Ajusta tus expectativas sobre los demás: “Be water my friend”

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 Muchas personas viven obsesionadas o infelices por circunstancias de su pasado. A menudo, nuestro pensamiento tiende a valorar las cosas y las personas de una forma categórica, dicotómica, en términos de “bueno o malo”, o de “agravios o beneficios”, es decir, de “todo o nada”.  Quien se fija sólo en los elementos negativos no es feliz, quien se fija sólo en los elementos positivos no es realista.

Lo importante nunca es la realidad objetiva sino las diferentes formas de percibirla, única para cada ser humano, y cambiante para cada ser humano en función de sus expectativas y de sus experiencias. Aceptar ese fenómeno te sitúa en un contexto de tranquilidad y relatividad que te permite esperar elementos positivos y no positivos en todo cuanto te rodea: los hechos de tu presente y las personas que te rodean. La gente no es buena o mala, simplemente, responden o no a tus expectativas sobre ellas.  Es importante fijarse tanto en los momentos en que tus expectativas se vieron cumplidas como cuando no lo fueron. De este modo, aprendemos a relativizar y contextualizar tanto las injurias como los beneficios en la relación con los demás, y aprendemos a ajustar nuestras expectativas en el futuro.

 

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