La actitud del samurái 1

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De la lectura del libro “Hagakure. El camino del samurái”, de Yamamoto Tsunetomo, he extraído una series de conclusiones que entroncan perfectamente con los fundamentos psicológicos sobre los que se asienta mi práctica en psicología clínica.

Inicio con este post una serie de entradas en formato frase sobre la que pensar. En este primer post de la serie, me ha parecido interesante la reflexión sobre el aquí y el ahora, sean cualesquiera que sean los objetivos de cada persona. Centrarte en tu acción en el aquí y ahora, ser plenamente consciente de lo que cada uno hacemos en nuestro aquí y ahora, qué hacemos, qué sentimos, qué pensamos en cada momento, ayuda a dirigir tu conducta, tus emociones y tus pensamientos hacia dónde tú decidas: tus objetivos, los estados emocionales que quieras sentir, y a reflexiones más positivas hacia uno mism@.

Nos hace pensar sobre la necesidad de no postergar una y otra vez aquellas tareas, o aquéllos cambios que queremos hacer pero que nunca encontramos el momento apropiado. De hecho, cuando eso ocurre, es muy frecuente que además nos encontremos mal por ello, generándonos ansiedad y estrés de forma innecesaria.

Esta frase nos motiva a no postergar esos cambios, a ponerlos en práctica hoy, ahora, sin más dilación…porque si no lo haces corres el riesgo de no hacerlo nunca. Salir de la zona de confort a la que cada un@ estamos acostumbrados para provar algo nuevo es solo cuestión de decisión.

 

 

 

¿Por qúe engordan los nervios?

En uno de los geniales monólogos del inolvidable Pepe Rubianes, decía que cuando iba a la carnicería pedía que le sirvieran los filetes de carne “sin nervio” porque los nervios engordan.

Aunque la fibra nerviosa no engorda, comer ansiosamente o de forma estresada sí que puede engordarnos por diversas razones:

  • La respuesta de nuestro organismo ante el estrés es la activación del mecanismo de respuesta huída-ataque, lo que implica que, entre otros cambios, se produzca una ralentización de la digestión, volviéndose ésta lenta y pesada.
  • Durante una comida estresada, solemos aumentar la frecuencia de bocados y disminuir la frecuencia de masticaciones, haciendo que ingiramos más alimentos y peor digeridos que en una situación de comida placentera.
  • La sensación de hambre tarda más en calmarse dando lugar a que ingiramos más alimentos de los necesarios, hasta que el cerebro avisa que el hambre ha desaparecido.

¿Qué hacer para comer saludablemente?.

1.- Las comidas son un placer y un buen momento para compartir una buena conversación, sin prisas.

2.- La respiración lenta y profunda acompaña a los momentos de relajación. Intenta que la comida sea uno de esos momentos.

3.- Evita demasiados estímulos auditivos o visuales de fondo, evita el ruído. Quita la TV y disfruta de un rato de silencio o de música relajante.

4.- La masticación es la primera digestión que realizamos. Masticar bien cada bocado nos asegura una perfecta digestión.

5.- El mindfullnes aplicado a la comida significa tomar conciencia del momento de comer, de los sabores y olores, de las texturas, de los condimentos, de los sonidos en boca de cada bocado…, Practica la conciencia plena en la comida y experimentarás el placer de comer.

6.- Elige unos alimentos equilibrados. Vigila la ingesta de grasas y azúcares, y elimina de tu dieta las bebidas carbonatadas o dulces. Agua, o un buen vino (incluso una copa de cava Brut Nature) pueden ser unos buenos aliados de la comida, siempre que no sea excesivo. Es preferible beber antes de comer que hacerlo durante la comida.

7.- Piensa en el momento del día en que estás. Si es de noche y después de la cena vas a dormir, la cena ha de ser muy ligera (ensalada y poco más). Si es de día y estás en el desayuno, éste puede ser más abundante. Ya sabes aquello de “desayunar como reyes, almorzar como príncipes y cenar como mendigos”.