La actitud del samurái 1

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De la lectura del libro “Hagakure. El camino del samurái”, de Yamamoto Tsunetomo, he extraído una series de conclusiones que entroncan perfectamente con los fundamentos psicológicos sobre los que se asienta mi práctica en psicología clínica.

Inicio con este post una serie de entradas en formato frase sobre la que pensar. En este primer post de la serie, me ha parecido interesante la reflexión sobre el aquí y el ahora, sean cualesquiera que sean los objetivos de cada persona. Centrarte en tu acción en el aquí y ahora, ser plenamente consciente de lo que cada uno hacemos en nuestro aquí y ahora, qué hacemos, qué sentimos, qué pensamos en cada momento, ayuda a dirigir tu conducta, tus emociones y tus pensamientos hacia dónde tú decidas: tus objetivos, los estados emocionales que quieras sentir, y a reflexiones más positivas hacia uno mism@.

Nos hace pensar sobre la necesidad de no postergar una y otra vez aquellas tareas, o aquéllos cambios que queremos hacer pero que nunca encontramos el momento apropiado. De hecho, cuando eso ocurre, es muy frecuente que además nos encontremos mal por ello, generándonos ansiedad y estrés de forma innecesaria.

Esta frase nos motiva a no postergar esos cambios, a ponerlos en práctica hoy, ahora, sin más dilación…porque si no lo haces corres el riesgo de no hacerlo nunca. Salir de la zona de confort a la que cada un@ estamos acostumbrados para provar algo nuevo es solo cuestión de decisión.

 

 

 

Argumento psicológico en favor de una renta mínima garantizada.

A nadie se escapa que existe una relación causal entre la situación de desempleo y la aparición de psicopatología. Una amplia bibliografía científica, entre la que cabe destacar la tesis doctoral que el Dr Bernat-Noel Tiffon Nonis elaboró en los años 1999-2001, y que llevaba por título “ESTUDIO PSICOPATOLÓGICO DEL ESTATUS DE DESEMPLEO DESDE UNA PERSPECTIVA SOCIO-LABORAL”.

Según diversos autores de la bibliografía consultada en la elaboración de dicha tesis, la situación de desempleo y la duración del mismo se halla asociada a un mayor deterioro psicológico. Es decir, conforme se aumenta en el tiempo la permanencia en la situación de desempleo se incrementa la probabilidad de padecer alguna alteración, desequilibrio o trastorno mental disminuyendo la sensación de bienestar psicológico.

Los desempleados que han visto finalizar la prestación económica que percibían son el grupo con mayor riesgo de presentar un mayor grado de desequilibrio emocional y mental. La garantía de subsistencia supondría una gran balsa que permite a las personas pensar y enfocarse en la búsqueda de empleo o creacion de autoempleo. Si la perspectiva de subsistencia es nula por la falta de trabajo y de prestación que le sirva de colchón, la ansiedad puede bloquear y hacer caer al trabajador desempleado en una situación de indefensión aprendida.

Una renta mínima garantizada permite poder superar aquélla ansiedad y enfocarse en un proceso de superación desde la confianza en la propia subsistencia y la de sus famílias. Por tanto, desde una perspectiva exclusivamente psicológica y de promoción de la salud, la Renta mínima garantizada es una buena medicina para las personas desempleadas.

Dejenme un último argumento: ¿Quien está más trastornada, la persona que no encuentra empleo, o la sociedad que desaprovecha el talento?. Para mi la respuesta es la sociedad la transtornada, aunque son las personas desempleadas las que sufren las más horribles consecuencias.