SII: el sistema de información de IVA

Información sobre el sistema de información de IVA

¿Qué es el SII?

Desde Junio de 2017, se ha puesto en marcha el denominado Sistema de Información Inmediata (SII). Se trata del nuevo sistema de información en virtud del cual las empresas adheridas tendrán que informar de todas las facturas emitidas y recibidas en el plazo máximo de cuatro días de forma telemática.

En el caso de las facturas emitidas, el plazo comenzará a contar desde el momento de su expedición mientras que, en el caso de las facturas recibidas, este plazo comenzará a contar desde el momento de su registro contable. También se deberán identificar tanto a los emisores como a los receptores de las mismas, así como otros datos que actualmente no se manifiestan en las declaraciones, como, por ejemplo, el número de DUA o los números de registro de facturas.

¿Qué empresas están obligadas a acogerse al SII?

A este sistema están obligadas a acogerse todas aquellas empresas que se encuentren en el Régimen de Devolución Mensual (Redeme), todas aquellas empresas que tengan una facturación superior a los 6M de euros anuales, además de todas aquellas empresas que se adhieran voluntariamente.

Prevención del fraude

Este sistema facilita a la Agencia Tributaria una mayor prevención del fraude, al tener un mayor control de los datos fiscales de los contribuyentes. Además, facilita la gestión del IVA a los sujetos pasivos, ya que la información está disponible casi en tiempo real, lo que permite evitar algunas operaciones anuales, como los modelos 347, 340 y 390, además de la elaboración de los libros registros del IVA.

Balance de los 4 primeros meses de aplicación

De las casi 54.000 empresas con una facturación superior a los seis millones de euros y aquellas inscritas en el REDEME,  casi 50.000 ya lo han implementado, lo que supone más del 90% del total. A principios de octubre, eran más de 700 millones las facturas, tanto expedidas como recibidas, sobre las que se había remitido información a través del SII, las cuales representan ya el 75 por ciento del total de la facturación total de los contribuyentes del IVA en España. Cuando se incorporen la totalidad de las empresas obligadas en su implementación, este porcentaje aumentará al 80 por ciento. El importe total de estas facturas asciende a 630.000 millones de euros.

El grado de cumplimiento supera el 97 ciento y, en un 84 por ciento de los casos no existe discrepancia entre los datos suministrados a través del SII y sus propias declaraciones de IVA, lo cual demuestra la alta fiabilidad de la información incorporada al sistema.

Título de la publicación en el blog

¿Qué es lo que debes incluir en una publicación en el blog? Contenido útil, específico a la industria, que: 1) ofrece información práctica a los lectores, y 2) demuestra que eres un experto de la industria.

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Reduce tu lista de objetivos

Actitud i Més
PSICÓLOGO EN VENDRELL. TEL 977276513

prioridades

Establecer los propios objetivos y metas es necesario y motivador. Es uno de esos hábitos de las personas altamente eficientes: “empezar con el fin en mente”. Eso nos permite tener un propósito, una intención clara y un referente que nos permite medir nuestro avance diario.

Sin embargo, estamos acostumbrados a escribir grandes listas de objetivos, cuando en realidad, en el mejor de los casos, avanzamos solo hacia algunos de ellos.

Warren Buffett, uno de los empresarios más exitosos del mundo de hoy, cuestiona la necesidad de tener tantos objetivos. En lugar de eso, dice que hay que eliminar objetivos, a veces importantes, con el fin de centrarse en los pocos que nos traerá el éxito que deseamos.

Para ello, Warren Buffett pidió a su piloto que enumerara 25 prioridades en su vida. Luego, le pidió que seleccionara las 5 más importantes. De esta forma, su piloto tenía 2 listas: la lista de 5 metas prioritarias y la lista de las 20 metas restantes.

Buffet pidió entonces a su piloto que se deshiciera de la lista de 20 metas secundarias. No que la aparcara, sino que la destruyera totalmente, que se olvidara completamente de ella, para centrarse única y exclusivamente en la lista de 5 metas.

¿Por qué? Porque esa lista de 20 metas es básicamente una distracción que le quitará tiempo y esfuerzo a las 5 “buenas”.

La gente “normal” no sabe que hay cosas, aparentemente importantes, de sus vidas, que deben evitar a toda costa para centralizarse y focalizarse en las 5 prioridades.

De no seguir con la lista completa de prioridades, nos desmotivaremos. La desmotivación será proporcional al tamaño de la lista, y por tanto, mucho más fácil que renunciemos a cumplir ni siquiera uno de esos objetivos.

Cualesquiera que sean tus 5 objetivos principales, si deseas aprender un nuevo idioma, perder peso, ponerte en forma o trabajar hacia un objetivo profesional en particular, haz un esfuerzo consciente para atenerte a estos objetivos. Focalízate en esos objetivos y dedícales el tiempo que requieren, y observa los resultados.

 

Si crees que nunca has padecido ansiedad, quizás deberías ir al psicólogo

peligro

Los transtornos emocionales, todos aquellos que tienen que ver con la ansiedad, el estrés excesivo o las fobias son de lo más común. Según la OMS, el 14% de la población europea sufrirá una depresión a lo largo de su vida, y un 16% sufrirá algún transtorno relacionado con la ansiedad.

En uno de los últimos informes, además, se aclara que existe una gran brecha terapéutica de transtornos metales. Por ejemplo, en lo que se refiere a transtornos emocionales, existe un 57,5% de casos no diagnosticados ni tratados de ansiedad generalizada y un 57,3% de casos de TOC, por poner solo algunos ejemplos.

Estos son solo algunos datos, seguramente subestimados de la prevalencia de los trastornos emocionales en la población. Sin embargo, el objetivo de este post no es arrojar datos estadísticos sobre la ansiedad, sino desdramatizar, e incluso positivizar la existencia de cuadros de ansiedad.

Dejenme explicarlo:

Síntomas de la ansiedad

Los síntomas de la ansiedad son muy variados pero normalmente afectan a nuestra respuesta física, y a nuestra respuesta conductual.

  • Síntomas físicos: Taquicardia, palpitaciones, opresión en el pecho, falta de aire, temblores, sudoración, molestias digestivas, náuseas, vómitos, “nudo” en el estómago, alteraciones de la alimentación, tensión y rigidez muscular, cansancio, hormigueo, sensación de mareo e inestabilidad. Si la activación neurofisiológica es muy alta pueden aparecer alteraciones del sueño, la alimentación y la respuesta sexual. Son síntomas característicos de la activación del sistema nervioso simpático
  • Conductuales. Estado de alerta e hipervigilancia, bloqueos, torpeza o dificultad para actuar, impulsividad, inquietud motora, dificultad para estarse quieto y en reposo.
  • Síntomas cognitivos: Pensamientos de temor hacia una situación y sensación de miedo a estar volviéndose loco, a no ser capaz de hacer frente a la situación y a las consecuencias hipotéticas y exageradas de la situación. Algunos correlatos de esta sintomatología son la dificultad de atención, concentración y memoria, aumento de los despistes y descuidos, preocupación excesiva, pensamientos distorsionados e inoportunos, incremento de la incertidumbre, de la dudas  y confusión, inseguridad en uno mismo, tendencia a recordar y a imaginar sobre todo las cosas desagradables, sobrevalorar pequeños detalles desfavorables, interpretaciones inadecuadas, susceptibilidad, etc.

No todas las personas tienen los mismos síntomas, ni los síntomas se presentan con la misma intensidad.

Origen de la ansiedad

La ansiedad es una respuesta adaptativa de nuestro cerebro. Es decir, hace reaccionar mediante la activación del sistema nervioso simpático a nuestro cuerpo dando lugar a las respuestas que hemos denominado síntomas. Es una respuesta adaptativa, porque es una respuesta automática que se da ante una situación amenazante o peligrosa. Por tanto, la ansiedad es un aviso sobre la existencia de una posible amenaza.

Reconocer la existencia de la ansiedad nos lleva a reconocer cuál es la fuente potencialmente amenazante y actuar sobre ella. En muchas ocasiones, basta con ordenar las ideas, evaluar la situación y reorganizar nuestra actitud y nuestra actividad.

En otras ocasiones, las amenazas potenciales son mucho más profundas y requieren analizar y poner a prueba pensamientos y creencias profundamente arraigados en nuestra mente, y comportamientos o hábitos que hemos automatizado y que no nos sirven en absoluto.

La ansiedad no es un problema. Lo que hacemos con ella puede serlo.

La ansiedad NO es un problema, como mínimo cuando la identificamos y nos ponemos a trabajar sobre ella. La ansiedad es un aviso de una amenaza. Si la amenaza es real o es inventada, si es exagerada o no, es en este caso lo de menos. Lo importante es que cuando mostramos síntomas de ansiedad lo califiquemos no como una enfermedad o un signo de debilidad, sino como un aviso de que algo nos amenaza y hemos de buscar la manera de sobreponernos y superar ese peligro.

Quienes nunca reconocen tener ansiedad, quizás es que no reconocen el aviso, y por tanto deberían ir al psicólogo.

No hace mucho tiempo, alguien me preguntaba si las personas más inteligentes son más propensas a tener trastornos mentales. La respuesta es absolutamente No. Lo que sí que es cierto, es que las personas con elevada capacidad de introspección se dan más cuenta de que hay algo en sus vidas que pueden y quieren cambiar.

Las consultas privadas están llenas de personas con mucho talento. Saber que padeces síntomas de ansiedad no es ninguna debilidad, sino al contrario, una prueba de que reconoces que algo no marcha bien, que existe una amenaza y de que la quieres solucionar.

Quienes no reconocen el aviso que supone la ansiedad quizás es por miedo a estar etiquetado o quizás es que no tienen la suficiente capacidad de introspección, y por tanto, al no darse cuenta de los pensamientos y respuestas físicas que les limitan, están condenados a vagar como zombies por el mundo.

 

 

 

¿Te da miedo conducir?. Este post te ayudará

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¿Qué es la Amaxofobia?

El término Amaxofobia hace referencia a la respuesta de intenso temor e incapacidad que experimentan algunas personas al conducir un vehículo solas o, simplemente, cuando piensan que tienen que hacerlo. La mayoría de las personas que lo padecen son mujeres, y ante la experiencia de extremo temor o ansiedad al conducir, quienes lo padecen muestran dos maneras de afrontar la situación:

– Restricción de las carreteras y calles por las que circulan.
– No conducir (o conducir poco o conducir nada)

¿Cómo se supera?

El abordaje terapéutico pasa por abordar los pensamientos irracionales sobre uno mismo y sobre el tráfico, y realizar una terapia de exposición en diferentes modalidades (en imaginación y en vivo), con el objeto de eliminar la respuesta de huída.

El trabajo en inteligencia emocional, las técnicas de relajación, y técnicas cognitivas como la parada de pensamiento son herramientas útiles, aunque no las únicas, para la terapia de esta fobia.

Baltasar Santos
Psicólogo clínico.

¿Qué es el PHDP?. La depresión oculta.

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Todo el mundo es capaz de reconocer la depresión cuando ve a alguien triste, apático, y aislado del entorno. Sin embargo, esa no es la única cara de la depresión.

Hay muchísimas personas a nuestro alrededor que padecen lo que se denomina depresión oculta o encubierta. Son aparentemente personas extrovertidas, sociables, muy activas…, y que precisamente enmascaran su depresión con plena actividad.

Estas personas son expertas en ocultar su situación real y sin embargo, su sufrimiento es tan intenso como el de las personas que habitualmente reconocemos como deprimidas.

La gran dificultad para estas personas es que llenan su tiempo de trabajo, de proyectos, de actividades que les mantengan a flote, impidiendo afrontar los temas no resueltos que les mantienen deprimidos, e impidiendo que otras personas se den cuenta y puedan ofrecerles ayuda, moral y/o psicológica.

Huyendo de los estigmas

Hay tantos estigmas asociado con la depresión que muchas víctimas están decididas a no revelarlo. La causa podría ser que se llegan a sentir avergonzados o simplemente temen perder su trabajo, preocupar a los demás, o ofrecer signos de “debilidad” (malentendida).

Los psicólogos tienen un acrónimo de este tipo de persona que es el PHDP (Persona con Depresión Perfectamente Oculta ). La cara visible de la persona contrasta con lo que ocurre en su interior.

Este problema pasa muy a menudo desapercibido incluso para la propia persona, que al no mostrar signos de necesitar ayuda, ve el problema mantenido en el tiempo.

Muchos famosos (actores, cantantes…) acabaron suicidándose o abusando de pastillas u otras drogas para hacer frente a una depresión encubierta.

La falta de entusiasmo, hábitos alimentícios no saludables, estrés y agobio, y abuso de medicamentos o drogas, son signos de que algo no va bien.

Cuida de quien te rodea, y los que te rodean cuidarán de ti.

¿Y tú?¿has sufrido alguna vez el síndrome del impostor?

sindromeimpostorSi no lo has sufrido, enhorabuena, porque 7 de cada 10 personas lo han sufrido en alguna ocasión a lo largo de su vida profesional.

Quienes sufren El síndrome el impostor, consideran que están sobrevalorados, y que no son tan capaces como los demás creen.

Os hago una confesión. Durante algunos años tuve algunos cargos de cierta responsabilidad en una organización sindical para la que además trabajaba como asalariado desarrollando funciones como técnico de políticas activas de empleo. Mi vinculación con esa organización era doble: por un lado, trabajaba como técnico, y por otro lado militaba sindicalmente como cualquier otro trabajador afiliado, y había llegado a tener responsabilidades en este último ámbito.

Sin embargo, lo que para muchos pudiera ser una ventaja, para mí era todo lo contrario. Sentía el síndrome del impostor. En ocasiones me preocupaba en exceso que los demás me vieran como un impostor. Yo mismo pensaba que era un buen técnico, pero no tanto como responsable sindical. Nadie me decía que eso fuera así, pero yo lo pensaba. Las consecuencias eran que, literalmente, vivía en esa organización, dedicando más de 16 horas diarias a mis funciones técnicas y sindicales para que nadie pudiera tacharme de “impostor” por no provenir de una fábrica o de una gran empresa.

He conocido unas cuantas personas que, siendo grandísimas profesionales de su sector: sanidad, formación, administración…me han explicado vivencias muy parecidas a las mías: un exceso de celo para cumplir con todas las responsabilidades asignadas que te llevan a padecer síntomas de ansiedad, estrés, cuando no problemas de pareja, aislamiento de las amistades, etc… y lo peor de todo, es que no se vive negativamente, al menos en un principio, hasta que llega un día, en el que lo ves todo claro.

Reconocer que tu éxito profesional es una cuestión de mérito y que no tienes que demostrar nada extra más allá de tus conocimientos en una jornada laboral “normal” es el primer paso para vencer el síndrome del impostor. Tu éxito no tiene nada que ver con la suerte ni tienes que demostrar nada a nadie,más allá de tu profesionalidad y de cumplir con tus responsabilidades.

Quienes sufren este síndrome tienen la sensación de no estar nunca a la altura; de no ser lo suficientemente buenos, competentes o capaces; de haber perdido facultades, de ser impostores, vamos…un fraude. En muchas ocasiones, algunas personas (dirigentes, compañeros…) detectan que eres una persona que quiere cumplir de forma excelente con todas tus responsabilidades, y entonces….te asignan más responsabilidades… hasta que llega un momento en que ningún ser humano podría llevarlas a cabo de una forma racionalmente buena, y sobretodo, sin poner en peligro tu propia salud.

Normalmente, este tipo de síndromes lo padecen en aquellas profesiones donde la competencia es muy alta, pero también hay factores que favorecen su aparición. Por ejemplo creencias y pensamientos del tipo “no querer quedar mal con nadie”, “agradar a todo el mundo”, “no parecer incapaz”, “no saber decir no”…

Sea como fuere, si te ves reflejado con este síndrome, piensa que hay muchas más personas como tú que lo sufren, y empieza a valorarte a ti mismo y a practicar la asertividad. Sí, en efecto, pelear por tus retos, hacer valer tus opiniones, de forma amable y razonada, tener la perfecta seguridad para mostrar tu oposición ante una nueva petición, defender tus derechos sin agredir los de los demás….todo eso que supone la asertividad, es un remedio total para evitar el estrés y la ansiedad relacionadas con ese sentimiento de no poder hacer frente a las responsabilidades de tu cargo por no ser suficientemente buena.

El coaching y el trabajo cognitivo conductual en sesiones semanales con tu psicólogo servirán para analizar las causas y como afrontar tus responsabilidades sin juzgarte ni presionarte.

Se han identificado algunas causas de este síndrome, pero considero que todas ellas tienen su origen en un esfuerzo constante por agradar a los demás, de ser válidos a ojos de los demás, de no decepcionar a los demás y eso puede verse desde la más tierna infancia.

Esfuerzos de superación constante desde la infancia: querer agradar a los padres, traer buenas notas y ser un hijo/a ejemplar puede convertirse en una causa de este conflicto en el futuro. El amor de nuestros padres es incondicional, no depende de buenas notas ni de buenos comportamientos, pero no siempre se ve de esa forma cuando somos niños, y el miedo a no agradar a nuestros padres se queda fijado como un patrón de conducta que reproducimos constantemente en otras esferas de nuestra vida adulta.

De esta forma desarrollamos una baja tolerancia a la frustración, o mejor dicho, nos frustramos y calificamos de fracaso todo lo que no sea excelente, todo lo que no sea cumplir 100% con todas las responsabilidades que nos asignan aún cuando éstas sean excesivas. La autoexigencia exacerbada convierte el exceso de tareas en una frustración personal que combatimos con más tiempo de dedicación, a costa de la familia, de horas de sueño, de horas de descanso y de nuestra propia salud.

La mayoría de las personas que sufren el síndrome del impostor no dirían que se sienten como impostores, pero sin embargo, cuando oyen hablar de este tema tal y como lo desarrollamos en este post, se sienten plenamente identificadas.

¿y tú? ¿te sientes identificado/a?

Baltasar Santos.
Psicólogo clínico.