¿Cómo afectan las redes sociales a nuestra salud mental?

jovenesEl uso de redes sociales está relacionado con un aumento en las tasas de ansiedad, depresión y problemas del sueño entre los jóvenes.

Así lo afirma el informe titulado #Status Of Mind, examining the positive and negative effects of social media on young people’s health (Estado de la Mente, examinando los efectos positivos y negativos de los medios sociales sobre la salud de los adolescentes), publicado por la RSPH (Royal Society for Public Health) y el Movimiento por la salud de los jóvenes (Young Health Movement).

Los jóvenes,  que han nacido en la era digital, suelen interactuar y comunicarse entre sí mediante Internet y las redes sociales, lo cual supone una gran oportunidad para el aprendizaje, las competencias digitales y la creatividad, pero también, predisponen a nuevos efectos negativos sobre su salud mental:

Algunos de los datos de que se disponen son:

El 91% de los jóvenes de 16 a 24 años usan Internet para acceder a las redes sociales.

– Se estima que la adicción a las redes sociales afecta a un 5% de los jóvenes, considerándose estos medios más adictivos que los cigarrillos y el alcohol.

– Las tasas de ansiedad y depresión en los jóvenes han aumentado un 70% en los últimos 25 años.

– El uso de redes sociales está relacionado con un incremento en las tasas de ansiedad y depresión, con dificultades del sueño, y con problemas de autoimagen.

– El ciberbullying o acoso cibernético es un problema creciente: 7 de cada 10 jóvenes afirman haberlo experimentado.

– Miedo a ser ignorado (missing out), caracterizado por la necesidad de estar constantemente conectado con las actividades de otras personas, para no “perdérselas”.

El estudio también resalta los potenciales efectos positivos de los medios sociales:

– 7 de cada 10 adolescentes afirman haber recibido apoyo en los medios sociales durante “momentos difíciles”.

– Los medios de comunicación social pueden actuar como una plataforma eficaz para la autoexpresión correcta y positiva.

Propuestas para la Administración:

El estudio finaliza con una serie de recomendaciones para el gobierno británico, que podría ser generalizable a todos los gobierno:

  • Formación en centros educativos sobre el uso seguro de los medios sociales.
  • El impulso de la investigación sobre los efectos de las redes sociales en la salud mental de los jóvenes
  • Creación de plataformas de medios sociales orientadas a identificar y apoyar a los usuarios que podrían estar experimentando problemas de salud mental a causa de sus publicaciones.

Como curiosidad:

El estudio señala a Youtube como la red más positiva e Instagram como la más negativa. Si quieres saber más, puedes descargarte el informe (en inglés) aquí.

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La actitud del samurái 1

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De la lectura del libro “Hagakure. El camino del samurái”, de Yamamoto Tsunetomo, he extraído una series de conclusiones que entroncan perfectamente con los fundamentos psicológicos sobre los que se asienta mi práctica en psicología clínica.

Inicio con este post una serie de entradas en formato frase sobre la que pensar. En este primer post de la serie, me ha parecido interesante la reflexión sobre el aquí y el ahora, sean cualesquiera que sean los objetivos de cada persona. Centrarte en tu acción en el aquí y ahora, ser plenamente consciente de lo que cada uno hacemos en nuestro aquí y ahora, qué hacemos, qué sentimos, qué pensamos en cada momento, ayuda a dirigir tu conducta, tus emociones y tus pensamientos hacia dónde tú decidas: tus objetivos, los estados emocionales que quieras sentir, y a reflexiones más positivas hacia uno mism@.

Nos hace pensar sobre la necesidad de no postergar una y otra vez aquellas tareas, o aquéllos cambios que queremos hacer pero que nunca encontramos el momento apropiado. De hecho, cuando eso ocurre, es muy frecuente que además nos encontremos mal por ello, generándonos ansiedad y estrés de forma innecesaria.

Esta frase nos motiva a no postergar esos cambios, a ponerlos en práctica hoy, ahora, sin más dilación…porque si no lo haces corres el riesgo de no hacerlo nunca. Salir de la zona de confort a la que cada un@ estamos acostumbrados para provar algo nuevo es solo cuestión de decisión.

 

 

 

Autolesiones: cuando el sufrimiento no es físico.

autolesionesLa autolisis es una práctica en la que la persona trasforma su dolor emocional en un dolor físico que es más fácil de enfrentar. Las autolesiones son una de las formas que utilizan algunas personas para darle un sentido al sufrimiento y conseguir localizar este sufrimiento en el mundo físico.

Las consecuencias del daño auto-inflingido no se reducen a las secuelas físicas, también hay consecuencias emocionales, menos visibles, pero normalmente más profundas y permanentes en el tiempo. Consecuencias que precisamente hacen que la persona reincida en las conductas autolesivas, empezando normalmente por cortes o heridas superficiales y aumentando la intensidad, la frecuencia y la profundidad.

Entre las autolesiones más habituales encontramos cortes, quemaduras, golpes, arañazos, arrancarse el cabello o incluso consumir drogas o sustancias nocivas para la salud. Si bien pueden aparecer en cualquier momento de la vida es más probable que sucedan durante la adolescencia, esa etapa tan fuertemente ligada a las emociones y los cambios hormonales.

Hay que tener en cuenta que la ayuda que la persona necesita no es la supresión de la conducta autolesiva. Ésta es necesaria, pero su eliminación solo supone la desaparición de un síntoma no del problema en si.

A diferencia de los intentos de suicidio (que buscan acabar con la vida y el sufrimiento), las autolesiones provocan dolor y son una distracción o una “vía de escape” a los problemas. En muchos casos también puede tratarse de un castigo por algo malo que supuestamente haya hecho la persona. Entre los principales motivos encontramos:

Llamar la atención: la autolesión puede ser una manera de recabar atención a través de los daños, en este caso no se busca el dolor sino el hecho de que las marcas sean visibles para realmente despierten empatía.

Amenazar: la auto-lesión también puede parecer en forma de amenaza. La persona que se autolesiona o amenaza con hacerlo quiere que su comportamiento sirva para doblegar la voluntad de otros, en una forma de chantaje emocional realmente perniciosa.

Castigarse: la autolesión suele estar presente si hay baja autoestima, culpa, sentirse responsable por una situación puntual, odiarse o rechazarse a uno mismo, etc.

Escapar a los problemas emocionales: el dolor se convierte en una forma de desviar la atención de un dolor interno mucho más fuerte, invasivo y persistente. El dolor físico sirve para interrumpir un ciclo de pensamientos negativos, de manera que nuestro cerebro tenga que centrarse en el daño físico.

Creer que se tiene el control: muchas de las heridas que nos causan escapan a nuestro control y nos trasladan una gran sensación de vulnerabilidad. Así, las autolesiones pueden funcionar como una forma de controlar este daño o parte de él.

Sentirse vacío: la falta de atención de la familia, el abandono de los padres, el divorcio, una decepción amorosa o la carencia de afecto en la infancia pueden dar lugar a un sentimiento de vacío que nos produzca la necesidad de sentir algo definido, aunque sea dolor.

Como hemos dicho anteriormente, las auto-lesiones no son una enfermedad mental, en todo caso son un síntoma de que hay una causa, un problema. Así, si atacamos el síntoma de forma aislada podemos reforzar su aparición e, incluso en el caso de que logremos que desaparezca, siempre quedará latente la causa que ha producido el síntoma.

De esta manera, lo mejor antes de practicar cualquier intervención es conseguir que la persona acuda a un especialista que sitúe a la conducta autodestructiva en su contexto mental, facilitando así la intervención y el ataque directo sobre la causa.

Baltasar Santos

 

 

Dependencia emocional: ¿qué es? y ¿cómo vencerla?

La dependencia emocional es una de las razones por las que las personas más visitan al psicólogo. Pero, ¿qué es la dependencia emocional?

Podemos definir la dependencia emocional como una manera de vivir las relaciones afectivas, de forma que éstas están completamente desequilibradas en base a que la persona dependiente se somete, idealiza y magnifica al otro. Para el dependiente esta situación afecta de forma negativa a su autoestima, y a su salud física y/o mental. Pese al malestar y al sufrimiento que la relación les causa se sienten incapaces de dejarla, siendo nulos los intentos de dejar la relación. La dependencia emocional conlleva un intenso miedo a la soledad y pánico a la ruptura, que en caso de producirse conduce a la vivencia del síndrome de abstinencia: con intensos deseos de retomar la relación pese a lo dolorosa que esta haya sido, pensamientos obsesivos, y síntomas de ansiedad y depresión, los cuales desaparecen de forma inmediata en caso de reanudarse la relación o comenzar una nueva que sustituya la anterior.

Los dependientes emocionales tienen una necesidad excesiva de afecto y de ser queridos y tratarán de conseguir este afecto a lo largo de sus diferentes relaciones de pareja. Muestran una clara resistencia a perder la fuente de seguridad y afecto que constituye su pareja. Son frecuentes las distorsiones cognitivas como el autoengaño y la negación de información que le proporciona su entorno. Poco a poco estas relaciones tan destructivas se van fortaleciendo, de modo que al sujeto le resulta cada vez más difícil salir de ellas.

Cuando las personas emocionalmente dependientes emocionalmente tienen una relación de pareja con una persona excesivamente controladora, narcisista o sádica, se incrementa el desequilibrio de la pareja hasta el punto de que pudieran llegar a darse malos tratos psicológicos y/o físicos que el dependiente emocionalmente no sabría afrontar de otro modo que asumiendo su propia culpa.

Sin llegar a ese extremo, no son infrecuentes las relaciones de pareja basadas en la dependencia emocional de uno de los miembros de la pareja, más frecuentemente, pero no sólo, mujeres.

¿Qué hacer?

1. RECONOCER QUE HAY UN PROBLEMA

El primer paso, siempre es analizar y reconocer que existe un problema.

-Tu felicidad se centra en una sola persona. No disfrutas de nada que no sea estar con la persona a la que amas.

-Tu alegría y tu tristeza están en manos de esa persona. Si te sientes amada, todo es perfecto, y si te rechaza, todo es horrible. Dependes de tu pareja para estar bien o mal.

– Evitas a toda costa llevarle la contraria para evitar conflictos y discusiones porque te invade el temor a molestar o a ser rechazada.

– Antepones el deseo de tu pareja al tuyo propio. Vives como si tu vida estuviera controlada por las decisiones que toma tu pareja.

– Sólo te sientes bien contigo misma si te sientes querida. Si no es así, no puedes disfrutar de las otras facetas de tu vida. Cuando estás sola, te deprimes, tu autoestima baja y no eres capaz de disfrutar de la vida.

– Cuando las cosas van mal en la relación, lo atribuyes a tu culpa o responsabilidad.

– Confundes tu felicidad con la de tu pareja. A menudo renuncias a cosas que te hacen feliz en beneficio de tu pareja.

-Prefieres sufrir, antes que dejar a la persona a la que estás enganchada. Crees que no tienes la fortaleza suficiente para salir adelante sin esa persona a la que quieres.

-Necesitas al otro. Estás con él por necesidad, pero no por verdadero amor.

-Tu pareja se convierte en el epicentro de todo lo que pasa en tu vida, hasta el punto que conviertes sus amistades, su familia, su trabajo y sus aficiones, en las tuyas propias, abandonando o renunciando a las que son de verdad propias.

-La ruptura se vive con una gran ansiedad porque consideramos que es una catástrofe la vida sin esa persona.

2. HAZ UN LISTADO DE COSAS QUE TE PERJUDICAN DE TU PAREJA Y DE COSAS QUE HAS HECHO POR AMOR O CARIÑO

Si quieres eliminar la dependencia emocional de tu vida, empieza a hacer un listado de cosas que has llegado a hacer por tu pareja (o ex pareja), y que a ti te perjudicaban. Date cuenta de las cosas que has hecho por él sin tener en cuenta tu propio bienestar personal, y a partir de ahora priorízate a tí lo primero.

Piensa en todas esas cosas que tu ex-pareja hacía y que te han perjudicado. Piensa en aquéllas cosas que a tí no te gustaban pero que has hecho por él, para contentarle o para no perderle. Quizás has dejado de lado a tu familia, a tus amigos, tus actividades, tu trabajo?. Piensa si esa persona te ha tratado con el respeto que te mereces. ¿Sientes que le has mendigado amor?. Es muy importante que te des cuenta del sufrimiento que has experimentado. Piensa en todo lo negativo que te ha traído esa relación y de esta manera reforzarás tus ganas de cambiar y de eliminar la dependencia emocional.

3. QUIÉRETE A TI MISMA PARA PODER SER QUERIDA POR OTRA PERSONA.

La dependencia emocional acostumbra a ir acompañada de una evidente falta de autoestima. Valora todo lo bueno que hay en tí, tus fortalezas. Persigue tus sueños, y sé consciente de los objetivos que has alcanzado en tu vida al margen de esa persona. Sólo si te quieres a tí misma podrás ser querida de verdad por otra persona, a la que podrás amar sinceramente y no por necesidad.

Siéntete satisfecha viviendo sóla, siendo consciente de los éxitos que vas alcanzando. Diseña una rutina de actividades y llena tu tiempo con tus obligaciones, pero también con tus aficiones, relaciones de amistad, etc. Desarrolla tus habilidades, labra tu futuro, dedícate tiempo, mira a tu alrededor para disfrutar de las pequeñas cosas, y sobre todo cuídate y quiérete como mereces.