No hay nada imposible.

Impossible is nothing

impossible

Las experiencias vividas nos enseñan que no existe nada imposible. Las barreras que nos autoimponemos no son sinó excusas para no salir de nuestra zona de confort. Cada persona tiene un potencial inimaginable. Conseguimos retos que creíamos imposibles gracias al esfuerzo y la perseverancia. Soñamos imposibles que cuando despertamos están al alcance de nuestra mano.

El mayor obstáculo o la mejor oportunidad para conseguir lo imposible son nuestros propios pensamientos, nuestras propias  acciones y nuestra actitud:

Cuando nuestros pensamientos se centran en las dificultades, adelantan el fracaso y atienden solo a indícios negativos, nuestra acción se vuelve temerosa, cuando no nula. Nuestra actitud tiende a la frustración, la desmotivación y la renuncia. Abandonamos porque no creemos que las cosas pueden cambiar.

Cuando nuestros pensamientos son conscientes de las dificultades pero se centran en lo positivo, nos preparamos para un probable fracaso del que aprenderemos, y volveremos a intentarlo, sabiendo que la frustración, la desmotivación y la renúncia no forman parte de nuestro léxico. Siempre podemos cambiar nuestro destino. No hay nada escrito. No hay nada imposible cuando las cosas dependen de nosotros.

Si quieres conseguir cambios, reserva tu cita previa:

Baltasar Santos (bsantos@actitudimes.com)

Psicólogo colegiado num 18365.

El Vendrell. Tarragona

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El partisano en tu espejo.

El movimiento partisano estuvo ligado a la resistencia ante los Nazis. Sus milicianos eran mujeres y hombres dispuestos a luchar por un futuro mejor. Nuestro partisano psicológico es nuestro mejor aliado para conseguir nuestros objetivos. Imagen de wikipedia: http://en.wikipedia.org/wiki/Soviet_partisans

El término “partisano” es una hermosa palabra que nos evoca al romanticismo de la resistencia, a la lucha clandestina por lo justo, y a sentimientos de solidaridad con otros partisanos, que son minoría en un mundo ocupado.

En sentido estricto, un partisano es un guerrillero que se opone a un ejército de ocupación; su utilización se asocia con frecuencia a organizaciones clandestinas de resistencia en la Segunda Guerra Mundial.  Sin embargo, la acepción que le daremos en este post hace referencia a ese “yo” que nos habla a cada uno de nosotros, y nos anima a hacer lo correcto, a pesar de que nos invadan esas fuerzas de ocupación llamadas “Pereza” ,”Impulsividad” y “Ansiedad” (en adelante, el ejército de la PIA).

Ese partisano que nos defiende es el que se sobrepone a la adversidad y al ejército de la PIA, haciéndonos fuertes para hacer algo que estábamos posponiendo, o sencillamente para seguir haciendo algo, que aunque nos cueste algún esfuerzo, nos conduce a algo bueno. La motivación, el esfuerzo y la resiliencia son los grandes aliados de nuestro partisano. La pasión, el positivismo centrado en la realidad y la ilusión son sus grandes amigos.

Aunque muchos piensan que los partisanos tienen la guerra perdida, los propios partisanos saben que se pueden perder algunos combates, pero que resistir es vencer.  Afortunadamente, todos tenemos un partisano dentro de nosotros. Sólo hace falta mirarse al espejo, y dejarte influir por la fuerza,  la pericia,  el honor y la actitud de tu guerrillero partisano. La victoria está en tus manos.

 

 

 

 

¿conversas contigo cuando estás a solas?

hablar sóloA pesar de los beneficios de hablar sólo, este comportamiento sigue siendo mal visto, por cuanto evoca a trastornos mentales que tienen como síntomas el habla ilógica o el diálogo alucinatorio. Por esa razón, nos censuramos a nosotros mismos cuando hablamos sólos, o negamos la evidencia si alguien nos pilla hablando sólos.  Sin embargo, la gente sana que habla sola está muy cuerda.

Hablar con amigos, con tu perro, con una planta, con tus “lares” o  con uno mismo es uno de los factores que ayudan a superar las situaciones de crisis y a resolver problemas. Hablar con uno mismo en voz alta (soliloquio) también es útil para pensar mejor, para tomar decisiones, o para guiar el “paso a paso” de algo que estés haciendo (autoinstrucciones), y que necesite concentración.

Explicar tus sentimientos, a otros o a tí mismo, ayuda reducir la tensión emocional, y por tanto ayuda a desahogarse, relativizar los problemas y guiar la acción en positivo.

Si hablas sólo estás muy cuerdo… eso sí: centra tu diálogo en el presente y en el futuro, pero no te pases demasiado tiempo hablando del pasado: regodearse en las cosas buenas del pasado, o revolcarse por las cosas malas del pasado, te pueden llevar a ser poco práctico. Sin embargo, enfocarte en el presente y en el futuro, te llevan a fijarte objetivos, planificar y cumplir con lo planificado.