Más allá de la felicidad

He visto la película “En Busca de la Felicidad” más de veinte veces. En mis cursos es un material didáctico más que sirve para entender e ilustrar conceptos muy repetidos pero poco ejemplificados, como por ejemplo, la resiliencia, el esfuerzo, la motivación interna y externa y el autoempoderamiento, entre otros conceptos.

Pero para mí, la película protagonizada por Will Smith plantea una cuestión sobre la que debemos reflexionar: “¿Es la felicidad lo mejor que nos puede pasar?”. La respuesta es No. Es mucho más interesante dotar a tu vida de un sentido, de un significado, porque la felicidad, o como mínimo, la felicidad entendida desde una perspectiva muy generalizada, va acompañada, en muchas ocasiones, de hechos agradables y de la ausencia de momentos dramáticos. Hay personas felices que se suicidan.

En la última década se ha incrementado notablemente el número de suicidios hasta convertirse en la primera causa de muerte. Es un secreto a voces, ocultado para que no cunda el pánico, pero es una realidad. Si las personas que se han suicidado encontraran el sentido de la vida, aquél hilo conductor que nos hace ser quién somos y cuyo propósito está definido, seguramente no se habrían suicidado. Objetivamente vivimos con mayor confort que nuestros antepasados, pero sin embargo, por el camino vivimos una vida automática y autómata que nos deja al pairo de que los vientos que soplen nos favorezcan o no.

Definir el sentido de nuestras vidas se hace a través de la construcción de 4 pilares básicos:

  • Sentido de pertenencia
  • Un propósito
  • Trascendencia
  • Una narrativa amable

Sentido de pertenencia es la base sobre la que asentar nuestra vida.

Definimos sentido de pertenencia como un conjunto de factores que nos demuestran que formamos parte de grupos sociales, de una comunidad. Nuestra sociedad occidental ha olvidado la importancia de los encuentros con amigos y familiares. Hemos olvidado saludar a las caras conocidas por la calle aunque no les conozcamos en profundidad. Hemos olvidado aceptar favores y los rechazamos como un signo de autosuficiencia. Hemos olvidado charlar con el dependiente de la tienda sobre el tiempo. Siendo una sociedad la nuestra, con tantos avances, hay más gente en soledad que nunca. Y no se trata de una soledad física, sino de una soledad mental que nos hace sentirnos indefensos y a merced de las circunstancias.

Es fundamental recuperar nuestra esencia humana en las relaciones sociales. Es fundamental identificar el grupo al que pertenecemos, conocer a tus pares y pasar tiempo con ellos. Ese sentido de pertenencia es el primero de los pilares sobre los que se asienta el sentido de la vida.

Tener un propósito significa contribuír con algo a nuestra comunidad.

Es de todos conocidos que la mayoría de nosotros desarrollamos un trabajo que se convierte en un propósito vital. Esa es la razón, por la cual, cuando perdemos el empleo o cuando nos jubilamos nos sentimos muy perdidos. Además de la disminución de los recursos económicos, subyace un sentimiento de incapacidad que puede degenerar en una depresión o en otros.

Encontrar el propósito de nuestras vidas va más allá de nuestros empleos. Somos personas capaces para muchas cosas y especialmente buenos en otras. Cada uno de nosotros puede contribuir con sus ideas, con su esfuerzo o con su arte a la comunidad, satisfaciendo la necesidad que otras personas tienen.

Ayudar a los demás en algo es un lindo propósito que nos permitirá afianzar nuestra vida como algo útil para nosotros mismos y para otras personas.

Trascendencia

Nuestras vidas son importantes, y su importancia radica en la simple existencia, sin mayor exigencia. Durante la vida olvidamos las cosas importantes y nos centramos en cuestiones irrelevantes desde el punto de vista del universo. Recuperemos una visión propia mucho más positiva y que, formando parte de una comunidad y habiendo definido un propósito claro para nuestras vidas, nos permita darnos cuenta de la importancia de nuestros actos en el entorno en el que vivimos.

Sentirse parte indisociable del universo, de la naturaleza y en contacto con ella, nos ayuda a relativizar los problemas y preocupaciones que nos abordan en nuestras vidas y afrontarlos con una actitud realista más positiva.

Nuestra Storytelling es la historia de nuestra propia evolución como individuos.

Nuestra vida es mucho más que una simple sucesión de hechos y acontecimientos; es sobre todo, una evolución, un viaje en el que adquirimos experiencias y conocimientos que nos hacen ser, a cada momento, nuestra mejor versión.  Atribuir las cosas malas que nos ocurren a los otros, nos sitúa en una espiral de odio o de victimismo. Atribuirnos las cosas malas a nosotros mismos nos sitúa en un escenario en que nos autosaboteamos con pensamientos y culpas de forma inútil, y deteriorando nuestra autoestima.

Es importantísimo olvidar las etiquetas que otros nos han puesto y que nos hemos creído. Somos nosotros mismos quienes tenemos la obligación de encontrar el relato de nuestra vida. El sentido que demos a las experiencias de nuestro pasado influirá notablemente en nuestras experiencias futuras y en las expectativas que sobre ellas vertimos.  Hemos de definir nuestro presente a partir del conocimiento que hemos adquirido en el pasado, siendo plenamente conscientes de que ese presente es modificable siempre, y que nuestro futuro no solo vendrá indudablemente, sino que además lo podemos construir de forma consciente y planificada.

Nuestra historia personal es la que ha hecho de nosotros lo que somos y lo que ofrecemos a los demás. Tras un accidente grave puedo interpretarlo como una conjunción de calamidades, o puedo interpretarlo como una señal de advertencia para cambiar de actitud en algunas circunstancias y centrar mi atención y mi conciencia en lo realmente importante de la vida: que tenga sentido.

Para ello, quizás deberemos buscar ese tiempo de privacidad en la que no estás con nadie más, sino contigo mismo. Ese tiempo de autocomprensión nos permitirá acabar de concretar el sentido que dotemos a nuestra vida.

Conclusión

En la vida hay algo aún más importante que la felicidad, y ese algo es que la vida tenga sentido, que tenga significado: sentido de pertenencia, un propósito, trascendencia y tu propia narrativa son los 4 pilares sobre los que se asienta una vida con sentido.El amor, la solidaridad, la responsabidad y la coherencia son conceptos que debemos poner en práctica con mucha mayor frecuencia.

Baltasar Santos

Psicólogo

 

 

¿Valoras tus relaciones de pareja pasadas como un fracaso?

La Ruptura de pareja no es un fracaso

La sensación de haber fracasado tras una ruptura de pareja

Una de las sensaciones más frecuentes tras una ruptura de pareja, además de la rabia o la tristeza, es la sensación de fracaso. Se ha invertido mucho tiempo, se ha ofrecido todo lo que una persona enamorada puede dar a otra, y se ha roto un vínculo que muchos esperan eterno. Da igual si la ruptura se lleva a cabo de forma unilateral o por decisión mutua, lo cierto, es que acostumbra a quedar un resquemor por el tiempo empleado en una relación que, a la postre, no es para siempre. Al tiempo que se produce una ruptura de pareja, se rompen también otros vínculos, como los de algunos amigos, la familia e incluso se truncan ilusiones por llevar a cabo algunos proyectos comunes.

También es fácil que el sentimiento de fracaso vaya acompañado de un deterioro de la autoestima, especialmente en las personas que finalmente no han tomado la decisión. Pueden sentir que no son los suficientemente buenos para que otra persona les acepte como pareja y generalizar un pensamiento de ineficacia o de infravaloración.

Ciertamente, la ruptura de pareja es un momento de contradicciones (nostalgia, libertad, tristeza, alegría…) y de afrontamiento de nuevas rutinas. De alguna manera, independientemente de lo buena o mala que haya sido la relación, la ruptura da lugar a una nueva etapa, desconcertante y diferente, en la que las personas nos encontramos fuera de nuestra “zona de confort” ya que nos enfrentamos a un nuevo escenario en el que ya no contamos con la otra persona. De alguna manera, rompemos con nuestra anterior “estabilidad” y “seguridad”, económica, social, o familiar.

Sin embargo, está en nuestra mano analizar nuestra relación con otra perspectiva, que nos permitirá evitar esa sensación de fracaso.

En la mayoría de ocasiones, el tiempo nos aporta una nueva visión más positiva de nuestra extinta relación

Es curioso que cuando pasa el tiempo y superamos el duelo, solemos recordar los buenos momentos vividos durante esa relación y tendemos a relativizar los malos. De esta forma, somos capaces de darle un nuevo sentido a la experiencia de pareja que nos ayudará a entender que en toda relación existen buenos y malos momentos, y que sobretodo, toda relación es un aprendizaje.

Quizás no guardes buenos recuerdos de lo que la otra persona te ofrecía, quizás la otra persona te defraudó en demasiadas ocasiones, pero siempre te quedará el recuerdo de lo que tú sí que le ofrecías y la otra persona no te llegó a reconocer nunca. Quédate con las buenas sensaciones que te producía todo lo que hacías por la otra persona: cuando en un día de lluvia te mojabas para esperarla con un paraguas, cuando le preparaste aquella fiesta sorpresa, cuando organizaste aquel viaje fantástico en el que lo pasastéis tan bien, cuando cocinabas aquél plato especial que tanto le gustaba o cuando estabas dispuesto/a a ayudar a ese familiar de ella que siempre se metía en problemas.

Saca lo mejor que diste de ti mismo/a y recupéralo porque lo mejor de tí sigue en tí y puede que tu ex no lo valorara suficientemente, pero es un problema de tu ex, y no tuyo. Aprende a valorar todo lo positivo que has vivido porque, sin duda, esa experiencia, que para nada es un fracaso, te permitirá tener nuevas relaciones satisfactorias y plenas.

¿Y tú, cómo valoras tus relaciones de pareja pasadas?

Si tienes sólo dos minutos, te agradecería que participaras en esta encuesta, en la que NO recogeremos ningún dato personal y que nos servirá para hacer un estudio estadístico sobre la valoración de nuestras exparejas en función de una serie de factores.

Puedes acceder a la encuesta pinchando aquí.

Gracias

Baltasar Santos

Actitud i Més

 

 

 

Amor y deseo son dos cosas diferentes

“Amor y deseo son dos cosas diferentes; que no todo lo que se ama se desea, ni todo lo que se desea se ama”.

Miguel de Cervantes Saavedra

Con esta elocuente frase Cervantes diferencia claramente dos conceptos que a menudo se presentan juntos es una relación de pareja, y sería lo deseable, y en otras ocasiones la falta de uno de ellos es el detonante para una ruptura. Vayamos por partes.

En una relación de pareja satisfactoria debe haber presencia de los siguientes factores:

  • Una buena comunicación. Esencial para crear conexión y confianza, y fundamental también para afrontar los problemas que surgen en toda relación. Los reproches y la comunicación pasiva-agresiva son un cáncer para muchas relaciones. Una comunicación fluída en la  que todo se pueda hablar es la base de una buena relación.
  • Intereses compartidos: aunque en una relación ideal es satisfactorio que cada persona tenga sus propios intereses y motivaciones, su propio círculo de amistades y sus propias aficiones, es deseable que una parte de todo eso se comparta; es decir, que existan amigos en común, aficiones en común y entretenimientos comunes.
  • Proyectos en común: Tener hijos o no, el hogar familiar… compartir los proyectos y construir juntos ese proyecto es muy importante para  el futuro de una relación.
  • Confianza y respeto: La confianza mútua y el respeto por la otra persona son pilares fundamentales en una relación. Si no hay confianza aparecen los enfados, el control de la intimidad del otro, los celos, las discusiones y demás pensamientos negativos que están detrás de muchas rupturas.
  • Intimidad: la relación de pareja se sustenta en la privacidad de una parte importante de la interacción. Parejas que todo lo cuentan o que permiten a las familias irrumpir en la relación sin el permiso de ambos, pueden desembocar en problemas.
  • Deseo sexual. Sobrevalorado por muchos pero infravalorado por muchas parejas es también muy importante, sobretodo al inicio de una relación. Si existe todo lo demás pero no existe deseo sexual cuando una pareja se conoce, la relación no tirará adelante.
  • Amor: Difícil de definir. Sentimiento de vivo afecto e inclinación hacia una persona o cosa a la que se le desea todo lo bueno, aunque hay una segunda definición más conflictiva: Sentimiento de intensa atracción emocional y sexual hacia una persona con la que se desea compartir una vida en común.

Cuando una relación lleva tiempo, si todo lo demás funciona puede que el deseo sexual no sea tan necesario. Sin embargo, para iniciar una relación puede existir compenetración, amistad, buena comunicación, pero si no existe deseo sexual, si no hay pasión…nunca la habrá. Por ello, es difícil que una relación de pareja pueda fructificar sin deseo, aunque existan profundos sentimientos de amor y cariño hacia la otra persona.

¿Puede amarse sin deseo?

Si consideramos amor como querer lo mejor para la otra persona, sin duda. Es, además, un sentimiento muy positivo. Sin embargo, si una persona ama y desea y la otra ama pero no desea, dicha relación puede resultar muy frustrante para ambos y la relación difícilmente seguirá adelante.

¿Puede haber deseo sin amor?

Por supuesto que sí. Muchas relaciones espontáneas y de corta duración se basan en el deseo sexual pero no en el amor. Si ese es el tipo de relación que se quiere establecer por ambas partes no hay problema.

¿En una relación larga, se mantiene siempre el mismo nivel de deseo sexual?

Salvo excepciones, lo normal es que el deseo sexual de las primeras fases de una relación dejen paso a otros factores igualmente importantes que irán ganando terreno; por lo que la pérdida de deseo sexual, siempre que no sea absoluta y que exista diálogo en la pareja, no tiene porque ser definitiva. Además, en el deseo sexual  intervienen muchos factores, como el estrés, las tareas del día a día, el cansancio, la rutina que pueden hacer que el deseo sexual se pierda durante un tiempo y se recupere más tarde.

¿Y en una relación nueva, qué pasa si existe amor pero no existe deseo sexual en una de las dos partes?

Como decíamos antes, es una relación frustrante para ambos. La persona que ama pero no desea puede sentirse culpable o que algo falla en ella, y la persona que ama y desea pero que no es deseada puede sentirse herida o sentir dañada su autoestima. La comunicación aquí vuelve a ser un factor fundamentar para ahuyentar culpas y reproches, y que se preserve el amor entre las personas. Sin embargo, difícilmente esa relación prosperará como relación de pareja. Si ambos no se desean al inicio de una relación, el deseo puede aparecer más tarde, sin duda, pero no es lo habitual. Al revés sí que puede pasar. Que dos personas se atraigan físicamente y que más tarde surja el amor.

 

Baltasar Santos

Psicólogo colegiado 18365.

 

 

 

 

 

 

Autolesiones: cuando el sufrimiento no es físico.

autolesionesLa autolisis es una práctica en la que la persona trasforma su dolor emocional en un dolor físico que es más fácil de enfrentar. Las autolesiones son una de las formas que utilizan algunas personas para darle un sentido al sufrimiento y conseguir localizar este sufrimiento en el mundo físico.

Las consecuencias del daño auto-inflingido no se reducen a las secuelas físicas, también hay consecuencias emocionales, menos visibles, pero normalmente más profundas y permanentes en el tiempo. Consecuencias que precisamente hacen que la persona reincida en las conductas autolesivas, empezando normalmente por cortes o heridas superficiales y aumentando la intensidad, la frecuencia y la profundidad.

Entre las autolesiones más habituales encontramos cortes, quemaduras, golpes, arañazos, arrancarse el cabello o incluso consumir drogas o sustancias nocivas para la salud. Si bien pueden aparecer en cualquier momento de la vida es más probable que sucedan durante la adolescencia, esa etapa tan fuertemente ligada a las emociones y los cambios hormonales.

Hay que tener en cuenta que la ayuda que la persona necesita no es la supresión de la conducta autolesiva. Ésta es necesaria, pero su eliminación solo supone la desaparición de un síntoma no del problema en si.

A diferencia de los intentos de suicidio (que buscan acabar con la vida y el sufrimiento), las autolesiones provocan dolor y son una distracción o una “vía de escape” a los problemas. En muchos casos también puede tratarse de un castigo por algo malo que supuestamente haya hecho la persona. Entre los principales motivos encontramos:

Llamar la atención: la autolesión puede ser una manera de recabar atención a través de los daños, en este caso no se busca el dolor sino el hecho de que las marcas sean visibles para realmente despierten empatía.

Amenazar: la auto-lesión también puede parecer en forma de amenaza. La persona que se autolesiona o amenaza con hacerlo quiere que su comportamiento sirva para doblegar la voluntad de otros, en una forma de chantaje emocional realmente perniciosa.

Castigarse: la autolesión suele estar presente si hay baja autoestima, culpa, sentirse responsable por una situación puntual, odiarse o rechazarse a uno mismo, etc.

Escapar a los problemas emocionales: el dolor se convierte en una forma de desviar la atención de un dolor interno mucho más fuerte, invasivo y persistente. El dolor físico sirve para interrumpir un ciclo de pensamientos negativos, de manera que nuestro cerebro tenga que centrarse en el daño físico.

Creer que se tiene el control: muchas de las heridas que nos causan escapan a nuestro control y nos trasladan una gran sensación de vulnerabilidad. Así, las autolesiones pueden funcionar como una forma de controlar este daño o parte de él.

Sentirse vacío: la falta de atención de la familia, el abandono de los padres, el divorcio, una decepción amorosa o la carencia de afecto en la infancia pueden dar lugar a un sentimiento de vacío que nos produzca la necesidad de sentir algo definido, aunque sea dolor.

Como hemos dicho anteriormente, las auto-lesiones no son una enfermedad mental, en todo caso son un síntoma de que hay una causa, un problema. Así, si atacamos el síntoma de forma aislada podemos reforzar su aparición e, incluso en el caso de que logremos que desaparezca, siempre quedará latente la causa que ha producido el síntoma.

De esta manera, lo mejor antes de practicar cualquier intervención es conseguir que la persona acuda a un especialista que sitúe a la conducta autodestructiva en su contexto mental, facilitando así la intervención y el ataque directo sobre la causa.

Baltasar Santos

 

 

Querer y amar.

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El principito nos enseña la diferencia entre amar y querer. Lee el capítulo, y luego comentamos.

-“Te amo” – dijo el principito…

-“Yo también te quiero” – dijo la rosa.

-“No es lo mismo” – respondió él… “Querer es tomar posesión de algo, de alguien. Es buscar en los demás eso que llena las expectativas personales de afecto, de compañía… Querer es hacer nuestro lo que no nos pertenece, es adueñarnos o desear algo para completarnos, porque en algún punto nos reconocemos carentes.

Querer es esperar, es apegarse a las cosas y a las personas desde nuestras necesidades. Entonces, cuando no tenemos reciprocidad hay sufrimiento. Cuando el “bien” querido no nos corresponde, nos sentimos frustrados y decepcionados. Si quiero a alguien, tengo expectativas, espero algo. Si la otra persona no me da lo que espero, sufro.

El problema es que hay una mayor probabilidad de que la otra persona tenga otras motivaciones, pues todos somos muy diferentes. Cada ser humano es un universo. Amar es desear lo mejor para el otro, aún cuando tenga motivaciones muy distintas.

Amar es permitir que seas feliz, aún cuando tu camino sea diferente al mío. Es un sentimiento desinteresado que nace en un donarse, es darse por completo desde el corazón. Por esto, el amor nunca será causa de sufrimiento. Cuando una persona dice que ha sufrido por amor, en realidad ha sufrido por querer, no por amar.

Se sufre por apegos. Si realmente se ama, no se puede sufrir, pues nada ha esperado del otro. Cuando amamos nos entregamos sin pedir nada a cambio, por el simple y puro placer de dar.

Pero es cierto también que esta entrega, este darse, desinteresado, solo se da en el conocimiento. Solo podemos amar lo que conocemos, porque amar implica tirarse al vacío, confiar la vida y el alma. Y el alma no se indemniza. Y conocerse es justamente saber de tí, de tus alegrías, de tu paz, pero también de tus enojos, de tus luchas, de tu error. Porque el amor trasciende el enojo, la lucha, el error y no es solo para momentos de alegría.

Amar es la confianza plena de que, pase lo que pase, vas a estar, no porque me debas nada, no con posesión egoísta, sino estar, en silenciosa compañía. Amar es saber que no te cambia el tiempo, ni las tempestades, ni mis inviernos. Amar es darte un lugar en mi corazón para que te quedes como padre, madre, hermano, hijo, amigo y saber que en el tuyo hay un lugar para mí.

Dar amor no agota el amor, por el contrario, lo aumenta. La manera de devolver tanto amor, es abrir el corazón y dejarse amar.”

 -“Ya entendí” – dijo la rosa.

-“ No lo entiendas, vívelo” – agregó el principito.

(Antoine de Saint Exúpery, en “El Principito”)

Comentarios:

A menudo, cuando nos enamoramos pensamos, sentimos y decimos un “te quiero” con el convencimiento de que “querer a esa persona” es el mejor sentimiento. Sin embargo, cuando queremos a alguien y no nos corresponde de igual manera, la frustración y la tristeza nos hace sufrir.

El apego a las personas es algo maravilloso, pero hay formas de vivir ese apego que no son saludables. Querer es, en cierto modo, egoista, porque se centra en los sentimientos y necesidades de quien así siente. Querer a alguien que no te corresponde tiene un ciclo muy corto, lleno de frustración y sufrimiento, que nos agota y nos consume emocionalmente.   Sin embargo, cuando amamos, lo hacemos desinteresadamente, sin esperar nada a cambio, de forma libre, y deseando lo mejor para la otra persona.

Amar es aceptar a la persona como es, sabiendo que los sentimientos no se pueden forzar. Amar es intentar permanecer a su lado y regalarle trocitos de felicidad, que puede que algún día te vuelvan incrementados.

Tod@s pasamos por etapas en las que queremos y en las que amamos. Ambos son sentimientos positivos, con sus diferencias. Lo importante es no sufrir por ellos ni el sentimiento no es correspondido y respetar siempre la libertad de la otra persona para sentir sus propias emociones aunque no sean recíprocas con las nuestras.

Baltasar Santos.

Psicólogo. Actitud i Més

 

Dependencia emocional: ¿qué es? y ¿cómo vencerla?

La dependencia emocional es una de las razones por las que las personas más visitan al psicólogo. Pero, ¿qué es la dependencia emocional?

Podemos definir la dependencia emocional como una manera de vivir las relaciones afectivas, de forma que éstas están completamente desequilibradas en base a que la persona dependiente se somete, idealiza y magnifica al otro. Para el dependiente esta situación afecta de forma negativa a su autoestima, y a su salud física y/o mental. Pese al malestar y al sufrimiento que la relación les causa se sienten incapaces de dejarla, siendo nulos los intentos de dejar la relación. La dependencia emocional conlleva un intenso miedo a la soledad y pánico a la ruptura, que en caso de producirse conduce a la vivencia del síndrome de abstinencia: con intensos deseos de retomar la relación pese a lo dolorosa que esta haya sido, pensamientos obsesivos, y síntomas de ansiedad y depresión, los cuales desaparecen de forma inmediata en caso de reanudarse la relación o comenzar una nueva que sustituya la anterior.

Los dependientes emocionales tienen una necesidad excesiva de afecto y de ser queridos y tratarán de conseguir este afecto a lo largo de sus diferentes relaciones de pareja. Muestran una clara resistencia a perder la fuente de seguridad y afecto que constituye su pareja. Son frecuentes las distorsiones cognitivas como el autoengaño y la negación de información que le proporciona su entorno. Poco a poco estas relaciones tan destructivas se van fortaleciendo, de modo que al sujeto le resulta cada vez más difícil salir de ellas.

Cuando las personas emocionalmente dependientes emocionalmente tienen una relación de pareja con una persona excesivamente controladora, narcisista o sádica, se incrementa el desequilibrio de la pareja hasta el punto de que pudieran llegar a darse malos tratos psicológicos y/o físicos que el dependiente emocionalmente no sabría afrontar de otro modo que asumiendo su propia culpa.

Sin llegar a ese extremo, no son infrecuentes las relaciones de pareja basadas en la dependencia emocional de uno de los miembros de la pareja, más frecuentemente, pero no sólo, mujeres.

¿Qué hacer?

1. RECONOCER QUE HAY UN PROBLEMA

El primer paso, siempre es analizar y reconocer que existe un problema.

-Tu felicidad se centra en una sola persona. No disfrutas de nada que no sea estar con la persona a la que amas.

-Tu alegría y tu tristeza están en manos de esa persona. Si te sientes amada, todo es perfecto, y si te rechaza, todo es horrible. Dependes de tu pareja para estar bien o mal.

– Evitas a toda costa llevarle la contraria para evitar conflictos y discusiones porque te invade el temor a molestar o a ser rechazada.

– Antepones el deseo de tu pareja al tuyo propio. Vives como si tu vida estuviera controlada por las decisiones que toma tu pareja.

– Sólo te sientes bien contigo misma si te sientes querida. Si no es así, no puedes disfrutar de las otras facetas de tu vida. Cuando estás sola, te deprimes, tu autoestima baja y no eres capaz de disfrutar de la vida.

– Cuando las cosas van mal en la relación, lo atribuyes a tu culpa o responsabilidad.

– Confundes tu felicidad con la de tu pareja. A menudo renuncias a cosas que te hacen feliz en beneficio de tu pareja.

-Prefieres sufrir, antes que dejar a la persona a la que estás enganchada. Crees que no tienes la fortaleza suficiente para salir adelante sin esa persona a la que quieres.

-Necesitas al otro. Estás con él por necesidad, pero no por verdadero amor.

-Tu pareja se convierte en el epicentro de todo lo que pasa en tu vida, hasta el punto que conviertes sus amistades, su familia, su trabajo y sus aficiones, en las tuyas propias, abandonando o renunciando a las que son de verdad propias.

-La ruptura se vive con una gran ansiedad porque consideramos que es una catástrofe la vida sin esa persona.

2. HAZ UN LISTADO DE COSAS QUE TE PERJUDICAN DE TU PAREJA Y DE COSAS QUE HAS HECHO POR AMOR O CARIÑO

Si quieres eliminar la dependencia emocional de tu vida, empieza a hacer un listado de cosas que has llegado a hacer por tu pareja (o ex pareja), y que a ti te perjudicaban. Date cuenta de las cosas que has hecho por él sin tener en cuenta tu propio bienestar personal, y a partir de ahora priorízate a tí lo primero.

Piensa en todas esas cosas que tu ex-pareja hacía y que te han perjudicado. Piensa en aquéllas cosas que a tí no te gustaban pero que has hecho por él, para contentarle o para no perderle. Quizás has dejado de lado a tu familia, a tus amigos, tus actividades, tu trabajo?. Piensa si esa persona te ha tratado con el respeto que te mereces. ¿Sientes que le has mendigado amor?. Es muy importante que te des cuenta del sufrimiento que has experimentado. Piensa en todo lo negativo que te ha traído esa relación y de esta manera reforzarás tus ganas de cambiar y de eliminar la dependencia emocional.

3. QUIÉRETE A TI MISMA PARA PODER SER QUERIDA POR OTRA PERSONA.

La dependencia emocional acostumbra a ir acompañada de una evidente falta de autoestima. Valora todo lo bueno que hay en tí, tus fortalezas. Persigue tus sueños, y sé consciente de los objetivos que has alcanzado en tu vida al margen de esa persona. Sólo si te quieres a tí misma podrás ser querida de verdad por otra persona, a la que podrás amar sinceramente y no por necesidad.

Siéntete satisfecha viviendo sóla, siendo consciente de los éxitos que vas alcanzando. Diseña una rutina de actividades y llena tu tiempo con tus obligaciones, pero también con tus aficiones, relaciones de amistad, etc. Desarrolla tus habilidades, labra tu futuro, dedícate tiempo, mira a tu alrededor para disfrutar de las pequeñas cosas, y sobre todo cuídate y quiérete como mereces.