La técnica de la Silla Vacía

y de repente, la silla vacía

¿En qué consiste la técnica de la silla vacía?

La Técnica de la silla vacía es una técnica empleada en psicología. Aunque en un principio es una técnica muy trabajada dentro de la psicoterapia y más concretamente dentro del psicoanálisis y la terapia Gestalt, hoy su utilización está muy generalizada a otras corrientes psicologicas.

En Actitud i Més utilizo esta técnica para crear un diálogo entre el paciente y un ser que no existen, que puede ser la propia personalidad del individuo o bien una persona fallecida o que forma parte de nuestro pasado, o bien para recrear una situación conflictiva del pasado o una situación temida del futuro.

La Técnica de la silla vacía transforma la sesión de terapia en una situación ficticia. Nos permite conectarnos emocionalmente con nuestra propia experiencia para integrarla en nuestra vida, permitiendo que se desbloqueen algunas emociones que van a permitir que el paciente avance hacia su equilibrio y bienestar.

Durante la sesión, lo que se hace en todos los casos es hacer que el paciente cambie de silla, que asuma otro rol, para ver los acontecimientos desde otra perspectiva. Por ello, además de las dos sillas habituales utilizadas en el despacho de la consulta, se añade una tercera silla en la que la persona es inducida a imaginar que alguien o algo está sentado allí, para luego dirigirse a ella como si realmente estuviese presente.

Inicialmente, la persona proyecta una parte de su personalidad, una persona ausente, un sentimiento o una situación determinada con la que mantiene un conflicto,  para dar paso a un diálogo. Después, el paciente pasará a ocupar la silla vacía cambiando así de perspectiva. De esta forma, el intercambio de roles y de sillas favorece un diálogo que permite desbloquear aspectos que impiden al paciente avanzar en su bienestar.

Trabajando una situación o acontecimiento significativo para el paciente.

La técnica de la silla vacía permite trabajar sobre un acontecimiento que ha marcado a la persona alterando su vida de manera significativa. Una situación traumática como por ejemplo, un fallecimiento, un abuso sexual, una agresión o un despido laboral pueden ser situaciones sometidas a análisis por medio de esta técnica.

A través del contacto con las emociones y pensamientos que se evocan sobre esa situación pasada, la persona logrará expresar aquello que no pudo expresar entonces, y de esta forma, dará un significado diferente al hecho traumático, y descubrirá nuevas formas de afrontar y responder ante tal situación.

Trabajando el duelo ante una separación o fallecimiento

Por medio de la imaginación, la persona evoca a una persona que ya no está presente en el entorno actual del paciente, pero que sigue ocupando un lugar importante en su mente.  Este ejercicio permite que la persona se dirija directamente a esa persona imaginaria que ocupa la silla, transmitiéndole en el presente todas las emociones que le hizo sentir en el pasado y en la actualidad. El objetivo es lograr un efecto catártico.

Especialmente interesante es la situación imaginaria en la que la persona evocada es uno mismo, en el pasado o en el futuro.

Trabajando la silla como un espejo de la propia personalidad

En este caso, el paciente proyecta en la silla diferentes aspectos de su propio YO: necesidades, miedos, inseguridades, sentimientos, incapacidades, sentimientos, etc.  Cuando la persona proyecta aspectos de su propia personalidad en la silla vacía, le permite verse como un observador externo, descubriendo una visión más imparcial de si misma, y favoreciendo su autoaceptación incondicional.

Beneficios de la técnica de la silla vacía:

La técnica de la silla vacía puede ser de gran utilidad para:

  • Expresarnos y beneficiarnos de un cambio de perspectiva.
  • Distanciarnos y/o aprender a relacionarnos de otra manera con personas, situaciones o aspectos de nuestra personalidad que nos resultan difíciles.
  • Encontrar recursos internos y estrategias de afrontamiento que nos permitan desbloquear conflictos.
  • Descubrir nuestra capacidad de análisis, de introspección y de autosanación.
  • Descubrir la potencia del diálogo por encima del enfrentamiento o la negación.
  • Autoaceptarnos y/o aceptar las situaciones o personas que nos evocan un conflicto.
  • Centrarnos en el presente extrayendo las lecciones adecuadas del pasado.

Conclusión

La técnica de la silla vacía consiste en establecer un diálogo con un estímulo que nos produce malestar, que no aceptamos, o que nos sigue provocando emociones de ira, odio, tristeza o indefensión.  El objetivo es dialogar con lo que nos produce malestar, y explorar y manifestar lo que sentimos y cómo lo sentimos para convivir de forma más equilibrada y saludable con las experiencias negativas que nos ocurren.

Baltasar Santos

Psicólogo

¿Te da miedo conducir?. Este post te ayudará

sinmiedoaconducir

¿Qué es la Amaxofobia?

El término Amaxofobia hace referencia a la respuesta de intenso temor e incapacidad que experimentan algunas personas al conducir un vehículo solas o, simplemente, cuando piensan que tienen que hacerlo. La mayoría de las personas que lo padecen son mujeres, y ante la experiencia de extremo temor o ansiedad al conducir, quienes lo padecen muestran dos maneras de afrontar la situación:

– Restricción de las carreteras y calles por las que circulan.
– No conducir (o conducir poco o conducir nada)

¿Cómo se supera?

El abordaje terapéutico pasa por abordar los pensamientos irracionales sobre uno mismo y sobre el tráfico, y realizar una terapia de exposición en diferentes modalidades (en imaginación y en vivo), con el objeto de eliminar la respuesta de huída.

El trabajo en inteligencia emocional, las técnicas de relajación, y técnicas cognitivas como la parada de pensamiento son herramientas útiles, aunque no las únicas, para la terapia de esta fobia.

Baltasar Santos
Psicólogo clínico.

¿Y tú?¿has sufrido alguna vez el síndrome del impostor?

sindromeimpostorSi no lo has sufrido, enhorabuena, porque 7 de cada 10 personas lo han sufrido en alguna ocasión a lo largo de su vida profesional.

Quienes sufren El síndrome el impostor, consideran que están sobrevalorados, y que no son tan capaces como los demás creen.

Os hago una confesión. Durante algunos años tuve algunos cargos de cierta responsabilidad en una organización sindical para la que además trabajaba como asalariado desarrollando funciones como técnico de políticas activas de empleo. Mi vinculación con esa organización era doble: por un lado, trabajaba como técnico, y por otro lado militaba sindicalmente como cualquier otro trabajador afiliado, y había llegado a tener responsabilidades en este último ámbito.

Sin embargo, lo que para muchos pudiera ser una ventaja, para mí era todo lo contrario. Sentía el síndrome del impostor. En ocasiones me preocupaba en exceso que los demás me vieran como un impostor. Yo mismo pensaba que era un buen técnico, pero no tanto como responsable sindical. Nadie me decía que eso fuera así, pero yo lo pensaba. Las consecuencias eran que, literalmente, vivía en esa organización, dedicando más de 16 horas diarias a mis funciones técnicas y sindicales para que nadie pudiera tacharme de “impostor” por no provenir de una fábrica o de una gran empresa.

He conocido unas cuantas personas que, siendo grandísimas profesionales de su sector: sanidad, formación, administración…me han explicado vivencias muy parecidas a las mías: un exceso de celo para cumplir con todas las responsabilidades asignadas que te llevan a padecer síntomas de ansiedad, estrés, cuando no problemas de pareja, aislamiento de las amistades, etc… y lo peor de todo, es que no se vive negativamente, al menos en un principio, hasta que llega un día, en el que lo ves todo claro.

Reconocer que tu éxito profesional es una cuestión de mérito y que no tienes que demostrar nada extra más allá de tus conocimientos en una jornada laboral “normal” es el primer paso para vencer el síndrome del impostor. Tu éxito no tiene nada que ver con la suerte ni tienes que demostrar nada a nadie,más allá de tu profesionalidad y de cumplir con tus responsabilidades.

Quienes sufren este síndrome tienen la sensación de no estar nunca a la altura; de no ser lo suficientemente buenos, competentes o capaces; de haber perdido facultades, de ser impostores, vamos…un fraude. En muchas ocasiones, algunas personas (dirigentes, compañeros…) detectan que eres una persona que quiere cumplir de forma excelente con todas tus responsabilidades, y entonces….te asignan más responsabilidades… hasta que llega un momento en que ningún ser humano podría llevarlas a cabo de una forma racionalmente buena, y sobretodo, sin poner en peligro tu propia salud.

Normalmente, este tipo de síndromes lo padecen en aquellas profesiones donde la competencia es muy alta, pero también hay factores que favorecen su aparición. Por ejemplo creencias y pensamientos del tipo “no querer quedar mal con nadie”, “agradar a todo el mundo”, “no parecer incapaz”, “no saber decir no”…

Sea como fuere, si te ves reflejado con este síndrome, piensa que hay muchas más personas como tú que lo sufren, y empieza a valorarte a ti mismo y a practicar la asertividad. Sí, en efecto, pelear por tus retos, hacer valer tus opiniones, de forma amable y razonada, tener la perfecta seguridad para mostrar tu oposición ante una nueva petición, defender tus derechos sin agredir los de los demás….todo eso que supone la asertividad, es un remedio total para evitar el estrés y la ansiedad relacionadas con ese sentimiento de no poder hacer frente a las responsabilidades de tu cargo por no ser suficientemente buena.

El coaching y el trabajo cognitivo conductual en sesiones semanales con tu psicólogo servirán para analizar las causas y como afrontar tus responsabilidades sin juzgarte ni presionarte.

Se han identificado algunas causas de este síndrome, pero considero que todas ellas tienen su origen en un esfuerzo constante por agradar a los demás, de ser válidos a ojos de los demás, de no decepcionar a los demás y eso puede verse desde la más tierna infancia.

Esfuerzos de superación constante desde la infancia: querer agradar a los padres, traer buenas notas y ser un hijo/a ejemplar puede convertirse en una causa de este conflicto en el futuro. El amor de nuestros padres es incondicional, no depende de buenas notas ni de buenos comportamientos, pero no siempre se ve de esa forma cuando somos niños, y el miedo a no agradar a nuestros padres se queda fijado como un patrón de conducta que reproducimos constantemente en otras esferas de nuestra vida adulta.

De esta forma desarrollamos una baja tolerancia a la frustración, o mejor dicho, nos frustramos y calificamos de fracaso todo lo que no sea excelente, todo lo que no sea cumplir 100% con todas las responsabilidades que nos asignan aún cuando éstas sean excesivas. La autoexigencia exacerbada convierte el exceso de tareas en una frustración personal que combatimos con más tiempo de dedicación, a costa de la familia, de horas de sueño, de horas de descanso y de nuestra propia salud.

La mayoría de las personas que sufren el síndrome del impostor no dirían que se sienten como impostores, pero sin embargo, cuando oyen hablar de este tema tal y como lo desarrollamos en este post, se sienten plenamente identificadas.

¿y tú? ¿te sientes identificado/a?

Baltasar Santos.
Psicólogo clínico.

¿A tí qué música te amansa?

bethoven

La música que elegimos escuchar en cada momento tiene mucho que ver con nuestro estado de ánimo y emociones, pero también puede utilizarse para cambiar el estado de ánimo.

Todos tenemos una música que nos pone a 1000 por hora. Es más, depende del día, incluso podemos elegir una u otra música para ponernos a tope. Igual pasa cuando estamos en ese estado de “ploff”, abatidos, cansados o depres.

La regulación del estado emocional por medio de la música es algo que todos hemos experimentado muchas veces. Particularmente, utilizo Metallica para los estados de euforia, Mozart y Shubert cuando toca concentrarse o relajarse, Amaral cuando estoy nostálgico…y podría seguir asociando música y/o grupos a momentos concretos.

Buscamos música coherente con nuestro estado de ánimo. Sin embargo, desde la psicología hace tiempo que se utiliza la musicoterapia. Las melodías no son la pauta terapéutica básica ni exclusiva que se utiliza con los clientes/pacientes. pero sí que es una formidable ayuda para regular las emociones.

Así, con un paciente melancólico, se puede utilizar con una música que se adecúe a ese estado emocional (siempre según los gustos del paciente), para posteriormente escuchar otras melodías que acompañen (y promuevan) un cambio del estado de ánimo.

Recuerdo una paciente en un estado de mutismo (no hablaba). La sesión duró algo más de dos horas, y a partir de la segunda hora decidí utilizar la música. Puse youtube y pedí a mi paciente que pusiera la música que quisiera. Fuimos alternando canciones durante un rato, hasta que en uno de sus turnos, puso una canción cuyo estribillo era “quiero hablar” (aún me emociono cuando lo recuerdo). A partir de ahí, la comunicación fue más fluída.

La música tiene un efecto catárquico que nos ofrece la posibilidad de reconducir situaciones. Tanto es así, que en los últimos años se está utilizando con pacientes con párkinson o de alzhéimer.

Recientemente investigadores de las universidades de Bari (Italia) y Helsinki (Finlandia) han observado que la influencia que una misma música ejerce sobre el estado de ánimo de personas distintas, depende del tipo de gen D2 del que son portadoras.

Para Elvira Brattico, una de las autoras del estudio publicado en la revista Neuroscience, esta observación abre la puerta a una intervención no farmacológica para regular el estado anímico y las respuestas emocionales tanto a nivel de comportamiento como a nivel neuronal, por medio de la música.

A partir de estos datos, qué te parece si la próxima vez que estés un poco “depre” te pones una música acorde con ese estado, pero luego cambias a algo más animado y que sueles ponerte en momentos de alegría. ¿te atreves a probar?.

 

 

¿Te sientes mal por sentirte mal?

observayentiende

En nuestra sociedad parece que esté mal visto no estar siempre animado o de buen humor. De hecho, cuando no estás animado ni de buen humor, siempre hay alguien que te lo recuerda, a veces para que te dés cuenta de que se ha dado cuenta, y otras veces, con la más sana de las intenciones de ayudarte a salir de ese estado.

Sin embargo, cuando no estamos al 100%, esa presión a la que nos someten o a la que nos sometemos, nos hace sentir todavía peor, sobretodo, cuando ese estado de ánimo no se debe a nada concreto, o que no somos capaces de identificar, o que no quieres que te afecte o cuando se debe a factores y circunstancias sobre las que no podemos actuar, al menos en el corto plazo.

Sin embargo, reconocer y aceptar las emociones negativas (tristeza, resentimiento, etc) es beneficioso siempre que aceptes que tienes todo el derecho a sentirte mal. No queremos sentirnos mal ni de mal humor, pero si estamos en ese momento, lo mejor que podemos hacer es entender y aceptar esas emociones, sin juzgar si son o no exageradas, ridículas o fuera de lugar.

Efectivamente, según Iris Mauss, profesora de psicología e investigadora en un reciente estudio de la UC Berkeley, las personas que aceptan habitualmente sus emociones negativas mejoran sustancialmente su salud psicológica.

En efecto, la aceptación de emociones como la tristeza, el resentimiento, la melancolía, etc… sin luchar contra ellas o juzgarse por sentirlas, nos lleva a un autoconocimiento que hace mucho más fácil que no se repitan y que no nos estresemos o culpabilizemos por experimentarlas.

Tal y como hacemos con la práctica del mindfulness, entender nuestras propias reacciones negativas, es fundamental para nuestro bienestar general. Quienes aceptan estas emociones sin juzgarlas o tratar de cambiarlas son mucho más capaces de afrontar su estrés de forma adecuada.

Las emociones negativas son una reacción a algo que no nos gusta o que representa una amenaza. Por tanto, son necesarias y adaptativas. Sin embargo, una vez experimentadas podemos decidir quedarnos anclados en ellas o en cambio, entenderlas, no juzgarnos ni culparnos por experimentarlas, observar que son consecuencia de algo que no nos ha gustado y dejar que se marchen a los pocos minutos sin forzar.

Así que ya sabes. No te sientas mal por sentirte mal. Aprende de tus emociones negativas, que tienen mucho que enseñarnos sobre nosotros mismos.

Como dice Elsa Punset: “No es magia, es Inteligencia emocional”.

desintoxica tu mente con mindfulness

images-2¿Te sientes intranquilo/a? ¿estresada?. ¿Colapsada?. Quizás sea hora de dedicarte un tiempo para tí mismo.

El día a día está lleno de circunstancias que no controlamos. Vamos al trabajo, nos pasamos el día conectados con otras personas, tanto offline como online, y para colmo, las redes sociales pueden llegar a abrumar con tanta información interesante. Cuando llegas a casa, la televisión, el ruído de la calle o de los vecinos pueden ser nuevos estresores que dañan nuestro sistema nervioso.

Si te notas nervioso o intranquilo prueba a desconectar del ruído. Búscate un espacio tranquilo, en tu casa, en el campo o en la playa, en un jardín o junto a un río… Yo, personalmente, cuando estoy en casa por la noche y necesito equilibrarme del trabajo diario, apago la tele, la radio, los ordenadores y el móvil…no desconecto la luz porque tengo enchufada la nevera, que si no, también lo haría.

Para conseguir concentración y cultivar la atención es necesario liberarnos del alboroto mental constante provocado por “agentes contaminantes” como el estrés, el ruido, los problemas y la hiperconectividad de las redes.

Desconectar del ruído y de los pensamientos que te preocupan por un rato (aconsejable todos los días a partir de la hora que tú establezcas), te ayudará a recuperar el equilibrio y la paz interior que te ayudará a descansar, pero también a abordar los problemas y preocupaciones desde una mejor posición.

Entrenar la mente para vivir de forma más consciente (menos automática) y de forma más satisfactoria es posible con unas sencillas pautas de mindfulness. Espero que en breve podré impartir un curso de mindfulness en El Vendrell, pero mientras tanto, te dejo algunas pautas a seguir:

1.-Date cuenta de los factores que desequilibran tu paz interior: El ruído externo, los gritos, los vehículos, la televisión,…

2.- Si la situación te lo permite, distánciate físicamente de ese ruído que está aumentando tu nivel de estrés.

3.- Si la situación no te permite alejarte, hazlo mentalmente.  El siguiente ejercicio te ayudará a alejarte del ruído.

4.- Respira profundamente llevando tu atención a las sensaciones que se producen en tu cuerpo cuando respiras. Observa como el aire entra por tu nariz, atraviesa tu cuerpo hasta llegar a tu abdomen. Intenta respirar rítmicamente concentrándote en la respiración. Intenta que tus inspiraciones sean de 3 o 4 segundos de duración, inflándote como un globo, y tus expiraciones, el doble de tiempo, deshinchándote como un globo.

5.- Céntrate ahora en tus emociones. ¿cómo te sientes?. Si estás preocupado, observa las preocupaciones sin luchar contra ellas. Si estás triste, comprende la emoción de la tristeza. Si estás agobiado, observa como el agobio hace que tu cuerpo responda de una determinada manera. ¿Qué pensamientos se asocian a estas emociones?

6.- Ahora elige centrarte en el aquí y ahora. Si tienes problemas para concentrarte, vuelve a centrarte en la respiración, aunque también puedes elegir un punto fijo en el espacio, una estrella, una nube, cualquier objeto. céntrate en ese punto elegido y dirige tus pensamientos a ese punto.

Realiza estos ejercicios siempre que quieras, pero como mínimo una vez al día. Dedícate 10 minutos, y luego vuelve a tu actividad. Incorpora esta rutina y notarás los cambios en poco tiempo. Además es gratis.

Cada vez que realices una actividad gratificante (deporte, comer, estar con la familia o con tu pareja…) céntrate en esa actividad, en el aquí y ahora. Observarás como disfrutarás mucho más de la actividad, y lo que también es muy importante, los que te rodean también disfrutarán de tenerte presente.

Es importante desconectar durante esos ratos de las redes sociales y de cualquier otra distracción que pueda secuestrarte del aquí y ahora de las actividades gratificantes que estás realizando. Sé consciente plenamente de ellas. Cuando acabes ya volverás a conectarte nuevamente.

Disfrútalo, estás practicando mindfulness.

 

 

Tienes un superpoder ¿lo utilizas?

superpoder1

Los superpoderes no son exclusiva de MARVEL. Los seres humanos disponemos de algunos superpoderes alucinantes, capaces de cambiar el rumbo de nuestras vidas y nuestro entorno; capaces de generar bienestar y beneficios tanto a nosotros mismos como a quienes nos rodea. En este post, me centraré en uno de esos superpoderes. Cuando lo acabes de leer, podrás pensar que es una chorrada y seguir como hasta ahora o ponerlo a prueba y comprobar por ti misma las ventajas de este superpoder. Tú decides.

¿Qué beneficios provoca este superpoder?

  • Vidas más satisfactorias. Las personas que utilizan este superpoder disfrutan de vidas más plenas, relaciones de pareja más duraderas y experimentan mayor bienestar y éxito a lo largo de sus vidas; según un estudio de la UC Berkeley.
  • Mayor longevidad. Las personas que utilizan ese superpoder vivien una media de 7 años más que quienes no lo aplican, según un estudio de la  Wayne State University en 2010.
  • Mejora la comunicación interpersonal. Es un superpoder controlable y contagioso. Dos estudios (2002 y 2011) de la Universidad de Uppsala en Suecia, confirmaron que al aplicar este superpoder dificultamos que las personas que nos rodean puedan enfadarse, convirtiéndose por tanto, en el principal y más eficaz medio de comunicación.
  • Nos hace sentir mejor. Charles Darwin ya había desarrollado una teoría que explicaba la razón por la que el mero hecho de aplicar este superpoder, nos hacía sentir mejor.  Un estudio de la universidad Echnische de Munich demuestra con técnicas de neuroimagen, que la puesta en práctica de este superpoder activa los circuitos de las emociones positivas y de felicidad, corroborando la teoría de Darwin.
  • Estimula los centros cerebrales de recompensa. La aplicación de este superpoder estimula los mecanismos de recompensa de nuestro cerebro. Un estudio realizado en el Reino Unido ha descubierto que al aplicar este superpoder puede estimular tanto nuestro centro de recompensa cerebral como si recibiéramos 16.000 libras esterlinas en efectivo.
  • Reduce el estrés, la ansiedad y disminuye la presión arterial. El efecto terapéutico de este superpoder se ha asociado con niveles reducidos de hormona del estrés (como cortisol, adrenalina y dopamina), aumento de la salud y niveles de hormona que aumentan el estado de ánimo (como las endorfinas) y disminución de la presión arterial.
  • Mejora nuestra imagen. Cuando aplicamos este superpoder, no sólo conseguimos parecer más simpáticos y amables, sino también somos percibidos como personas más competentes.

Este superpoder es la sonrisa. Una manera sencilla y superpoderosa de mejorar de forma significativa tus pensamientos, tu apariencia y tus relaciones con los demás. Contra más tiempo la utilices, más poder.

Haz la Prueba. No importa que estés de mal humor, mejor aún, porque así comprobarás el efecto positivo sobre tu estado de ánimo.

Ponte delante del espejo y ensaya tu mejor sonrisa, mantenla durante unos instantes y comprueba sus efectos.  Empiezas a creerme, ¿verdad?

Practica esa sonrisa en la calle, mientras tomas una copa con amigos, en el trabajo, con tu pareja, con tus hijos,  etc… verás qué cambio.

Si ya estás convencido, coge todas las fotos de perfil de tus redes sociales y cámbialas por una nueva foto en la que salgas sonriendo.

Utiliza este superpoder en todo momento y situación y conseguirás maximizar sus efectos beneficiosos, y luego, si te apetece compartir tu experiencia, estaré aquí para escucharla con interés.

sonrisa2

 

 

Pensamientos positivos contra la ansiedad

mirar

¿Eres una persona de apariencia tranquila, pero tu mente es un torbellino de ideas y pensamientos confusos y perniciosos?

Si es así, es muy probable que compartas algún rasgo de las personas con tendencia a la ansiedad exagerada. Si coincide con tensión física y psicológica intensa y continuada, el riesgo de sufrir un trastorno de ansiedad va más allá de lo probable.

Esto no significa que estés ante una realidad irreversible. ¡No estás en un hoyo del que no puedes salir!

Si continúas leyéndome, encontrarás algunas reflexiones sencillas y prácticas que te podrán ayudar a mitigar los efectos de esos pensamientos e ideas persistentes que te amargan la vida.

Te invito a imaginarte cómo quieres sentirte y transformar lo que no te sirve en oportunidades de mejora personal. Estoy convencido que las tres reflexiones y pensamientos que te relato a continuación, pueden ayudarte en este objetivo.

Pensamientos contra la ansiedad

Una de las frases más celebres, cuando nos referimos a la forma de afrontar los conflictos de ansiedad, especialmente cuando estos se convierten en un trastorno es, sin duda:

“Cuando cambias la forma en que miras las cosas, las cosas que miras, cambian también”

Es probable que después de leer esta reflexión consideres dos cosas, o que no la entiendes, o que a ti no te ha pasado nunca algo parecido. Esto mismo nos ha sucedido a muchos. Trataré de explicarte este importante pensamiento anti-ansiedad en pocas palabras.

Aunque no es sencillo saber cómo una situación de ansiedad avanza en la mente de una persona, podemos entender por qué presentimos miedos que se nos repiten de manera preocupante en nuestras cabezas, con solo dedicarle un poco de tiempo a observarnos a nosotros mismos. Es la mejor manera de averiguar qué parte de la ansiedad es tuya y te toca arreglar a ti.

Cuando el Dr. Wayne Dyer difundía esta reflexión entre sus pacientes y lectores, les estaba diciendo que es el poder de tus creencias lo que te capacita o te limita, y marcarán tu actitud para afrontar los problemas que te atemorizan y quitan el sueño.

Este pensamiento te propone la necesidad de emplear tu fuerza y tu valor para modificar lo que te perturba, pero también, la serenidad para aceptar que debemos cambiar en nuestras creencias y conductas.

El segundo de los pensamientos o reflexión que te propongo dice:

“En el mismo momento en que decidimos y empezamos a afrontar y tratar nuestro problema de ansiedad, empezamos a sentirnos mejor”

Este es un pensamiento extraordinariamente positivo y eficaz contra la ansiedad. Su eficacia se fundamenta en que el cerebro se modifica continuamente en base a lo que pensamos, sentimos y, finalmente, decidimos hacer.

Cuando decidimos empezar a afrontar nuestro problema de ansiedad, es muy acertado convencernos de la trascendencia de nuestros primeros pasos. Si estás iniciando un proceso para superar ansiedad, te sentirás mejor cuando empieces a comprobar que has acertado en tu decisión inicial y que el pequeño camino ya recorrido te está alejando de donde no quieres estar (los pensamientos negativos recurrentes).

Los conflictos ansiosos se enquistan con el paso del tiempo. Nuestros miedos pueden inducirnos a “dejar correr” un determinado asunto que nos genera angustia y desajustes fisiológicos, esperado se resuelva por sí solo.

Es en esos momentos cuando debemos pensar y repetirnos esta reflexión: nos ayudará a tomar el impulso necesario para encarar nuestros problemas.

Finalmente, te pido un minuto más de tu tiempo para reflexionar sobre el siguiente pensamiento:

“Cuando sentimos un gran temor ante algo que nos parece inminente, siempre sentiremos alivio cuando el problema ya ha llegado”

¿A quién no le ha pasado que ante la inminencia de un examen, prueba o entrevista, ha creído “quedarse en blanco”, o le han asaltado numerosas incertidumbres sobre su valía y competencia? Seguramente a casi todos nosotros.

Generalmente ocurre que, cuando ya estamos realizando el examen o interaccionando en la entrevista, nos sentimos mejor y más seguros de nosotros mismos.

Darle vueltas a las cosas es algo agotador. Los que rumian constantemente pensamientos anticipatorios catastróficos o de miedos, acaban extenuados y abrumados por las emociones negativas. Luego, suele pasar, que ni el problema era tan imposible, ni nuestra capacidad de respuesta tan mala “como suponíamos”.

Utilizar este pensamiento para amortiguar el impacto de la anticipación de las consecuencias negativas de un problema, que no ha pasado y tal vez no pase nunca, nos ahorrará mucho sufrimiento.

Bien, pero, ¿y ahora qué?

Para empezar, hay que aprender a pensar bien de uno mismo. Necesitamos sentirnos valorados, respetados, aceptados y ayudados, y para ello nuestros primeros pasos tienen que orientarse a superar la tenacidad de los pensamientos negativos. Para ello, esfuérzate en mantener durante más tiempo los pensamientos positivos alternativos.

Imagínate que estás disfrutando de un buen día, familia y trabajo bien, pero de repente asalta tu mente un pensamiento atemorizante. ¿Cómo actuarías?.

Podrías reaccionar como siempre, con ansiedad ante la idea que este pensamiento propone y acto seguido, afanarte en expulsarlo por la fuerza; o bien identificarlo como un temor que observas cómo pasa de largo, sentirte bien por la decisión que has tomado de no preocuparte u obsesionarte.

Sentirás alivio porque ya estás actuando sobre el temor. Si se repite, vuelve a actuar de la misma manera.

¿Es difícil pensar bien cuando las cosas nos van mal? Desde luego que sí. Si fuera de otro modo no existirían tantas complicaciones para dirigir bien nuestras vidas, para controlar las emociones y las inseguridades en nuestro día a día.

Lo bueno es que como humanos somos extraordinarios para los cambios, si nos lo proponemos y ponemos el empeño suficiente.