómago”, palpita, se acelera ante la presencia o el recuerdo de la persona amada, y no hace otra cosa que pensar en ella, se puede decir que está sufriendo limerencia. Produce euforia cuando la persona es correspondida, pero produce una inmensa frustración, tristeza y desesperación cuando no lo es.

La inseguridad ante la incertidumbre de si la persona amada nos corresponderá o no es un síntoma de este estado

También se da un sesgo en la atención y percepción, puesto que la persona limerente (que se enamora) solo percibe lo bueno de la otra persona, la idealiza, y desatiende cualquier otra actividad.

El estado limerente o de enamoramiento, que no todas las personas experimentan, es un estado con ciertas semejanzas con el trastorno obsesivo.

Fases del amor

Veamos detalladamente las fases que describe Marshall en su libro  “Te quiero, pero no estoy enamorado de ti”:

1.- Fase preliminar: Cuando conoces a la persona.Es una fase en la que puede existir atracción física, intelectual o ambas. Sientes que esa persona te puede aportar algo que te gusta. Miras a los ojos de la otra persona y te atrapa. Puede haber o no atracción sexual inmediata, pero de alguna manera la otra persona te seduce. Aún no estás enamorado/a, y según los expertos….es el último momento en que eres libre antes de enamorarte, es el último momento en el que aún puedes dar marcha atrás.

2.- Cristalización de la limerencia. Si eres correspondido, el sentimiento es de euforia, pero si no es así, empieza una batalla para agradar a la otra persona. Aunque el amor es un sentimiento bonito, cuando estás en esta fase de limerencia, paradójicamente empiezas a pensar que no eres suficiente para esa persona, se acrecientan tus inseguridades y renuevas tu vestuario, te cortas el pelo, y haces mil cosas para agradar, conquistar y merecer a la persona amada. Intentas ser más deseable como sea y piensas en la persona todo el rato. Esta fase de limerencia, se da en todas las culturas y  suele durar entre 6 meses y 3 años. El pensamiento obsesivo se va diluyendo, pero la alegría o tristeza intensa ante la presencia o recuerdo de la persona amada es intermitente durante mucho más tiempo, en función de si la persona es correspondida o no. Si el amor es correspondido, muchas parejas experimentan una profunda decepción cuando pasan a la siguiente fase.

3.- Vínculo amoroso o apego amoroso: En esta fase, las personas han recobrado su normalidad. No están pensando en la otra persona todo el día. Nos volvemos más prácticos, aceptamos las debilidades de la pareja.Según Marshall, en esta fase si no alimentas la relación, ésta se deteriora.

  • Escuchar a la otra persona con atención y que se sienta escuchada.
  • Compartir con tu pareja las experiencias individuales que cada uno ha tenido.
  • Compartir actividades.
  • Contacto físico, no solo sexual: abrazos, besos, sexo…
  • Apoyo a la otra persona
  • Sentido del humor.

Si no se alimenta este amor, se transforma en afecto, cariño, que dura para siempre, pero que no es suficiente para mantener una relación de pareja.

Nos siguen quedando muchas dudas, porque… en el caso de una pareja donde hay sentimientos correspondidos, no siempre estas fases se dan al unísono. Lo ideal es que se den a la vez y con la misma duración, pero no son raras las expresiones de algunas parejas que te dicen “es que cuando nos casamos yo estaba mucho más enamorada que él”, o “es que ahora ya no me quiere como antes porque hemos perdido la química”.

Realmente, afrontar las diferentes fases por las que atraviesa el amor entre dos personas requiere esfuerzo y comprensión mutua, para que sea la maravillosa experiencia que todos deseamos.

Por último, dos de los entrevistados hacían referencia a una experiencia que aún está por encima, según su opinión, de estas fases. La hemos bautizado Ledisarquia, a petición de los entrevistados, y según esas personas es muy difícil definirlo con palabras, dado que es un sentimiento intenso, absolutamente desprovisto de cualquier intención de posesión del otro, de absoluta libertad emocional, y en el que  la conexión con la otra persona es tan grande que produce un estado de pleno equilibrio emocional, de felicidad, aún cuando no existe la convivencia, y en el que aún cuando no hay necesidad imperiosa de contacto físico o sexual, cuando éste se produce, no se identifica solo con un mero intercambio sexual placentero, sino con un verdadero momento de comunión interpersonal indescriptible.

Por tanto, según esta descripción, las personas que lo han experimentado nos dicen que no es amistad, ni amor, ni limerencia, ni sexo, sino un sentimiento mucho más intenso, profundo y maduro que solo se puede dar entre dos personas compatibles a las que los entrevistados denominan almas gemelas.

Bien, hasta aquí la entrada. Espero que todos los lectores/as de este post experimenteis lo más bonito del amor toda la vida, se llame como se llame. Personalmente, me apetece mucho experimentar ledisarquia.

Baltasar Santos.

 

 

 

 

 

Antídoto contra el aislamiento

Hay personas gentemucho más propensas que otras a aislarse, a incomunicarse, con el objeto de escapar del sufrimiento que le provocan las relaciones sociales. Las causas pueden ser muchas y muy variadas: una frustración amorosa, la vivencia de una traición, vergüenza, culpa…. pero el denominador común suele ser: “mejor solo que mal acompañado”.

Aunque a veces, tal solución puede ser positiva, puesto que tiene un beneficio a corto plazo: evita la confrontación, o el esfuerzo de enfrentarse a situaciones no deseadas. Además de suponer un beneficio a corto plazo, el autoaislamiento puede ser reforzante puesto que implica un sentimiento de autosuficiencia y de reflexión interna (introspección) que puede facilitar un auto análisis de la situación que atraviesa la persona para trazar planes de mejora.

Como contrapunto, el autoaislamiento provoca sentimientos de soledad, de frustración y de baja autoestima, más o menos intensos, dependiendo de la vulnerabilidad de cada persona.

Seguramente, hay momentos en que aislarse voluntariamente (meterse en la cueva) puede ser beneficioso para la persona, siempre que dicha conducta sea pasajera (unos dias), tiempo suficiente para recapacitar. Sin embargo, las personas que se meten en su cueva con la intención de no salir, corren el riesgo de ver ese deseo hecho realidad, y quedarse aislados para siempre de una sociedad que nos aporta relaciones de todo tipo, buenas, malas, y de gente maravillosa.

Es importante no aislarse. El ser humano es social por naturaleza, por lo que la desconexión completa y permanente no solo no es beneficiosa sino permanentemente perjudicial para la persona que la practica. Si observas un charco de agua mientras llueve observarás que cada gota de agua que cae genera un círculo alrededor suyo diferente, y sin embargo, la expansión de ese círculo no solo depende de cada gota, sino del resto de gotas que van cayendo al lado.

De igual manera, el ser humano es único e irrepetible, pero nuestro desarrollo siempre depende del conjunto de personas que nos rodean, que nos influyen y a las que influímos. Intentar aislar esa interconexión es poco menos que imposible, tan imposible como que las hojas de un árbol no se muevan a merced del aire que sopla en su dirección.

Pensar que toda relación es positiva es, sin lugar a dudas, un buen planteamiento que nos ayuda a superar los estados de fracaso relacional. De las buenas relaciones sacamos buenos momentos, de las malas sacamos aprendizaje, y en la vida, hay algunas relaciones que simplemente son maravillosas y que nos dejan huella y recuerdos permanentes.

Renunciar a ellas es renunciar a vivir lo mejor que nos ofrece la vida.

 

 

 

 

 

Retrato de una personalidad narcisista.

 narcisismoEl narcisista es uno de los estilos de personalidad más extendidos en la sociedad. Hay quién incluso, desde el ámbito de la psicología, manifiesta que vivimos en una sociedad narcisista generadora de personas narcisistas. ¿En qué consiste el narcisismo?.

Las personas con una personalidad narcisista presentan, generalmente, una adaptación social no sólo aceptable, sino incluso a veces, brillante y llena de éxito. Dicho éxito carece de valor para la propia persona si los demás no admiran su mérito o prestigio.  La dependencia de la admiración y aplauso por parte de los otros es costante, igual que la superficialidad de sus sentimientos con respecto a los demás. Reconocerás a una persona narcisista porque tras su aparente superioridad, hay realmente un grave complejo de inferioridad. Suelen ser aduladores con aquellas personas que les sirven a sus fines, y crueles y despreciativos con todos los demás.

Como recoge de forma excelente Joan Coderch en su publicación “Tema de Psicoanálisis, VIII-IX (2003-2004), cuando las circunstancias se lo permiten, intentan, por todos los medios, formar una cohorte de admiradores y aduladores que se encargen continuamente de rendirles homenaje y apreciar sus altas cualidades. Pueden ser grandes seductores, no solamente en el terreno amoroso, sino también en el terreno de la política, laboral…  pueden ser grandes “encantadores de serpientes”,  que deslumbran con su aparente seguridad en si mismos.

En muchas ocasiones, el continuo esfuerzo para crearse reputación y popularidad les lleva a una falta total de escrúpulos. La manipulación, el control y la explotación (muchas veces insidiosa) de los otros son características de este estilo de personalidad, capaces de cualquier cosa para escalar posiciones en el ámbito social o profesional en el que se desenvuelven.

Las personas con personalidad narcisista están encantadas de conocerse a sí mismos. Son extraordinariamente envidiosos (aunque nunca lo reconocerán) de aquellas personas de las que esperan reconocimiento, y despreciativos con el resto.  Cuando manifiestan el reconocimiento de otros, no valoran realmente las buenas cualidades, los méritos o el esfuerzo de esas personas… simplemente valoran (envidian y desean) la popularidad y reconocimiento alcanzados, por eso, normalmente, sus fuentes de inspiración, no suelen ser celebridades famosas por su trabajo, sino “personajillos” mediocres que han alcanzado la popularidad de forma rápida y sin esfuerzo, ya que ese es su mayor anhelo: el reconocimiento de los otros sin hacer nada para ello, simplemente porque el narcisista considera que lo merece.

Las personas narcisistas tienen una imagen altamente idealizada de si mismos. Tanto es así, que cualquier detalle que interfiera con esa imagen, cualquier crítica o cualquier comentario que pueda dañar esa imagen, es rechazada de forma inmediata, llegando incluso a la agresión. Se sienten superiores y los demás sólo están para reconocer y alabar esa superioridad.

Otros narcisistas menos malévolos y más comunes, son los narcisistas que se comportan como niños consentidos, para los que cualquier contrariedad es sinónimo de ataque, y que necesitan ser reverenciados continuamente por poco que hagan. Los narcisistas consideran que sus actos tienen una importancia y un mérito que, a menudo, pasan desapercibidos a los demás. Por esa razón, el narcisista se contempla a si mismo, enorgulleciéndose de su propia divinidad y desprecian a todo aquel que no es capaz de darse cuenta.

Por último, para acabar con esta caracterización de la persona narcisista, se trata de personalidades con una gran intolerancia a la espera, exigentes y que exigen una gratificación inmediata de sus necesidades (y caprichos). Grandes consumidores de todo aquello que le proporcione satisfacción inmediata (comida, alcohol, drogas, prostitución, tecnología…) y con nulo o escaso conocimiento de lo que los demás esperan de ellos.

Cuando se les dice lo que tienen que hacer, o bien se les contraría, o bien no son satisfechas sus demandas y exigencias, muestran una hipersensibilidad manifiesta: montan en cólera porque los demás no son capaces de entenderles, ni a ellos ni a sus necesidades, que en ese momento deberían ser la prioridad de todos los demás.

Enemigos de la psicoterapia, a la que sólo acuden porque alguien les obliga, suelen buscar consuelo en fármacos, tabaco, drogas, alcohol o juego descontrolado  a los que, con frecuencia, pueden llegar a engancharse. En otros casos, la adicción al deporte o la vida sana, por deseables que parezcan, no son ejercitados por ser hábitos saludables, sino que los practican porque se ven recompensados tanto por sus éxitos como por la envidia que generan en los demás, y esa es su fuente de satisfacción.

Para un narcisista el buen comportamiento, la buena conducta sólo es una práctica que se realiza para que los demás lo aplaudan, y lo más habitual es que en público muestren un ejemplo de comportamiento (para que los demás les admiren), y en privado, dejan ir  su auténtica falta de escrúpulos y rechazo de la autoridad, normas o reglamentos que vayan en contra de sus caprichos y necesidades inmediatas.

Tras años de experiencia, he podido comprobar que muchos narcisistas se esconden en actividades altruistas, de ayuda desinteresada a los demás. He visto narcisistas que empleaban los domingos en ir a tocar los bongos con amigos de iglesia para el deleite de niños con discapacidad. He visto narcisistas que empleaban su tiempo en ONG’s, en ayudar a la gente. Practicaban todas estas actividades deseables socialmente no para ayudar a los demás, sino como medio que les servía para encontrar el aplauso y reconocimiento de los demás. No es verdadero altruismo y amor al prójimo lo que motiva su conducta, sino reconocimiento y prestigio de los demás.

La ambivalencia de los narcisistas no perdura mucho tiempo. A menudo, su encanto superficial puede encandilar a muchas personas, y esa misma superficialidad, falta de compromiso, y fantasías egocéntricas son las que acaban hartando a sus parejas con el paso del tiempo. También por esa razón, un narcisista se retira antes de ser descubierto, antes de que le rechacen, cambiando de grupos, de amigos y de aficiones hasta encontrar una nueva pareja, un nuevo grupo de amigos o una afición que le permita seguir desarrollando su ego, única fuente de satisfacción.

No exageres: sé realista.

abandonarEl diálogo interior, lo que nos decimos a nosotros mismos, es como un resorte que nos predispone a un determinado estado de ánimo. Las personas con depresión o ansiedad, y no sólo ellas, acostumbran a tener una serie de pensamientos automáticos negativos que se constituyen en una especie de “brigada saboteadora” contra nosotros mismos. Es ese “señor juez”, excesivo y desproporcionado, que nos hunde en la miseria más absoluta sin existir motivo para ello.

Algunos de estos pensamientos irracionales, como los llamaba Albert Ellis, son:

Pensamiento dicotómico: “o es bueno o es malo”, “o es blanco o es negro”.

Cuando algo sale mal nos echamos la culpa de todo.  ¿qué pasaría si en lugar de hablar de “culpas” habláramos de “responsabilidad”?. ¿Y si en lugar de atribuirnos toda la responsabilidad, nos atribuyéramos solo la parte que nos corresponde?.

¿Qué dirán los demás?

Uno de los miedos (incluso fobias) más comunes es el miedo a que los demás nos valoren de forma negativa: el miedo a caer mal, el miedo a hacer el ridículo, el miedo a que piensen que no soy suficientemente inteligente. Esos miedos, a menudo enmascaran una autoestima altamente negativa. No es que nos dé miedo a que los demás “piensen que no soy suficientemente (lo que sea)”; más bien es el miedo a que los demás “se dén cuenta de que no soy suficientemente (lo que sea)”. Piensa que nadie es perfecto, y no es necesario que lo seamos. Aceptarnos tal y como somos, con nuestras virtudes y defectos nos debe hacer olvidarnos de lo que piensen los demás acerca de nosotros mismos. Tú eres tu mejor aliada/o, así que deja de preocuparte por lo que piensen los demás (que seguro que están muy ocupados con sus propias inseguridades).

La atracción de los pensamientos.

Los pensamientos son como imanes. Si creemos que algo puede salir mal, nuestra mente empieza su labor de saboteadora “yo no valgo para esto”, “este esfuerzo no vale la pena”, “no conseguiré nada bueno”.  Estos pensamientos tan negativos sólo cumplen una función: mantenernos en nuestra zona de confort, no intentar hacer nada nuevo, renunciar a la novedad. Intenta sustituir estos pensamientos por otros más positivos “el que no lo intenta no lo consigue”, “nadie logra el éxito a la primera”, “de cada error aprenderé una lección”.

Generalizar lo negativo

Tenemos la tendencia de generalizar las experiencias negativas. Si algo salió mal en una ocasión pensamos que siempre saldrá mal. Si una relación fue nefasta para nosotros, creemos que siempre tropezamos con la misma piedra. Esta generalización nos bloquea. Edison no inventó la bombilla hasta haber aprendido 10.000 maneras diferentes de cómo no funciona una bombilla. No generalicemos. Aprendamos de los errores y sigamos en la batalla.

Descalificar y descalificarse uno mismo.

La descalificación de los demás y la autodescalificación van a menudo muy unidos. La exigencia y la autoexigencia, o lo que es lo mismo, la falta de tolerancia es uno de los tipos de pensamiento más extendidos y negativos.

Aprender a tolerar el error tanto de los demás como el propio, y no descalificar a los demás por una simple equivocación nos convierte en seres más humanos y positivos. Que una persona se caiga una vez no lo convierte en torpe. Que una persona se equivoque a veces no significa que siempre esté equivocado.

No hay salida.

A veces nos encontramos en situaciones que nos bloquean mentalmente y nos sumergen en un océano de angustia. En una situación de desempleo podemos caer en la frustración de pensar “nunca encontraré empleo”; en una ruptura amorosa, podemos pensar “nunca volveré a amar ni a ser amado”. Ya dijimos antes que la generalización es un mal a evitar. igualmente, la dramatización se convierte en una llamada a la angustia. Intentemos relativizar las cosas: no hay mal que 100 años dure (ni cuerpo que lo resista). Después de la tempestad llega la calma, y después de una subida siempre llega un replano (ésta última frase siempre me la dice un amigo runner, y la utiliza para vencer el cansancio de las subidas cuando corre).

En fin amigos, ser más positivos no significa que nos autoengañemos, simplemente que abandonemos el engaño negativo al que nos someten  nuestros pensamientos y empecemos a coger las riendas de nuestras acciones de forma realista, aprendiendo de los errores y disfrutando de los éxitos por los que trabajamos día a día. 

Baltasar Santos

¿por qué abandonar es más convincente que seguir?

abandonar Desistir, abandonar, dejar, renunciar… Cuando en nuestro pensamiento se inculca esta idea, siempre cala más fácilmente que luchar, repensar, seguir, esforzarse. ¿Por qué?.

Estamos programados para una gratificación inmediata. Normalmente luchar, repensar, seguir, esforzarse y otros verbos de acción suponen un esfuerzo, una planificación, un trabajo cognitivo y/o físico para conseguir una gratificación…pero a más largo plazo. Nuestro cerebro nos engaña haciéndonos decantar por la parte fácil: la de dejar algo que nos agobia, la de abandonar aficiones o personas que no sabemos si nos llenan, renunciar a trabajos que sólo tendrán recompensa en el tiempo. Esta es la realidad, cuando abandonamos, estamos evitando enfrentarnos con aquéllo que nos cuesta o nos duele enfrentar. Preferimos estar anclados en lo que viene a denominarse nuestra “zona de confort”, retroalimentada por pensamientos erróneos que nos llevan a la parálisis y al inmovilismo, en lugar de perseguir decididamente nuestras recompensas. Preferimos creernos las coartadas y excusas autoimpuestas, que apostar por lo que hoy vemos lejano.

No nos referimos a aquellas actividades, situaciones o personas que son claramente tóxicas para nuestro bienestar, que requieren un cambio, sino de todas aquellas otras que necesitan que seamos fuertes, persistentes y consistentes para conseguir nuestros objetivos. En esa decisión, juega un papel fundamental algunos pensamientos intrusivos como “¿para qué voy a seguir si no lo voy a conseguir?” , “necesito dejarlo por un tiempo a ver si me vienen nuevas ilusiones”, o aún peor: “nada de lo que intente me va a salir bien”. Esos pensamientos significan un motín que tiene como objeto disuadirnos de seguir esforzándonos, y conseguir la gratificación inmediata que supone no esforzarse, ni luchar.

La incerteza del futuro sólo se soluciona con la reflexión y el trabajo diario. Anticipar el fracaso nos conduce a una ansiedad, a un “no puedo soportar la incertidumbre” que nos lleva al abandono y a seguir anclados en la situación presente. Visualizar el futuro con vista larga y una buena dosis de realidad, no conduce a la autosatisfacción personal y una vida plena. Los miedos se superan enfrentándose a las situaciones. La ansiedad que nos paraliza nos lleva a la perpetuidad de esos miedos.

Antes de abandonar…distingamos bien entre lo fácil y lo adecuado, porque sólo con lo adecuado conseguiremos nuestras metas.