El partisano en tu espejo.

El movimiento partisano estuvo ligado a la resistencia ante los Nazis. Sus milicianos eran mujeres y hombres dispuestos a luchar por un futuro mejor. Nuestro partisano psicológico es nuestro mejor aliado para conseguir nuestros objetivos. Imagen de wikipedia: http://en.wikipedia.org/wiki/Soviet_partisans

El término “partisano” es una hermosa palabra que nos evoca al romanticismo de la resistencia, a la lucha clandestina por lo justo, y a sentimientos de solidaridad con otros partisanos, que son minoría en un mundo ocupado.

En sentido estricto, un partisano es un guerrillero que se opone a un ejército de ocupación; su utilización se asocia con frecuencia a organizaciones clandestinas de resistencia en la Segunda Guerra Mundial.  Sin embargo, la acepción que le daremos en este post hace referencia a ese “yo” que nos habla a cada uno de nosotros, y nos anima a hacer lo correcto, a pesar de que nos invadan esas fuerzas de ocupación llamadas “Pereza” ,”Impulsividad” y “Ansiedad” (en adelante, el ejército de la PIA).

Ese partisano que nos defiende es el que se sobrepone a la adversidad y al ejército de la PIA, haciéndonos fuertes para hacer algo que estábamos posponiendo, o sencillamente para seguir haciendo algo, que aunque nos cueste algún esfuerzo, nos conduce a algo bueno. La motivación, el esfuerzo y la resiliencia son los grandes aliados de nuestro partisano. La pasión, el positivismo centrado en la realidad y la ilusión son sus grandes amigos.

Aunque muchos piensan que los partisanos tienen la guerra perdida, los propios partisanos saben que se pueden perder algunos combates, pero que resistir es vencer.  Afortunadamente, todos tenemos un partisano dentro de nosotros. Sólo hace falta mirarse al espejo, y dejarte influir por la fuerza,  la pericia,  el honor y la actitud de tu guerrillero partisano. La victoria está en tus manos.

 

 

 

 

¿conversas contigo cuando estás a solas?

hablar sóloA pesar de los beneficios de hablar sólo, este comportamiento sigue siendo mal visto, por cuanto evoca a trastornos mentales que tienen como síntomas el habla ilógica o el diálogo alucinatorio. Por esa razón, nos censuramos a nosotros mismos cuando hablamos sólos, o negamos la evidencia si alguien nos pilla hablando sólos.  Sin embargo, la gente sana que habla sola está muy cuerda.

Hablar con amigos, con tu perro, con una planta, con tus “lares” o  con uno mismo es uno de los factores que ayudan a superar las situaciones de crisis y a resolver problemas. Hablar con uno mismo en voz alta (soliloquio) también es útil para pensar mejor, para tomar decisiones, o para guiar el “paso a paso” de algo que estés haciendo (autoinstrucciones), y que necesite concentración.

Explicar tus sentimientos, a otros o a tí mismo, ayuda reducir la tensión emocional, y por tanto ayuda a desahogarse, relativizar los problemas y guiar la acción en positivo.

Si hablas sólo estás muy cuerdo… eso sí: centra tu diálogo en el presente y en el futuro, pero no te pases demasiado tiempo hablando del pasado: regodearse en las cosas buenas del pasado, o revolcarse por las cosas malas del pasado, te pueden llevar a ser poco práctico. Sin embargo, enfocarte en el presente y en el futuro, te llevan a fijarte objetivos, planificar y cumplir con lo planificado.

¿Tus relaciones son tóxicas o nutritivas?

toxicasLas palabras tienen un gran poder sobre las personas (incluídos nosotros mismos). Las palabras son capaces de motivarnos o de hundirnos en la más absoluta de las miserias. En la vida, nos relacionamos con personas positivas. Hablar con ellas ya te alegra el día. Pienso ahora en algunas personas que merece la pena haber conocido. Se trata de personas “nutritivas”, ya que nutren tu mente y tu alma de positivismo, haciendo que una sonrisa se dibuje en mi cara de forma natural.

Frente a estas personas nutritivas, encontramos las personas tóxicas. Son aquellas que llevan una gran mochila de rabia, rencor, y mal rollo. Siempre tienen razones para trasladarte su negatividad, su frustración, su envidia. Nada les parece bien, y su única motivación en la vida es ir repartiendo basura mental, llena de bacterias y de virus psicológicos. Lo peor de estas personas es que ellas creen que están bien. Siempre justifican sus malos rollos en los actos de los demás, porque ellas siempre lo hacen todo bien.

Así como las personas nutritivas hay que cuidarlas in extremis, pues sólo crecen cuando se las cultiva, las personas tóxicas abundan a nuestro alrededor, pues son como la mala hierba. Puedes saber si estás con una persona tóxica cuando nunca reconoce nada positivo en tí, cuando nunca te alaba, y cuando sólo se dedica a resaltar tus puntos negros. Las personas tóxicas son inflexibles en sus planteamientos: siempre tienen razón, y todo lo que hacen o dicen está justificado. Nunca aceptan una sugerencia y siempre dan consejos, también tóxicos.

Es importante reconocer ambos tipos de personas, ya que una persona tóxica te traslada, sin que apenas te des cuenta, toda su negatividad. ¿No os ha pasado que tras haber hablado con una persona (tóxica) os habeis sentido muy intranquilos, tensos, nerviosos y de mal rollo?. ¿No os ha dolido la cabeza o el estómago tras hablar con alguna de estas personas?. En efecto, su actitud negativa es muy contagiosa, y por tanto hay que apartar las personas tóxicas o tener la habilidad de construir un muro mental ante sus influencias.

Un segundo tipo de personas tóxicas son aquellas que siempre te están pidiendo ayuda y siempre quieren dar lástima. Todo lo que les pasa en la vida son desgracias. Por mucho que les sugieras cambiar en sus hábitos y costumbres, son pasivos y autocomplacientes. Creen en la suerte (la buena y la mala), y como la buena suerte sólo persigue al que se esfuerza, a menudo se encuentran en problemas críticos que requieren de tu ayuda. No hay nada peor que ayudar a una persona tóxica que no quiere cambiar, porque te arrastrará a su pozo, y mientras ella encontrará a otro “pardillo” que la ayude, tú seguirás en el pozo. Estas personas tóxicas, también conocidas como “cuentaproblemas” normalmente aparecen disfrazadas de “amigo”. Son esos nuevos amigos que surgen sólo para que les ayudes aprovechándose de la generosidad de tu alma. No los busques si en algún momento necesitas de ayuda: “ellos nunca pueden ayudar porque ellos siempre consideran que están peor que tú”.

Cuida el jardín de tus relaciones, evita que las personas tóxicas crezcan a tu alrededor, y no las confundas con aquellas personas nutritivas que están pasando por un mal momento. Reconocerás a estos últimos porque aunque tengan problemas, siempre están dispuestos a escucharte y ayudarte. Lo dicho, arranca las malas hierbas y abona las relaciones nutritivas. Tu huerto mental se lo merece.

Convierte tu muro en un peldaño

Os dejo este video del programa REDES, que nos recuerda los beneficios del optimismo y la resiliencia.

Definimos la Actitud como la capacidad de ver la parte positiva cuando las cosas vienen mal dadas, con el objeto de sacar el máximo provecho incluso ante las peores circunstancias. Ante un mismo hecho no esperado, unos ven otro motivo de queja o de agobio, y otros ven que se abre un nuevo escenario y evalúan lo positivo que puedan aprovechar. ¿Vemos la botella medio llena o medio vacía?.