14+42 fobias raritas. ¿las conoces?

aerofobiaUna fobia es un trastorno de ansiedad caracterizado por un miedo irracional a un estímulo (una situación, un objeto, un lugar, un insecto, etc.).

La persona que sufre una fobia hace todo lo posible por evitar ese estimulo que le provoca malestar, y esta conducta evitativa puede llegar a interferir en el funcionamiento normal de su vida diaria. Desde el miedo a los payasos hasta el miedo al número 13, existen muchas fobias extrañas e inexplicables.

Es precisamente esa evitación la que provoca que la fobia se mantenga en el tiempo. Cuando la fobia se produce hacia algún objeto o situación que no nos vamos a encontrar en nuestra vida (por ejemplo, fobia a viajar por el espacio, no pasa nada, porque no nos va a interferir en nuestra vida cotidiana). El problema viene cuando las fobias se dirigen a objetos o situaciones cotidianas.
Las técnicas de exposición y psicología cognitivo conductual han demostrado ser las más eficaces para vencer las fobias.

Te dejo aquí una lista con las fobias más raras. Si quieres contarnos alguna fobia rara, puedes dejar tu comentario.

Fobias raras:

Crometofobia o crematofobia: Fobia al dinero. Algunas personas sufren porque temen tocar el dinero, y contaminarse por la suciedad, bacterias o por las manos que han pasado. En otros casos, se rechaza el dinero y por eso la persona realiza acciones inconscientes para perderlo o no ganarlo.

Xantofobia: miedo al color amarillo. Cualquier cosa que contenga el color amarillo produce gran ansiedad a las personas que sufren este tipo de fobia. El sol, la pintura amarilla o inclusive la palabra ‘amarillo’, generan síntomas de ansiedad en el xantofóbico.

Turofobia: miedo al queso. Las personas que sufren turofobia no pueden ver ni oler un simple trozo de queso.Da igual el tipo de queso, les produce una sensación de malestar intenso.

Coulrofobia: miedo a los payasos. Rara…o ¿más frecuente de lo que creemos?. La imagen de un payaso produce pánico, miedo y angustia a la persona que sufre coulrofobia. ¿Tendrá la culpa el payaso de McDonalds?. Fuera bromas, las personas que lo padecen pueden sufrir grandes ataques de ansiedad.

Catisofobia: Miedo al acto de sentarse. Quienes tienen este problema sudan, tiemblan y hasta se ahogan cuando ven una silla en la que tienen que sentarse.

Hexakosioihexekontahexafobia (miedo al 666): También se conoce como “Thrihexafobia” y es el miedo extremo al número “666”. Todo lo que esté relacionado con este número, directa o indirectamente, causa una aprensión difícil de controlar.

Somnifobia: miedo a dormir. Esta fobia provoca un miedo irracional y excesivo ante el acto de dormir. Las personas que la sufren sienten pánico por pensar que mientras estarán durmiendo algo terrible les va a pasar, como por ejemplo, que dejarán de respirar y morirán. La causa puede ser también el miedo a tener pesadillas debido a haberlas sufrido de manera repetida con anterioridad. Obviamente, esta fobia está íntimamente ligada con el insomnio y con la alerta cortical.

Clinofobia: Una variante de la anterior, pero concretada en el miedo a irse a la cama. No sienten lo mismo si duermen en una silla o en un sofá.

Omfalofobia: miedo a tocar su propio ombligo o el de los demás. Estas personas tienen serios conflictos a la hora de bañarse por no poder mirar su ombligo ni tocarlo. Los síntomas fisiológicos que se presentan van desde la irritabilidad, las náuseas, mareos, vómitos, ira, así como una sensación de total impotencia.

Hipopotomonstrosesquipedaliofobia: Miedo a las palabras largas o a las palabras extrañas. El temor está referido al miedo a hacer el ridiculo al no entenderlas o saber pronunciarlas. Se asocia a la timidez.

Hilofobia: temor a los árboles. Se refiere al temor a los arbustos, los árboles y los bosques. Se suele desarrollar en niños pequeños, ya que se vincula con los bosques encantados, en los que se pueden encontrar brujas o monstruos malvados.

Triscaidecafobia: miedo al número 13. Los que sufren este trastorno de ansiedad evitan cualquier objeto o cosa que contenga el número 13.

Ablutofobia: Fobia al agua y al jabón. En los casos más extremos, estas personas pasan meses y hasta años sin bañarse. Sienten que el agua y el jabón podrían enfermarlas. De hecho, algunos creen que posible ahogarse bajo la ducha. Otros experimentan mucho miedo al sentirse húmedos. Lo que hay detrás de esto es, generalmente, una experiencia traumática asociada a la limpieza.

Uranofobia: miedo al paraíso y a la vida después de la muerte. Puede desarrollarse en creyentes que piensan que serán juzgados al fallecer. Esta es una de las fobias más raras y complejas de tratar, puesto que no es posible hacer una terapia de exposición.

Si te parecen raras, mira el siguiente listado:

Allodoxafobia: Miedo a las opiniones de los demás
Apeirofobia :Miedo al infinito
Araquibutirofobia: Miedo a las cáscaras de los cacahuetes
Autofobia :Miedo a uno mismo
Bogifobia :Miedo al hombre del saco, el monstruo del armario…
Cacofobia: Miedo a la gente fea o a la fealdad de uno mismo
Caliginefobia :Miedo a las chicas guapas
Chamainofobia: Miedo a Halloween
Cipridofobia :Miedo a las prostitutas
Colpofobia: Miedo a los genitales
Consecotaleofobia: Miedo a los palillos chinos
Cromatofobia: Miedo a los colores
Dextrofobia :Miedo a los objetos a la derecha del cuerpo
Eisoptrofobia: Miedo a los espejos
Epistemofobia: Miedo al saber y al conocimiento
Escatofobia :Miedo a los excrementos
Efebifobia: Miedo a los adolescentes
Escriptofobia :Miedo a escribir en público
Espermatofobia: Miedo al semen
Estasifobia: Miedo a estar de pie
Fagofobia :Miedo a comer
Falofobia: Miedo a una erección
Fronemofobia:Miedo a pensar
Genufobia: Miedo a las rodillas
Hagiofobia: Miedo a los santos e imágenes religiosas.
Hobofobia: Miedo a los vagabundos
Kinesofobia: Miedo al movimiento
Macrofobia: Miedo a las largas esperas
Micofobia: Miedo a las setas
Mixofobia: Miedo a juntarse con gente diferente
Negrofobia: Miedo a la gente de raza negra
Nostofobia: Miedo a volver a casa
Octofobia: Miedo al número 8
Optofobia :Miedo a abrir los ojos
Ostraconofobia: Miedo al marisco
Panofobia: Miedo a todo
Parascevedecatriafobia: Miedo al viernes 13
Rabdofobia :Miedo a las varitas mágicas
Sarmasofobia :Miedo a los juegos eróticos
Socerafobia :Miedo a los suegros
Tetrafobia :Miedo al número cuatro
Zeusofobia: Miedo a seres superiores, como dioses

Seguro que todos tenemos “trazas” de alguno de esos miedos irracionales. No tienen importancia si no se trata de fobias auténticas que nos paralizan y nos bloquean, y tampoco tienen importancia si no limitan nuestra vida diaria. En cambio, si se transforman en una obsesión o alteran nuestra rutina, hay que hacerles frente.

Tienes un superpoder ¿lo utilizas?

superpoder1

Los superpoderes no son exclusiva de MARVEL. Los seres humanos disponemos de algunos superpoderes alucinantes, capaces de cambiar el rumbo de nuestras vidas y nuestro entorno; capaces de generar bienestar y beneficios tanto a nosotros mismos como a quienes nos rodea. En este post, me centraré en uno de esos superpoderes. Cuando lo acabes de leer, podrás pensar que es una chorrada y seguir como hasta ahora o ponerlo a prueba y comprobar por ti misma las ventajas de este superpoder. Tú decides.

¿Qué beneficios provoca este superpoder?

  • Vidas más satisfactorias. Las personas que utilizan este superpoder disfrutan de vidas más plenas, relaciones de pareja más duraderas y experimentan mayor bienestar y éxito a lo largo de sus vidas; según un estudio de la UC Berkeley.
  • Mayor longevidad. Las personas que utilizan ese superpoder vivien una media de 7 años más que quienes no lo aplican, según un estudio de la  Wayne State University en 2010.
  • Mejora la comunicación interpersonal. Es un superpoder controlable y contagioso. Dos estudios (2002 y 2011) de la Universidad de Uppsala en Suecia, confirmaron que al aplicar este superpoder dificultamos que las personas que nos rodean puedan enfadarse, convirtiéndose por tanto, en el principal y más eficaz medio de comunicación.
  • Nos hace sentir mejor. Charles Darwin ya había desarrollado una teoría que explicaba la razón por la que el mero hecho de aplicar este superpoder, nos hacía sentir mejor.  Un estudio de la universidad Echnische de Munich demuestra con técnicas de neuroimagen, que la puesta en práctica de este superpoder activa los circuitos de las emociones positivas y de felicidad, corroborando la teoría de Darwin.
  • Estimula los centros cerebrales de recompensa. La aplicación de este superpoder estimula los mecanismos de recompensa de nuestro cerebro. Un estudio realizado en el Reino Unido ha descubierto que al aplicar este superpoder puede estimular tanto nuestro centro de recompensa cerebral como si recibiéramos 16.000 libras esterlinas en efectivo.
  • Reduce el estrés, la ansiedad y disminuye la presión arterial. El efecto terapéutico de este superpoder se ha asociado con niveles reducidos de hormona del estrés (como cortisol, adrenalina y dopamina), aumento de la salud y niveles de hormona que aumentan el estado de ánimo (como las endorfinas) y disminución de la presión arterial.
  • Mejora nuestra imagen. Cuando aplicamos este superpoder, no sólo conseguimos parecer más simpáticos y amables, sino también somos percibidos como personas más competentes.

Este superpoder es la sonrisa. Una manera sencilla y superpoderosa de mejorar de forma significativa tus pensamientos, tu apariencia y tus relaciones con los demás. Contra más tiempo la utilices, más poder.

Haz la Prueba. No importa que estés de mal humor, mejor aún, porque así comprobarás el efecto positivo sobre tu estado de ánimo.

Ponte delante del espejo y ensaya tu mejor sonrisa, mantenla durante unos instantes y comprueba sus efectos.  Empiezas a creerme, ¿verdad?

Practica esa sonrisa en la calle, mientras tomas una copa con amigos, en el trabajo, con tu pareja, con tus hijos,  etc… verás qué cambio.

Si ya estás convencido, coge todas las fotos de perfil de tus redes sociales y cámbialas por una nueva foto en la que salgas sonriendo.

Utiliza este superpoder en todo momento y situación y conseguirás maximizar sus efectos beneficiosos, y luego, si te apetece compartir tu experiencia, estaré aquí para escucharla con interés.

sonrisa2

 

 

El “ajo” para los Vampiros emocionales

vampiro emocional

Todos hemos tenido que lidiar en alguna ocasión con personas que nos absorven la energía, que no respetan nuestra intimidad ni nuestro tiempo; personas que traspasan nuestros límites sin tener en cuenta nuestros derechos. Se les llama personas tóxicas, aunque a mí me gusta más el término vampiros emocionales porque cuando has estado con una de esas personas sientes que se ha adueñado de tus emociones, has dejado de ser tú mismo y esa persona se ha alimentado de tí.

¿Cómo podemos manejar una relación con estas personas?

Lo mejor es no tener esas personas en nuestras vidas, pero sin embargo, en ocasiones, esa decisión no está en nuestra mano, bien porque es un familiar al que tenemos que ver en encuentros familiares, bien porque es un compañero/a de trabajo, de clase, etc…

1 . Saber decir NO.

La asertividad es la forma de relacionarnos con los demás en la que respetamos los derechos de los demás sin socavar los propios, y viceversa. Es decir, se trata de no ponerte al servicio de los demás (por muy serviciales que seamos), y entender que tu tiempo, tus necesidades, tus límites, tu dinero y tu bienestar son prioritarios para poder seguir manteniendo un equilibrio emocional que te permita seguir siendo tú.

2 . Ser amablemente tajante.

No es necesario ser “borde” ni insensible, pero ante una petición excesiva de un vampiro emocional, se debe aprender a decir no de forma amable. Emplea la técnica asertiva del Sandwich, es decir, encierra tu negativa entre dos frases positivas. Por ejemplo, ante una petición de ayuda, la enésima petición de ayuda que te pide esa persona:

“Me gustaría poder ayudarte como siempre lo he hecho, pero (en estos momentos no me va bien, porque me retraso en mi trabajo. Quizás debas hablar con el encargado y comentarle que necesitas ayuda). Si me da tiempo a acabar lo mío no tendré ningún reparo en echarte una mano”.

3 . Manejar tus emociones.

Sea cual sea la emoción que una persona tóxica te provoca, recuerda: las emociones no son tu dueño, tú eres dueño/a de tus emociones. Así que aprende a gestionarlas. Las técnicas de respiración, relajación, parada del pensamiento, reevaluación cognitiva, o la aplicación del Mindfulness te ayudarán a conseguirlo.

Y si tienes alguna duda, estoy dispuesto a echarte una mano.

Pensamientos positivos contra la ansiedad

mirar

¿Eres una persona de apariencia tranquila, pero tu mente es un torbellino de ideas y pensamientos confusos y perniciosos?

Si es así, es muy probable que compartas algún rasgo de las personas con tendencia a la ansiedad exagerada. Si coincide con tensión física y psicológica intensa y continuada, el riesgo de sufrir un trastorno de ansiedad va más allá de lo probable.

Esto no significa que estés ante una realidad irreversible. ¡No estás en un hoyo del que no puedes salir!

Si continúas leyéndome, encontrarás algunas reflexiones sencillas y prácticas que te podrán ayudar a mitigar los efectos de esos pensamientos e ideas persistentes que te amargan la vida.

Te invito a imaginarte cómo quieres sentirte y transformar lo que no te sirve en oportunidades de mejora personal. Estoy convencido que las tres reflexiones y pensamientos que te relato a continuación, pueden ayudarte en este objetivo.

Pensamientos contra la ansiedad

Una de las frases más celebres, cuando nos referimos a la forma de afrontar los conflictos de ansiedad, especialmente cuando estos se convierten en un trastorno es, sin duda:

“Cuando cambias la forma en que miras las cosas, las cosas que miras, cambian también”

Es probable que después de leer esta reflexión consideres dos cosas, o que no la entiendes, o que a ti no te ha pasado nunca algo parecido. Esto mismo nos ha sucedido a muchos. Trataré de explicarte este importante pensamiento anti-ansiedad en pocas palabras.

Aunque no es sencillo saber cómo una situación de ansiedad avanza en la mente de una persona, podemos entender por qué presentimos miedos que se nos repiten de manera preocupante en nuestras cabezas, con solo dedicarle un poco de tiempo a observarnos a nosotros mismos. Es la mejor manera de averiguar qué parte de la ansiedad es tuya y te toca arreglar a ti.

Cuando el Dr. Wayne Dyer difundía esta reflexión entre sus pacientes y lectores, les estaba diciendo que es el poder de tus creencias lo que te capacita o te limita, y marcarán tu actitud para afrontar los problemas que te atemorizan y quitan el sueño.

Este pensamiento te propone la necesidad de emplear tu fuerza y tu valor para modificar lo que te perturba, pero también, la serenidad para aceptar que debemos cambiar en nuestras creencias y conductas.

El segundo de los pensamientos o reflexión que te propongo dice:

“En el mismo momento en que decidimos y empezamos a afrontar y tratar nuestro problema de ansiedad, empezamos a sentirnos mejor”

Este es un pensamiento extraordinariamente positivo y eficaz contra la ansiedad. Su eficacia se fundamenta en que el cerebro se modifica continuamente en base a lo que pensamos, sentimos y, finalmente, decidimos hacer.

Cuando decidimos empezar a afrontar nuestro problema de ansiedad, es muy acertado convencernos de la trascendencia de nuestros primeros pasos. Si estás iniciando un proceso para superar ansiedad, te sentirás mejor cuando empieces a comprobar que has acertado en tu decisión inicial y que el pequeño camino ya recorrido te está alejando de donde no quieres estar (los pensamientos negativos recurrentes).

Los conflictos ansiosos se enquistan con el paso del tiempo. Nuestros miedos pueden inducirnos a “dejar correr” un determinado asunto que nos genera angustia y desajustes fisiológicos, esperado se resuelva por sí solo.

Es en esos momentos cuando debemos pensar y repetirnos esta reflexión: nos ayudará a tomar el impulso necesario para encarar nuestros problemas.

Finalmente, te pido un minuto más de tu tiempo para reflexionar sobre el siguiente pensamiento:

“Cuando sentimos un gran temor ante algo que nos parece inminente, siempre sentiremos alivio cuando el problema ya ha llegado”

¿A quién no le ha pasado que ante la inminencia de un examen, prueba o entrevista, ha creído “quedarse en blanco”, o le han asaltado numerosas incertidumbres sobre su valía y competencia? Seguramente a casi todos nosotros.

Generalmente ocurre que, cuando ya estamos realizando el examen o interaccionando en la entrevista, nos sentimos mejor y más seguros de nosotros mismos.

Darle vueltas a las cosas es algo agotador. Los que rumian constantemente pensamientos anticipatorios catastróficos o de miedos, acaban extenuados y abrumados por las emociones negativas. Luego, suele pasar, que ni el problema era tan imposible, ni nuestra capacidad de respuesta tan mala “como suponíamos”.

Utilizar este pensamiento para amortiguar el impacto de la anticipación de las consecuencias negativas de un problema, que no ha pasado y tal vez no pase nunca, nos ahorrará mucho sufrimiento.

Bien, pero, ¿y ahora qué?

Para empezar, hay que aprender a pensar bien de uno mismo. Necesitamos sentirnos valorados, respetados, aceptados y ayudados, y para ello nuestros primeros pasos tienen que orientarse a superar la tenacidad de los pensamientos negativos. Para ello, esfuérzate en mantener durante más tiempo los pensamientos positivos alternativos.

Imagínate que estás disfrutando de un buen día, familia y trabajo bien, pero de repente asalta tu mente un pensamiento atemorizante. ¿Cómo actuarías?.

Podrías reaccionar como siempre, con ansiedad ante la idea que este pensamiento propone y acto seguido, afanarte en expulsarlo por la fuerza; o bien identificarlo como un temor que observas cómo pasa de largo, sentirte bien por la decisión que has tomado de no preocuparte u obsesionarte.

Sentirás alivio porque ya estás actuando sobre el temor. Si se repite, vuelve a actuar de la misma manera.

¿Es difícil pensar bien cuando las cosas nos van mal? Desde luego que sí. Si fuera de otro modo no existirían tantas complicaciones para dirigir bien nuestras vidas, para controlar las emociones y las inseguridades en nuestro día a día.

Lo bueno es que como humanos somos extraordinarios para los cambios, si nos lo proponemos y ponemos el empeño suficiente.

¿Cómo afectan las redes sociales a nuestra salud mental?

jovenesEl uso de redes sociales está relacionado con un aumento en las tasas de ansiedad, depresión y problemas del sueño entre los jóvenes.

Así lo afirma el informe titulado #Status Of Mind, examining the positive and negative effects of social media on young people’s health (Estado de la Mente, examinando los efectos positivos y negativos de los medios sociales sobre la salud de los adolescentes), publicado por la RSPH (Royal Society for Public Health) y el Movimiento por la salud de los jóvenes (Young Health Movement).

Los jóvenes,  que han nacido en la era digital, suelen interactuar y comunicarse entre sí mediante Internet y las redes sociales, lo cual supone una gran oportunidad para el aprendizaje, las competencias digitales y la creatividad, pero también, predisponen a nuevos efectos negativos sobre su salud mental:

Algunos de los datos de que se disponen son:

El 91% de los jóvenes de 16 a 24 años usan Internet para acceder a las redes sociales.

– Se estima que la adicción a las redes sociales afecta a un 5% de los jóvenes, considerándose estos medios más adictivos que los cigarrillos y el alcohol.

– Las tasas de ansiedad y depresión en los jóvenes han aumentado un 70% en los últimos 25 años.

– El uso de redes sociales está relacionado con un incremento en las tasas de ansiedad y depresión, con dificultades del sueño, y con problemas de autoimagen.

– El ciberbullying o acoso cibernético es un problema creciente: 7 de cada 10 jóvenes afirman haberlo experimentado.

– Miedo a ser ignorado (missing out), caracterizado por la necesidad de estar constantemente conectado con las actividades de otras personas, para no “perdérselas”.

El estudio también resalta los potenciales efectos positivos de los medios sociales:

– 7 de cada 10 adolescentes afirman haber recibido apoyo en los medios sociales durante “momentos difíciles”.

– Los medios de comunicación social pueden actuar como una plataforma eficaz para la autoexpresión correcta y positiva.

Propuestas para la Administración:

El estudio finaliza con una serie de recomendaciones para el gobierno británico, que podría ser generalizable a todos los gobierno:

  • Formación en centros educativos sobre el uso seguro de los medios sociales.
  • El impulso de la investigación sobre los efectos de las redes sociales en la salud mental de los jóvenes
  • Creación de plataformas de medios sociales orientadas a identificar y apoyar a los usuarios que podrían estar experimentando problemas de salud mental a causa de sus publicaciones.

Como curiosidad:

El estudio señala a Youtube como la red más positiva e Instagram como la más negativa. Si quieres saber más, puedes descargarte el informe (en inglés) aquí.

Mejora tu gestión de las redes sociales: reserva entrevista en Actitud i Més

 

 

Efectos beneficiosos de la Salsa y la bachata sobre la salud física y psicológica.

feeldance

Hoy os voy a hablar de una práctica con grandes efectos beneficiosos para la salud física y el equilibrio psicológico de las personas, especialmente indicada para aquellas personas a las que os cuesta más relajaros haciendo ejercicios de respiración profunda y meditación. Se trata de la salsa y la bachata.

Sí, en efecto, hoy os voy a hablar del baile, y en especial de estos dos tipos de danza. Si no os lo creeis, podeis empezar esta misma semana con el amigo César de El Vendrell, en el Feel Dance SBK, en la planta superior del conocido “Rustic”. Más abajo os doy información de horarios y precios.

Generando endorfinas.

Para empezar, el baile es un ejercicio que te ayuda a generar endorfinas. Como algunos ya sabeis, las endorfinas son unas sustancias (técnicamente se conocen como péptidos opioides endógenos) que funcionan como neurotransmisores que se producen en la glándula pituitaria y el hipotálamo, y cuyos efectos son  analgésicos y de sensación de bienestar. Así que de entrada, se recomienda para combatir dolores, estados de melancolía, tristeza, así como para potenciar la sensación de bienestar de las personas.

Las endorfinas implican una acción farmacológica semejante a la actividad de los corticoesteroides o la morfina pero a diferencia de los medicamentos producidos artificialmente por la industria farmacéutica, las endorfinas son producidas por esa gran farmacia que es nuestro propio cuerpo.

Aumento de la capacidad respiratoria, resistencia y salud cardiovascular.

Como es un ejercicio aeróbico tiene efectos positivos sobre tu capacidad respiratoria, sobre tu resistencia física y sobre tu salud cardiovascular.

Mejora tu capacidad de relacionarte con los demás.

Bailar es una actividad que puedes realizar solo, en pareja o en grupo, y que potencia habilidades de expresión artística y coordinación motriz, pero también de habilidades sociales: el contacto con otras personas, trabajo en equipo, coordinación y sincronización con otras personas. Sus beneficios lo hacen una práctica recomendable para personas que necesiten reforzar cualquiera de estas habilidades, para personas que quieren vencer su timidez, o simplemente ampliar su red de contactos.

Creatividad  e inteligencia emocional.

Hablábamos antes de la generación de endorfinas. Bailar es una terapia que te libera de tristezas, rutinas estresantes, frustraciones del día a día, permitiéndote adquirir estrategias para combatir el estrés, la tristeza o la ira, y desarrollando también nuestra parte creativa y nuestra inteligencia emocional.

Ejercicios como el baile te permiten desconectar tu parte consciente de los problemas del día a día, para volver a abordarlos después con nuevas fuerzas y otra perspectiva. La creatividad se desarrolla permitiendo a la mente desconectar para dedicarse al ocio, lo que se conoce con el nombre de procrastinar de forma eficiente, para volver a dedicarse a la resolución del problema posteriormente.

Vencer la timidez

Mediante la danza, se aprenden habilidades de afrontamiento a la sensación de ridículo, o de miedo a equivocarse, que acompañan la mayoría de problemas de timidez y fobia social. La danza nos desinhibe ante las miradas de los demás y nos obliga a entrar en contacto con otras personas, mirar de frente, comunicarnos verbal y con la mirada y los gestos, favoreciendo por tanto, nuestras habilidades sociales y nuestra propia autoestima.

Ergonomía: salud postural y física.

En tanto que ejercicio, ayuda a quemar calorías, mantenerte en forma y bajar de peso, si esa es tu pretensión, pero además ayuda a tu equilibrio y a cambiar tu postura corporal, mejorando tu salud postural (problemas de espalda y cuello sobretodo).

Romper con la rutina.

Sin palabras. Todo el mundo sabe lo que quiere decir romper un poco con el día a día y liberarnos de obligaciones y deberes cotidianos.

En definitiva, tanto por sus efectos sobre la salud física como la salud psicología y social, la bachata y la salsa son actividades altamente recomendables y económicas. Os dejo seguidamente, los horarios y precios de Feel Dance SBK en El Vendrell.

horarios-y-precios

 

 

La actitud del samurái 1

samuraiaquiyahora

De la lectura del libro “Hagakure. El camino del samurái”, de Yamamoto Tsunetomo, he extraído una series de conclusiones que entroncan perfectamente con los fundamentos psicológicos sobre los que se asienta mi práctica en psicología clínica.

Inicio con este post una serie de entradas en formato frase sobre la que pensar. En este primer post de la serie, me ha parecido interesante la reflexión sobre el aquí y el ahora, sean cualesquiera que sean los objetivos de cada persona. Centrarte en tu acción en el aquí y ahora, ser plenamente consciente de lo que cada uno hacemos en nuestro aquí y ahora, qué hacemos, qué sentimos, qué pensamos en cada momento, ayuda a dirigir tu conducta, tus emociones y tus pensamientos hacia dónde tú decidas: tus objetivos, los estados emocionales que quieras sentir, y a reflexiones más positivas hacia uno mism@.

Nos hace pensar sobre la necesidad de no postergar una y otra vez aquellas tareas, o aquéllos cambios que queremos hacer pero que nunca encontramos el momento apropiado. De hecho, cuando eso ocurre, es muy frecuente que además nos encontremos mal por ello, generándonos ansiedad y estrés de forma innecesaria.

Esta frase nos motiva a no postergar esos cambios, a ponerlos en práctica hoy, ahora, sin más dilación…porque si no lo haces corres el riesgo de no hacerlo nunca. Salir de la zona de confort a la que cada un@ estamos acostumbrados para provar algo nuevo es solo cuestión de decisión.

 

 

 

Estrés, personalidad e infartos ¿reconoces a algún compañero?

El estrés es una reacción física y emocional que todos experimentamos cuando nos enfrentamos a un reto o un cambio en nuestras vidas. Aunque asociamos el estrés a sus efectos negativos, la verdad es que en muchas ocasiones nos ayuda a ser más productivos o tomar decisiones más rápidas. El estrés puede, por tanto,  tener efectos tanto positivos como negativos, y lo definimos como la respuesta automática de nuestro organismo ante situaciones que, en principio, podemos percibir como una amenaza o como un desafío. En no pocas ocasiones, la percepción de amenaza es sólo eso, una percepción porque el objeto al que nos enfrentamos no es amenazante.

La respuesta física del estrés tiene mucho que ver con la detección de un peligro, una amenaza, y por tanto tiene una función protectora del ser humano. Imagínense un hombre de la prehistoria que se enfrentara a una manada de tigres con dientes de sable, y no le funcionara la respuesta del estrés (o del miedo, o de huída-ataque): ese hombre moriría irremediablemente devorado por las fieras. Afortunadamente, la respuesta de estrés, que se activa automáticamente ante la percepción de las fieras salvajes, funciona a la percepción, y nuestro cavernícola comenzó a segregar adrenalina, a aumentar la presión sangüínea, y la frecuencia respiratoria…todo para llevar más sangre (llena de oxígeno) a nuestro cerebro y a nuestros músculos. La respuesta de huída o ataque se activa ante la detección de un peligro, y nos prepara para la lucha o para salir corriendo si fuera el caso. El problema del estrés sobreviene cuando esa respuesta automática se activa ante situaciones y estímulos que no suponen realmente ninguna amenaza.

Nuestro entorno diario nos exige continuamente cambios, adaptaciones, afrontar problemas y retos. Es por ello, que cierta cantidad de estrés nos ayudará activándonos para dar la respuesta más satisfactoria.

Las diferencias entre las personas a la hora de interpretar si tal o cual situación es amenazante o peligrosa, nos lleva a afirmar que el estrés no es simplemente la respuesta a una situación, sino la respuesta que damos cuando interpretamos que una situación es amenazante o peligrosa. Por ello, el estrés no es consecuencia de circunstancias externas sino que es consecuencia de una interacción entre las circunstancias externas, nuestras creencias, pensamientos e interpretaciones, y nuestras emociones, sin dejar de lado la fundamental aportación de la experiencia previa que cada uno ha tenido y que marca los aprendizajes de cada persona.

El estrés tiene consecuencias positivas cuando nos lleva a afrontar adecuadamente los problemas diarios, percibiéndolos como retos o como oportunidades. Sin embargo, si la respuesta de estrés perdura ante todo tipo de situaciones (todo se percibe amenazante), acaba generando un estrés excesivo o ansiedad, que acaba por dañar nuestra salud, nuestro equilibrio, nuestro trabajo y nuestras relaciones con los demás.

Como vemos las expectativas personales que tenemos ante una determinada situación son las que van a marcar la diferencia entre un estrés saludable y un estrés insano.  Cuando afrontamos una situación potencialmente amenazante, pero estamos seguros de poder afrontarla con éxito, y preparados para un eventual fracaso, la respuesta de estrés es, en todo caso beneficiosa. En cambio, si nuestra expectativa ante esa situación amenazante es que ésta nos va a superar, que no saldremos airosos, y que todo será una catástrofe, la situación de estrés es negativa. Igualmente sucede cuando las expectativas ante una determinada situación no son realistas: por ejemplo, cuando nos exigimos hacer una tarea nueva a la perfección la primera vez, en este caso, nos autoimponemos unas exigencias difíciles de satisfacer, por lo que lo más probable es que antes de ejecutar la tarea sintamos estrés por querer ejecutarla a la perfección.

Ninguna de las situaciones que normalmente pensamos que son estresantes, son, por si mismas, realmente amenazantes. Ni el exceso de trabajo, ni nuestro vecindario, ni nuestra familia, problemas económicos, etc…. son equivalentes a los tigres de dientes de sable con los que se enfrentaba nuestro cavernícola. .

 Son nuestras características personales en interacción con las demandas del entorno, las que nos predisponen a padecer exceso de estrés, ansiedad o las enfermedades fisiológicas con las que se relacionan (ictus, ataques al corazón…).

En relación a los accidentes vasculares (cerebrales o coronarios), gracias al estudio de la personalidad de los enfermos, se ha podido establecer un perfil de personalidad (tipo A)  que, junto con otros factores (colesterol, tabaco, grasas, falta de ejercicio), predispone a la enfermedad. Algunas de las características personales y del estilo de vida  de estos enfermos son:

  • Impaciencia: se quiere conseguir todo y se quiere conseguir en el menor tiempo posible. Siempre van con prisa.
  • Necesidad de control: suelen tener la necesidad de controlar las situaciones en las que se encuentran.
  • Competitivos y ambiciosos: son perfeccionistas y exigentes, consigo mismo y con los demás. Tienen que ser los mejores y conseguir los mejores resultados. Siempre quieren más (más dinero, mejores casas, más relaciones sexuales con diferentes parejas…).
  • Hiperactividad: se embarcan en más actividades de las que siendo realistas pueden llegar. Acostumbran a adquirir muchos compromisos y obligaciones, que se esfuerzan en satisfacer. Llenan sus agendas de actividades milimétricamente temporalizadas,  pero como no llegan a todo, se enfadan con las personas que están a su alrededor y consigo mismo.
  • Habla acelerada: Son personas cuyo discurso puede ser entendido como ansiógeno o incluso agresivo. Quieren decir muchas cosas y muy rápido, y en la mayoría de ocasiones en un volumen de voz superior al que sería adecuado a la situación.
  • Agresividad y baja tolerancia a la frustración: cuando no se les entiende, o cuando no se les hace caso, se enojan muy rápidamente, pasando de 0 a 100 en décimas de segundo, y teniendo habitualmente explosiones de ira.
  • Excesiva activación cortical: Ni siquiera a la hora de dormir son capaces de desconectat. Tienen grandes dificultades para relajarse, entre otras cosas porque entienden que relajarse y descansar es sinónimo de holgazanear, y dejar a un lado sus obligaciones.

El primer paso para prevenir accidentes vasculares, es querer cambiar este estilo de vida, ansiógeno y estresor, por un estilo de vida más saludable psicológica y físicamente.